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16/10/2015 21:48 CEST | Actualizado 21/10/2015 22:00 CEST

La niña del napalm: "¿Por qué niños inocentes tienen que sufrir así?"

"La primera vez que vi la foto del niño sirio Aylan en esa playa lloré muchísimo. Me volví a preguntar '¿por qué menores inocentes tienen que sufrir así'?" Phan Thị Kim Phúc, la niña del napalm, pensó de verdad que esa foto ayudaría a cambiar algo, igual que la que protagonizó ella hace 43 años en Vietnam. Pronuncia estas palabras sentada en un sofá del Teatro Circo Price de Madrid en la sexta edición de Mentes Brillantes, organizada por El Ser Creativo, junto al que fue su salvador, Nick Út, fotógrafo de la imagen que ganó un premio Pulitzer y dio la vuelta al mundo, ayudando así a acabar con la guerra en su país.

El 8 de junio de 1972, Kim Phúc tenía nueve años y llevaba tres días en un templo de la población de Trang Bang, en plena Guerra de Vietnam. Estaba con su familia, y permanecían en el lugar sagrado porque pensaban que era seguro. "Entonces escuchamos unos aviones que avisaban de que se disponían a bombardearnos", cuenta a El Huffington Post. "Comenzamos a correr fuera del templo porque nos avisaron los soldados" continúa.

Los aviones estaban cada vez más cerca y, cuando la pequeña levantó la vista, vio cuatro bombas caer. "Oí el ¡pum! varias veces y entonces vi el fuego. Todo a mi alrededor estaba ardiendo y mi ropa también. Estaba muy asustada", recuerda, cansada de volver a contar ese trágico episodio. "En ese momento agradecí a Dios que mis pies no estuviesen quemados y así poder huir", continúa. Junto a sus hermanos y a sus primos siguieron corriendo todo lo que pudieron, hasta que Kim Phúc cayó desmayada por el dolor de las quemaduras.

Hoy es difícil reconocer a la niña de la foto en la mujer sonriente de 52 años que se sienta ante nosotros y que luce un colorido vestido de flores, salvo por las quemaduras que comienzan casi en sus muñecas y que cubren el 65% de su cuerpo.

En el 30º aniversario del bombardeo, una vez acabados sus estudios en la Universidad de La Habana (Cuba), Kim Phúc tuvo un encuentro con John Plummer, el militar que ordenó el bombardeo. En reiteradas ocasiones ha contado que él se le acercó llorando "como un niño" y le preguntó si le perdonaba. Ella le contestó que sí. Y fue en ese momento cuando perdonó a aquellos que la dejaron sin nada cuando todavía era una niña de nueve años, acabando el encuentro con un abrazo.

EL FOTÓGRAFO QUE LA SALVÓ

Nick Út tenía 21 años la mañana en que vio las bombas caer y a varias personas corriendo hacia las afueras del pueblo huyendo del fuego del napalm. "Eran las 7:30 de la mañana y ahí estaba yo, en medio de una guerra y sin poder creer lo que veía. Había tantos niños... Entre todos ellos vi a la abuela de Kim llevando el cuerpo sin vida de uno de sus nietos en sus brazos", recuerda el fotógrafo de Associated Press. "Entonces empecé a hacer fotos. Cuando me separé del objetivo la vi. Vi a la niña corriendo y al darme cuenta de que su piel estaba completamente quemada dejé la cámara y decidí que tenía que intentar ayudarla", cuenta.

El autor de la imagen que representa el horror de los conflictos armados abandonó su equipo en la carretera para auxiliar a la niña, primero con agua, y después llevándola al hospital, a pesar de saber que en cualquier momento la pequeña podía morir. Ella pasó 14 meses en el hospital y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel.

Hoy, los dos son amigos y comen juntos y sonrientes una ensalada mientras comentan que ésta es su primera vez en España. "Sabía de su existencia, pero no me acordaba de su rostro hasta que nos reencontramos en Cuba 17 años después. Entonces le reconocí", explica Kim Phúc cuando se la pregunta por su relación con Nick Út. 43 años después se dirige a él como tío Út y casi se puede palpar la complicidad que hay entre ambos.

Kim Phúc y Nick Út 43 años después del ataque

"Desde entonces es como si fuesemos familia", añade él pasando un brazo sobre el hombro de su amiga, "la llamo y me preocupo mucho por ella. Aunque ya esté casada y tenga hijos, sigo preocupándome y pensando en ella". Y es cierto. Hasta el punto de que el pasado 8 de agosto se casó uno de los hijos de Kim Phúc y su 'tío Út' viajó para asistir a la boda. "Nunca pensé que tanto tiempo después asistiría a la boda de su hijo", señala entre risas el fotoperiodista.

SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL

Kim Phúc y Nick Út se convirtieron en héroes sin quererlo. Su fotografía, que fue tomada siete meses antes de que la firma de los Acuerdos de paz de París condujeran a la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de Vietnam del Sur, conmovió al mundo entero. Hoy ambos viajan por todo el mundo para seguir sacudiendo conciencias.

Al ser preguntados por el drama de los refugiados en Europa, la voz de Nick Út cambia de tono: "Es muy triste, llevo viendo guerras toda mi vida y sigue siendo demasiado triste. Nadie quiere irse de su país, huyen del horror". Kim Phúc, por su parte, recuerda que también fue refugiada: "Fui a Canadá y me dieron la oportunidad de poder empezar una nueva vida. Estoy realmente agradecida a ese país por darme una oportunidad para vivir en paz. Los seres humanos debemos ayudar a la gente".

Sus palabras llegan el mismo día en que el cuerpo inerte de otra menor aparecía en la orilla de una playa de la isla de Lesbos, y mientras siguen muriendo miles de personas en conflictos armados como el de Siria. "Tenemos que abrir nuestros corazones y nuestras manos y ayudar a las personas necesitadas. La gente tiene que entender el valor de la libertad y dar a otros la oportunidad de vivir. Eso marca la diferencia", señala Kim Phúc, la niña del napalm o la refugiada a la que, habiendo pasado 43 años desde el ataque que sufrió y 40 desde que terminó la guerra en su país, aún le duelen las heridas.

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