Audrey Pascual, la 'bandera' española de los Juegos Paralímpicos: "Me ilusiona enseñar a las niñas con discapacidad que pueden hacer lo mismo que sus hermanos"
La esquiadora madrileña afincada en Granada ha ganado cuatro medallas en Milán-Cortina, donde fue abanderada por partida doble. También vivió un momento difícil con su accidente del jueves. A sus 21 años, la gran baza española ha superado las expectativas, consciente de "poder yo con los Juegos, no los Juegos conmigo".
Teresa Perales, Ricardo Ten, Susana Rodríguez... y desde ya Audrey Pascual. Esta esquiadora nacida en Madrid (2004) acaba de situarse, con apenas 21 años, como una de las grandes del deporte paralímpico español tras ganar cuatro medallas en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina de 2026.
Aunque ella trata de evitar la comparación con "semejantes referentes", sus dos oros —supergigante y combinada alpina—, su plata —descenso— y su bronce —slalom— hacen de ella un espejo al que mirar deportiva y socialmente. Y, pese a que se reconoce un tanto abrumada, quiere aprovecharlo. Sobre todo, explica a El HuffPost, "para que la gente con discapacidad vea que también se puede esquiar".
Al otro lado del teléfono y con las emociones aún en caliente, esta sonriente estudiante de Comunicación Audiovisual en Granada admite con emoción el "reto" de ser también un referente para las niñas con discapacidad. A ellas se dirige para "enseñarles que pueden hacer lo mismo que sus hermanos con y sin discapacidad".
Sus miras inmediatas pasan, no obstante, por volver a ser la "niña normal de 21 años" que ha dejado de ser estos últimos meses de preparación absoluta para los Juegos. Atrás quedan ya las interminables sesiones de entrenamiento físico y mental, una disciplina que le ha permitido enlazar medallas sin distraerse del objetivo y, sobre todo, superar el susto del pasado jueves, cuando una caída le llevó al hospital.
Sin darse espacio para pensamientos negativos, se rehízo con su cuarta medalla el sábado. Con razón sentencia "que he podido yo con los Juegos y no los Juegos conmigo".
Llegabas como favorita a muchas pruebas y has superado las expectativas. ¿Cómo ha sido toda la gestión de emociones en un calendario tan apretado?
Estoy supercontenta, ha sido una experiencia a no olvidar nunca. Por los nervios no tenía claro si podría disfrutar, pero he podido. Ten en cuenta que tengo 21 años, son muchas emociones juntas y no sabía si podía hacer mi papel, especialmente porque todos decían que era favorita y me colgaban medalla antes de tiempo.
Pero he conseguido centrarme gracias al trabajo con la psicóloga. He podido yo con los Juegos y no los Juegos conmigo, digamos.
Dos oros, una plata y, de repente, un accidente con un fuerte golpe en la cabeza. Desde España se sentía preocupación por tu estado y el paso por el hospital ¿A ti en esas horas de incertidumbre te dio tiempo a pensar en lo logrado y lo que acababa de ocurrir?
Fue una caída fea, me di un golpe en la cabeza pero yo sabía que estaba bien. Realmente, fuimos al hospital solo para asegurarnos, pero nos confirmaron que todo iba bien, así que volvimos rápido a la villa y conseguí no desviarme por el susto.
Una vez que salí del hospital, rápidamente me concentré en pensar en el sabado. Es algo que había trabajado, la mentalización posterior a una posible caida o a una decepción en una prueba para levantarme de cara a la siguiente. Con mi psicóloga hicimos mucho trabajo en ese sentido, que en lo malo y en lo bueno, que una carrera no me afectase a lo que iba a pasar en la siguiente. Y conseguír llevar a la práctica ese pensamiento de que cada día es un punto y aparte.
Cuando hablamos de deporte paralímpico mucha gente piensa rápidamente en Teresa Perales, Susana Rodríguez, Ricardo Ten... Deportistas de verano todos. ¿Te sientes, por edad y por tu disciplina, faro para una nueva generación de deportistas paralímpicos?
Me encantaría serlo. Los Juegos Paralímpicos de verano buscan su sitio y ciertamente tienen menos visibilidad que los Olímpicos, pero si ya hablamos de Juegos de Invierno los Paralímpicos somos literalmente invisibles. Si hay gente que ni sabría que se estaban celebrando unos Juegos Olímpicos de Invierno, de nosotros ni que decir tiene...
Que sirvan mis éxitos para demostrar que los deportes de invierno existimos. Los equipos somos muy reducidos, pero aquí hemos venido con un equipo joven que va a ir a más, estoy segura.
En España tenemos nieve, pero no hay un hábito ni unos medios como otros países. Yo espero que gracias a la visibilidad de mis medallas podamos dar oportunidad a la gente con discapacidad para que sepan que pueden esquiar aunque no puedan mover las piernas o una pierna. Que hay una salida en estos deportes también.
¿Eres consciente que desde hoy ya muchas niñas van a querer ser como Audrey Pascual?
Me hace mucha ilusión que la gente sepa de mi historia, en redes ha sido un boom y quiero aprovechar para dar visibilidad y enseñar a la gente, enseñar a las niñas con discapacidad que pueden hacer lo mismo que sus hermanos.
Hablas de boom social en tus redes, en tus intervenciones. Ahora que pasa ese 'subidón' de emociones ¿cómo te esperas la vuelta a la normalidad?
Ahora vuelvo a ser una niña normal de 21 años. Llevo meses sin pisar mi casa por estar metida al 100% en la preparación final para los Juegos. Vuelvo a la tranquilidad de mis clases por la mañana, seguiré yendo al gimnasio por la tarde, pero ya no es lo de estos meses, claro. Ahora llega el relax de mis amigas, dormir, pasar tiempo en casa y disfrutar, vaya (risas).