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02/02/2013 10:01 CET | Actualizado 03/04/2013 11:12 CEST

El lenguaje de la crisis y otras recomendaciones lingüísticas de la semana

El lenguaje relacionado con la crisis económica nos está dejando algunos fenómenos interesantes desde el punto de vista del idioma.

Sin lugar a duda, desde el comienzo de la crisis lo más palpable en cuanto al uso del lenguaje ha sido el empleo de los eufemismos. Términos y expresiones elegidos cuidadosamente para representar las cosas con una malla de camuflaje.

Sin embargo, hemos visto que en muchos casos han terminando calando entre nosotros y han pasado a formar parte del lenguaje habitual: «las ayudas» (por rescate), «el crecimiento negativo» (por recesión), «los ajustes» y «las reestructuraciones» (por los recortes) o «la subcontratación» (por privatización) son solo algunos ejemplos con los que convivimos a diario.

Pero también estamos viendo la aparición de nuevos términos o la ampliación de significados tradicionales.

Un reciente y curioso caso es el austericidio, una palabra que aparece cada vez con mayor frecuencia en las noticias económicas para aludir, con connotaciones negativas, a los efectos de las medidas de austeridad.

Se trata de una creación léxica correcta, formada sobre austeridad y el sufijo -cidio. Lo que ha sucedido en esta ocasión es que se produce un equívoco entre el significado estricto de esta palabra ('matar la austeridad') y el sentido con el que se está empleando ('matar por exceso de austeridad').

Por este motivo, decidimos dedicar la recomendación de la Fundación del Español Urgente del lunes a este nuevo término. En ella, señalamos que el Diccionario de la Real Academia Española define el elemento compositivo -cidio como la 'acción de matar'. Este sufijo, como se puede comprobar en las palabras que lo incluyen, se añade a aquello que se mata, de modo que infanticidio es dar muerte a niños, tiranicidio es dársela a los tiranos...

Teniendo esto en cuenta, austericidio sería 'dar muerte a la austeridad', por lo que para expresar la idea que se pretende habría que buscar otras fórmulas como matar por austeridad o, más arriesgado, austeridad letal.

En cuanto a nuevos significados destaca el de una de las palabras más trágicas de la crisis, los desahucios. Resulta llamativo que la gran mayoría de los diccionarios circunscriben su uso a los casos de alquiler o arrendamiento.

Sin embargo, el uso mayoritario ha ampliado este significado tradicional para referirse ahora también al proceso por el que se expulsa de una vivienda a su propietario si no puede hacer frente a la hipoteca.

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Ilustración: @MoxParadox.

El sustantivo asfixia, al igual que el verbo asfixiarse, también aparece en las noticias sobre la crisis: la asfixia de los mercados, la asfixia del sector de la educación... Pero en los medios audiovisuales se oye en ocasiones pronunciado como /aksfísia/ y /aksfisiárse/ en lugar de /asfíksia/ y /asfiksiárse/, que son las pronunciaciones correctas, tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas, y así lo recordamos en la nota del miércoles.

Quizá una actitud que nos ayude a afrontar de mejor forma estos tiempos sea la que defiende la filosofía slow, un movimiento que surge como reacción contra el ritmo acelerado característico de la sociedad actual y que propone hacer un uso consciente del tiempo, disfrutando de cada actividad con la pausa precisa para ello, en lugar de vivir atropelladamente.

Una alternativa en español para esta denominación podría ser movimiento por la calma, como recogimos en la recomendación del martes, y así, en lugar de movimiento slow, filosofía slow, slow food, slow cities, etc., se podría optar por escribir movimiento por la calma, filosofía de la calma, cocina con calma (o comer con calma), ciudades con calma..., expresiones que pueden alternar, por razones de precisión o estilo, con filosofía de la lentitud, cocina elaborada, comer despacio, ciudades tranquilas

También cada vez somos más respetuosos con el medioambiente y estamos más concienciados con el desarrollo sostenible. En este contexto se está empleando un nuevo verbo, ecologizar, referido a la acción de 'hacer o convertir algo en ecológico'.

En la nota del jueves indicamos que este verbo es una formación regular a partir del adjetivo ecológico y el sufijo -izar, que, según el Diccionario académico, 'forma verbos que denotan una acción cuyo resultado implica el significado del adjetivo básico', como en homogeneizar o en impermeabilizar.

Por último, publicamos una recomendación que surgió de las consultas que recibimos en la fundación. En varias ocasiones nos han preguntado cuál sería la traducción de responsive web design, una técnica de diseño y desarrollo web que busca que las páginas se adapten automáticamente al dispositivo en el que se visualizan.

En este sentido, lo apropiado en español sería hablar de adaptativo, término que significa 'perteneciente o relativo a la adaptación o a la capacidad de adaptación', pues es precisamente lo que persigue este modo de diseñar: que las webs tengan capacidad automática de adaptación al soporte.

Adaptable, sin embargo, significa 'capaz de ser adaptado', y carece del sentido automático de adaptativo. Una página o un diseño adaptable indicaría que da la posibilidad de que sea modificado, por ejemplo por el usuario, como una opción de configuración (ajustar el tamaño de la letra, eliminar las imágenes, etc.).

Y en el vídeo de esta semana nos hemos fijado en el verbo copar, que se emplea con frecuencia con un significado que no le corresponde:

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