POLÍTICA
22/04/2016 07:55 CEST | Actualizado 22/04/2016 21:10 CEST

26-J: ¿Quién es el culpable?

¿Quién es el culpable? En los cuarteles generales de los grandes partidos dan ya por hecho que habrá que ir a elecciones el próximo 26 de junio y actúan como si estuviéramos en precampaña con el objetivo principal de evitar que los votantes identifiquen sus siglas con el fracaso de los pactos.

Los líderes engrasan el discurso de que lo han intentado todo, pero que no ha sido posible por los contricantes. En los últimos días han crecido estas acusaciones y se espera que se recrudezcan una vez se constate que nadie tiene los apoyos tras la ronda de consultas convocada por Felipe VI para la próxima semana.

Todo es estrategia electoral. El último movimiento ha sido el del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, al proponer un candidato independiente para jefe del Ejecutivo con el apoyo de PP, PSOE y su partido. Esto supondría un paso atrás de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, a los que ha culpabilizado indirectamente de no llegar a un acuerdo.

En el PSOE apuntan a Podemos para justificar que no haya prosperado el Gobierno progresista y reformista que pretendía junto a Ciudadanos. “Es una pena. Lo hemos intentado”, dice a El Huffington Post una persona cercana al secretario general socialista. Y, en concreto, Ferraz apunta a Pablo Iglesias como causante de esta situación. Es el ‘malo’ de la película. En la sede del PSOE existe el convencimiento de que el partido morado hubiera sido más receptivo si tuviera más fuerza interna Íñigo Errejón.

PODEMOS Y PP, CONTRA EL PSOE

Con el mandato de sus bases para no apoyar a la pareja PSOE-Ciudadanos, Podemos deja caer sus críticas contra los socialistas por no propiciar un Ejecutivo de izquierdas, el tan deseado Gobierno “a la valenciana”. Ese acuerdo no ha sido posible, argumentan los podemitas, porque a “Pedro no le han dejado”. De esa manera ligan al establishment y a sectores cercanos a Susana Díaz con el fracaso del pacto de izquierdas, lo que supone a la vez una estrategia para ganar votos de la parte más progresista del socialismo.

Y mientras el PP mira la vida pasar criticando a todos. Mariano Rajoy emprendió una arriesgada estrategia al declinar la oferta del rey de presentarse a la investidura. Entonces, comenzó a aplicar su mejor técnica: esperar. Su liderazgo se puso en duda y las encuestas no fueron favorables los primeros días, pero transcurridos casi dos meses vuelve a posicionarse como favorito de cara al 26 de junio.

Las críticas no han faltado y todos los dirigentes llevan semanas desplegando el argumentario de que el PSOE está obstruyendo la gran coalición de las tres fuerzas “constitucionalistas”. Rajoy enfoca directamente sobre Sánchez y dice que le contestó “no” desde el primer minuto. Esos dardos han lanzado contra el PSOE y, además, desde este miércoles han vuelto a sacar a pasear al fantasma del miedo ante la posible alianza entre IU y Podemos: “Una coalición de radicales y extremistas”. Además, la mala relación entre los socialistas y Podemos ha disipado el “miedo” que había entre los populares, según fuentes parlamentarias, a que finalmente saliera un Ejecutivo entre socialistas y morados y tuviera que volver el PP a la oposición.

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“VAMOS A UNA CAMPAÑA NEGATIVA DE ATAQUE”

“Todos van a intentar repartir la culpa entre los partidos con los que hacen frontera y con sus antagonistas. Vamos a una campaña negativa de ataques”. Esta es sensación que tiene al analizar estos movimientos Toni Aira, experto en comunicación política. Uno de los problemas que plantearán las nuevas elecciones es que “no se puede ofrecer mucho más de lo que hace cuatro días”, comenta, a la vez que vaticina que puede producirse “una desmovilización”.

Según Aira, con este tipo de campaña de ataques aumentará el “escepticismo” respecto a la política y puede dejar en casa a mucha gente que acudió “por ilusión” el pasado 20 de diciembre. Por lo tanto, la ofensiva de los partidos se diseña sabiendo que todos van “a perder, pero calculando que el otro va a perder más que tú”.

“Eso al PP le va bien”, continúa Aira, que entiende que la posible alianza entre Podemos e IU se vería forzada al ver los morados que van a descender muchos votos de “ilusión” que tuvieron el año pasado.

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Para este experto, Ciudadanos es el que “está gestionando” mejor el escenario tras el 20 de diciembre. La idea de un presidente independiente lo que hace, prosigue Aira, es “incentivar su estrategia” de que están “por encima del bien y del mal y de que son los únicos que miran por el interés general”. Ese mensaje sirve también para afear a Podemos “que opta por las sillas” y presionar a todos “a ser generosos”.

El papel más delicado, a juicio de Aira, corresponderá al PSOE. Por un lado, culpará a Podemos del fracaso, pero “tendrá cada vez más dificultades para pactar luego” con los morados. “De cara a la opinión pública” le restaría credibilidad ensalzar su pacto con C's si quiere vender un Gobierno “de izquierdas” y le alejaría del “voto útil”.

En sectores críticos del PSOE con Pedro Sánchez, según fuentes consultadas, hay temor a que el pacto con Ciudadanos precisamente pueda pasar factura en la campaña y que el electorado no entienda algunos de los puntos de “derechas” pactados con los de Albert Rivera. No obstante, en Ferraz recuerdan que el acuerdo tuvo el visto bueno de los militantes en la consulta interna y que, además, prevalecerá la idea de que Sánchez ha sido el líder que con más fuerza ha intentado formar Gobierno.

“EL EFECTO BUMERÁN”

¿Viviremos dos meses de reproches? El presidente de la Asociación de Comunicación Política, David Redoli, cree que tras la ronda de consultas presenciaremos una “escenificación de por qué no se ha logrado formar Gobierno” y se lanzarán “elementos emocionales”.

Pero, en su opinión, los partidos se van a dar cuenta de que la ciudadanía está tan saturada que tirar por la vía de la culpabilidad “puede provocar un efecto bumerán”. Asimismo, señala que ya se están viendo claros gestos de campaña electoral como el anuncio del Ministerio de Hacienda de que devolverá parte de la paga extra a los funcionarios.

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Echar la culpa al otro, continúa Redoli, tampoco tiene que influir en el voto. “No creo que vaya a cambiar, el sufragio no es tan racional, hay mucho más de emocional de lo que nos parece. No será un elemento decisivo”, subraya.

En su opinión, los partidos tendrán que diseñar una campaña “muy distinta” a la del 20 de diciembre. “La política es contexto”, dice a la vez que señala que el actual es distinto al de los anteriores comicios: “Hay nuevos casos como el de José Manuel Soria y el del alcalde de Granada, la economía va peor, nos ha dado un tirón de orejas muy fuerte Bruselas”.

España va camino de finalizar su legislatura más corta. ¿Quién ha sido el culpable? Los ciudadanos decidirán previsiblemente el 26 de junio.

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