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15/06/2012 11:15 CEST | Actualizado 15/08/2012 11:12 CEST

Beckham rules

2012-06-14-eurocopa.jpg El sempiterno capitán de la selección inglesa acapara flashes y está omnipresente hasta aburrir

Los expertos discrepan sobre quién es el gran ausente de esta Eurocopa. Hablan de Lampard, Bale, Dzeko, Hazard, Rossi, Wilshere, Puyol. Lo que sí está claro es que la principal figura del torneo es David Beckham. El sempiterno capitán de la selección inglesa acapara flashes y está omnipresente hasta aburrir. Lo ha logrado con el mérito añadido de no haber sido convocado a la competición. El jugador no ha acudido a la cita pero sí lo ha hecho su principal legado futbolístico: los peinados divinos y los tatuajes extremos.

Beckham [renuncien a esa tentadora ene final y pronuncien una eme si quieren parecer europeos] cuenta con huestes de imitadores entre los futbolistas profesionales del Senil Continente. De ahí que desde el viernes sea imposible encontrar sobre el césped un par de antebrazos que no estén saturados de tinta negra. La tendencia ha alcanzado incluso a los futbolistas negros, abriendo un debate sobre la coloración real de Seedorf, que bien pudo haber sido un pálido escandinavo antes de caer en la tatumanía. Al Spice Boy debemos también que no haya condenas unitarias al horror contemporáneo que son las cabelleras de los alegres mozos de la selección portuguesa.

Raul Meireles en un partido de la Eurocopa 2012. Getty Images

Semejante exhibición capilar sólo encuentra contrapeso en los claros franciscanos en la cabeza de Iniesta, hasta ahora el jugador que mejor nos ha consolado de la ausencia de Messi. Don Andrés pierde cabello a medida que gana ingravidez. Es un tipo discreto y de ahí que no tenga sitio en un rincón dedicado a partos como Beckham y sus secuelas. Secuelas tan graves que han alcanzado incluso a un genuino producto del pub como Wayne Rooney. Hace un año anunció al mundo el feliz acontecimiento de someterse a una operación para recuperar su devastada cabellera. Y durante el Francia-Inglaterra se le pudo ver en la grada, con sus narices y tríceps de boxeador bajo un estupendo flequillo nerd que hizo llorar a más de uno: era ésa la viva imagen de la superación.

Cabría apuntar que desde que recuperó el cabello, el rendimiento de Rooney ha caído. Pero señores, en esta Eurocopa manda Beckham y ya conocen sus reglas: qué más da el fútbol, que corran el rímel y las pinzas de depilar cejas.