POLÍTICA
13/09/2015 11:09 CEST | Actualizado 13/09/2015 11:11 CEST

Récord de llegada de refugiados a Hungría ante el próximo cierre de fronteras

Christopher Furlong / GETTY IMAGES

El martes, día 15, la frontera de Hungría quedará cerrada a los refugiados, completamente blindada con alambrada, policía y soldados. A quien detenga sin papeles de entrada legal, lo detendrá sin miramientos. Y hasta pueden caerle cinco años de cárcel. De ahí que estas últimas horas estén siendo desesperadas en la zona, donde los refugiados se afanan por entrar rápido, camino de Austria o Alemania.

Un total de 4.330 personas que huyen de la guerra y la pobreza en países de Oriente Medio y Asia pasaron ayer sábado a Hungría procedentes de Serbia, la cifra más alta de entradas en un sólo día registrada hasta ahora, según ha constatado este domingo la Policía húngara.

Los refugiados, la mayoría de Siria, Irak y Afganistán, entran en Hungría por el paso fronterizo de Röszke, donde el Gobierno húngaro se apresura a cerrar el único hueco abierto aún en la alambrada de protección mientras eleva una segunda valla más alta.

Pese a que la situación sigue tensa y se acumulan las críticas sobre el mal recibimiento y atención que se da a los refugiados -organismos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional reclaman acceso a los centros donde están siendo tratadas estas personas-, sí ha aumentado la fluidez con la que se les permite continuar viaje hacia Budapest u otras ciudades húngaras.

En la estación de trenes de Keleti, en la capital húngara, miles de personas esperaran a embarcar en trenes que les acerquen a la frontera con Austria, adonde los refugiados entran a pie para seguir luego su viaje hacia Alemania, el destino preferente de la mayoría, o otros países ricos de Europa.

En Nickelsdorf, en la parte austríaca de la frontera, se registró ayer la llegada de 6.600 personas, aunque durante la madrugada al domingo la situación fue más tranquila y esta mañana apenas 40 personas esperaban a poder trasladarse a Viena o otras ciudades, desde las que continuar su éxodo.

La Policía austríaca espera que miles de personas lleguen de nuevo a lo largo del día de hoy. Los refugiados son traslados en autobuses o en trenes especiales.

Un convoy de 50 vehículos privados, organizado a través de las redes sociales, transportó ayer sábado a diversos puntos de la capital austríaca a 185 refugiados que esperaban en la ciudad húngara de Györ una forma de viajar a Austria.

Está previsto que Hungría apruebe el próximo martes día 15 una nueva legislación que establece penas de hasta cinco años de prisión para quien cruce ilegalmente su frontera. Paralelamente, sigue acelerando el refuerzo físico de la frontera a lo largo de 175 kilómetros de frontera con Serbia.

A la espera de comprobar la efectividad de ese muro y la dureza con la que Hungría aplica su nueva ley, las autoridades policiales austríacas especulan con que a partir del día 15 el flujo de refugiados tome otra ruta para evitar suelo húngaro: desde Serbia a Croacia y luego a Eslovenia, para entrar en Austria por el sur.

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Unos uniformados vigilan la frontera de Hungría, con la alambrada ya completa.

MÚNICH SE DECLARA "DESBORDADA"

La ciudad de Múnich, al sur de Alemania, uno de los destinos más reclamados por los refugiados, ha declarado oficialmente que se encuentra "desbordada" y sin camas suficientes ante la llegada de miles de personas en las últimas horas; la previsión de que sigan los flujos migratorios desde Austria en las próximas horas.

"Ya no sabemos qué podemos hacer con los refugiados", declaró a la prensa el alcalde de la capital de Baviera, el socialdemócrata Dieter Reiter, quien reclamó a los otros estados federados que asuman también su responsabilidad.

Las autoridades locales estiman que ayer sábado llegaron a Múnich alrededor de 10.000 nuevos solicitante de asilo, ya que, desde la medianoche hasta las 10.30 hora local (08.30 GMT), en la estación central se habían registrado ya 3.600 entradas, un nuevo récord.

La capital de Baviera, la primera gran ciudad alemana que desde hace semanas encuentran los refugiados en su ruta desde los Balcanes y Hungría por su cercanía a la frontera con Austria, ha preparado 5.200 plazas de emergencia para alojar a los recién llegados, pero no son suficientes. Según estimaciones realizadas ayer por el titular alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se espera que este fin de semana Alemania reciba 40.000 nuevos solicitantes de asilo. Varios ministros regionales de Interior han avanzado que sus territorios están ya saturados.

"Pueden venir aquí si lo desean para saber qué significa estar al límite", les invitó el alcalde de Múnich, quien apeló a la canciller alemana, Angela Merkel, y al resto de estados federados a no dejar sola a Baviera.

MERKEL PROMETE COOPERACIÓN CON LAS REGIONES

Desde Berlín, en un acto de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merkel garantizó la cooperación del Estado central con las autoridades regionales y locales, convocadas a una cumbre el 24 de septiembre para aprobar nuevas iniciativas con las que hacer frente a la situación.

De acuerdo con las últimas previsiones del Gobierno federal, este año Alemania podría recibir 800.000 refugiados, frente a los 200.000 del año pasado.

Merkel volvió a instar el sábado a la solidaridad europea y a la responsabilidad de todos los socios comunitarios para repartir la carga, aceptar las cuotas y no dejar a nadie sin protección.

Ante las críticas recibidas del Gobierno de Baviera, que lidera la conservadora CSU, partido hermano de la CDU de Merkel y socio en la gran coalición de Berlín, la canciller defendió su decisión de abrir las fronteras el pasado fin de semana ante la situación de emergencia existente.

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