INTERNACIONAL
12/06/2018 20:03 CEST | Actualizado 12/06/2018 20:03 CEST

¿Cuántas horas aguantarías trabajando en una mina de oro? Unicef te pone a prueba

En el mundo 151,6 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años se ven obligados o forzados a trabajar. Casi la mitad realizan trabajos peligrosos, como la manipulación de productos químicos o el transporte de cargas pesadas.

"Tenía cinco años cuando empecé a trabajar en las minas de diamantes. Hay muchos peligros y nos hacen sufrir mucho". La historia de Kalala (13 años), es muy parecida a la de los 73 millones de niños que sufren las peores formas de trabajo infantil, poniendo en riesgo sus vidas. Una realidad que los marca para siempre y a la que UNICEF quiere dar visibilidad con su último experimento social #TheUnescapeRoom.

La acción transcurre en un escape room que simula una mina de oro en Camerún. Los protagonistas son un grupo de personas anónimas que se ofrecieron a vivir ese juego, esa simulación, sin saber lo que les esperaba. Para ellos, fue solo un juego, pero para millones de niños y niñas es la vida real.

"Un niño que trabaja en condiciones extremas está siendo privado de todos sus derechos. Sin acceso a la salud, a la educación o al juego, para estos niños la vida es un infierno" lamenta Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español. "Los niños que mendigan en las calles o que trabajan en el servicio doméstico, por ejemplo, están expuestos a todo tipo de abusos y de violencia, especialmente las niñas. No podemos dejar que sean invisibles".

En el mundo 151,6 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años se ven obligados o forzados a trabajar. Casi la mitad (73 millones), realizan trabajos peligrosos, como la manipulación de productos químicos, respirando sustancias tóxicas, el transporte de cargas pesadas o llevar a cabo labores en las alturas, bajo el agua, en recintos confinados o por la noche. África Subsahariana es la región con la más alta incidencia de niños trabajadores, seguida por Asia y América Latina.

Los gobiernos de todo el mundo se han comprometido a acabar con el trabajo infantil forzoso para el año 2025; es una de las metas contempladas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Si bien es verdad que desde el año 2000, el número de niños que trabajan en condiciones peligrosas se ha reducido en más de un 50%, lo cierto es que en los últimos años la caída es más lenta. Debemos actuar con rapidez si queremos cumplir la promesa y que ningún niño tenga que trabajar en las peores condiciones en 2025.

En UNICEF enfatizan que es necesario un marco protector para la infancia con los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y las comunidades para acabar con el trabajo infantil. Solo garantizando estos derechos se puede evitar que los niños lleguen a estas situaciones extremas y sin salida para muchos de ellos. "En la contienda contra la explotación laboral infantil, es necesario no bajar la guardia, y trabajar con los gobiernos y las empresas para fortalecer los sistemas de educación, y de protección infantil a través de legislaciones más estrictas. Sabemos que al apoyar las economías familiares y garantizando el acceso a una educación gratuita y de calidad, estamos dando salidas a los niños que de otra manera estarían abocados al trabajo y la explotación", señala Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia.

La campaña

La campaña #TheUnescapeRoom va más allá de una etiqueta en redes sociales. Se complementa con un microsite con información sobre trabajo infantil y con un llamamiento a los internautas a que compartan su mensaje, para dar a conocer esta realidad y a defender los derechos de los niños. Además, puedes firmar y unirte al movimiento de la lucha contra el trabajo infantil.

"Necesitamos experimentar para entender", "Se te encoge un poquito el corazón", son algunas de las frases que compartieron algunos de los participantes del experimento, conmovidos sabiendo que en el mundo cada día hay millones de niños para los que el día a día es un callejón sin salida.*

  • © UNICEF/UN020085/Khuzaie
    Una niña busca latas y envases de plástico para
    venderlos en Bagdad, Irak. La turbulenta
    trayectoria del país durante las últimas décadas
    ha tenido un gran impacto en su economía y su
    infraestructura, afectando directamente a los
    ciudadanos.
  • © UNICEF/UN020085/Khuzaie
    Mustafá, de seis años, trabaja con su padre en un taller
    del área industrial de Bagdad, Irak. La pobreza golpea a
    casi una cuarta parte de la población y, en especial, a los
    niños, haciéndoles vulnerables frente a formas de abuso
    y explotación que incluyen el trabajo infantil.
  • © UNICEF/UN061799/Brown

    Rai Seng, de 13 años, trabaja reparando
    carreteras y asfaltando caminos en Kachin,
    Myanmar. Gana 3 dólares al día. En un país
    afectado por varias crisis humanitarias –que
    incluyen desastres naturales, emergencias
    sanitarias, violencia entre comunidades y
    desplazamientos-los niños se convierten en el sector de población más vulnerable frente al trabajo infantil.

  • © UNICEF/UN067992/El Baba

    Yunis, de 13 años, sostiene una bandeja en la que porta
    una taza de café en Gaza. Yunis es el mayor de 12
    hermanos y su padre lleva dos años sin empleo, así que él
    ha tenido que dejar de estudiar para intentar ganar algo de dinero vendiendo café. Es el único sustento de su familia. Con lo que gana, unos cinco dólares al día, pueden comprar poco más que comida y agua. Según datos oficiales, el trabajo
    infantil se ha duplicado en los últimos cinco años a medida que las condiciones económicas se han deteriorado en la Franja de Gaza.

  • © UNICEF/UNI8508/Aminuzzman
    Anika Akther, de 13 años, limpia el suelo de una
    de las dos casas en las que trabaja a media
    jornada en Dhaka, la capital de Bangladesh. Allí,
    Anika desempeña las tareas domésticas por la
    mañana, va a una de las escuelas apoyadas por
    UNICEF por la tarde y, al salir de la escuela, cuida a su sobrino, que todavía es un bebé.
  • © UNICEF/UNI103753/Rich

    Kiara tiene cinco años y desde los tres trabaja vendiendo
    horquillas para el pelo y otros objetos de poco valor en
    los ferrocarriles de Buenos Aires, Argentina. Ella y otros miembros de su familia se dedican a lo mismo. Hace algún tiempo Kiara se rompió un brazo que se le había quedado enganchado entre las puertas del vagón. En otra ocasión cayó por accidente en las vías del tren.

  • © UNICEF/UNI108319/Asselin
    Varios niños trabajan la piedra con herramientas
    pesadas en una cantera del distrito de Bombali, en
    Sierra Leona.
  • © UNICEF/UNI135096/Noorani
    Saru Saud, de 7 años, transporta tallos de maíz en las
    colinas que rodean el pueblo de Nepal en el que vive.
    Otras veces cuida del ganado. Es la mayor de cuatro
    hermanas; la más pequeña tiene solo un año. Su madre
    trabaja en los campos de arroz cercanos y su padre en
    Bombay, en la vecina India. Como muchos hombres, se ve obligado a vivir lejos de su familia para poder ganar algo de dinero que enviar a casa. Saru Saud y sus hermanas no han
    abandonado la escuela, aunque el trabajo les priva de mucho tiempo para estudiar.

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