España ya conoce el precio de la final: Portugal y Cristiano Ronaldo y el lado más duro del cuadro
España se medirá a Portugal en octavos y, si supera a Cristiano Ronaldo y compañía, podría encontrarse con Estados Unidos o Bélgica en cuartos antes de una posible semifinal ante la Francia de Mbappé. Al otro lado esperan Argentina, Brasil e Inglaterra.
El Mundial entra en esa fase en la que deja de ser una sucesión de partidos para convertirse en un camino hacia la gloria: una ruta con nombres propios, obstáculos definidos y una meta cada vez más visible.
España dio este jueves un paso firme hacia ella al derrotar con autoridad a Austria (3-0), pero la goleada solo resolvió la primera parte del problema. La otra llegó unas horas después desde Toronto, donde Portugal sobrevivió a una noche de locura frente a Croacia para convertirse en el próximo rival de nuestra selección.
Y con ello quedó dibujado gran parte del mapa que deberá recorrer el equipo de Luis de la Fuente si quiere volver a disputar una final mundialista dieciséis años después de la de Johannesburgo para colocar la segunda estrella sobre el escudo.
El último baile de Cristiano se cruza con España
Pocas historias podía ofrecer el Mundial más atractivas que esta. A un lado, una selección española que representa el relevo generacional del fútbol europeo y que tiene en Lamine Yamal el símbolo de una nueva era. Al otro, uno de esos dos titanes -junto a Leo Messi- de la generación que dominó el fútbol mundial durante casi dos décadas.
Cristiano Ronaldo cumplirá 42 años dentro de unos meses, pero sigue ahí. Sigue marcando goles, sigue siendo capitán de Portugal y sigue encontrando la manera de aparecer cuando más lo necesita su selección. Lo hizo nuevamente frente a Croacia, transformando el penalti que permitió a los lusos igualar un encuentro que tenían muy cuesta arriba.
El portugués está disputando su sexto Mundial, una cifra que por sí sola explica la dimensión de su carrera. Lo hace sabiendo que cada partido puede ser el último con su selección en una Copa del Mundo y ese es un detalle que convierte a Portugal en un rival todavía más peligroso, porque juega con la mezcla de calidad, experiencia y carga emocional que suelen acompañar a los grandes campeones cuando se acercan a la despedida.
Además, España conoce perfectamente lo que supone enfrentarse a Cristiano en una gran competición internacional. Basta recordar el inolvidable 3-3 del Mundial de Rusia 2018, cuando el entonces delantero del Real Madrid firmó un hat-trick para arruinar el estreno de la selección.
Ocho años después, vuelve a aparecer en el camino.
Portugal llega reforzada tras el partido más loco del Mundial
La clasificación portuguesa, además, no es una más. Ni una cualquiera. El equipo de Roberto Martínez viene de protagonizar junto a Croacia probablemente el encuentro más caótico y emocionante del torneo. Los lusos acabaron imponiéndose por 2-1 en un partido que tuvo cuatro goles anulados, varias intervenciones del VAR, un tanto invalidado a Croacia cuando ya celebraba el empate en el minuto 102 y un gol decisivo de Gonçalo Ramos en el descuento.
Fue uno de esos encuentros que dejan secuelas emocionales, pero también una demostración de carácter. Y que a veces suponen un punto de inflexión.
Portugal supo sobrevivir cuando estuvo contra las cuerdas y mostró una capacidad competitiva que puede resultar decisiva a medida que avance el torneo. Y calidad no falta en ese grupo de futbolistas porque reducir a los lusos a la omnipresencia de Cristiano sería el peor de los errores.
De hecho, esta selección portuguesa puede presumir de tener una de las plantillas más completas de su historia. Bruno Fernandes sigue siendo el cerebro del equipo, Bernardo Silva, que ha perdido protagonismo, aporta control y experiencia, Rafael Leao es puro vértigo y jugadores como Vitinha, Nuno Mendes, Joao Mendes o Diogo Costa representan el presente y el futuro de una generación extraordinaria.
Paradójicamente, Portugal quizá sea menos dependiente de Cristiano que nunca.
Estados Unidos o Bélgica: un premio en cuartos
Si España supera el examen portugués, el perfil se suaviza ligeramente.
En cuartos de final aparecería el vencedor del duelo entre Estados Unidos y Bélgica, dos selecciones competitivas pero que, sobre el papel, parecen un escalón por debajo de las principales favoritas al título.
Los estadounidenses están aprovechando el impulso de jugar en casa y han encontrado un juego bastante notable, mientras que Bélgica, por su parte, sigue contando con talento suficiente para competir contra cualquiera, aunque ya no transmite la sensación de superioridad que acompañó a la generación dorada encabezada por De Bruyne. Su victoria ante Senegal fue un milagro futbolístico difícil de creer.
A estas alturas de un Mundial ya no existen partidos fáciles, eso es más que obvio, pero siempre merece la pena tenerlo presente.
Así que la sensación general es que el verdadero examen para España llegará antes y después: Portugal en octavos y, especialmente, Francia en unas hipotéticas semifinales. Porque ahí es donde empieza realmente la 'zona de la muerte' en el Everest.
Francia, la gran favorita
Si hay una selección que está imponiendo respeto en este Mundial, esa es Francia. Los de Didier Deschamps llegaron al torneo como uno de los grandes candidatos y cada partido parecen reforzar esa condición. No solo por los resultados, sino por la sensación de poderío que transmiten.
Los franceses han alcanzado las dos últimas finales mundialistas. Ganaron la de Rusia 2018 y estuvieron a apenas un suspiro -ay, Kolo Muani- de conquistar también la de Qatar 2022 antes de que apareciera Lionel Messi para completar el círculo y poner la guinda a su inolvidable carrera.
Ahora, Francia busca su tercera final consecutiva y lo hace con una plantilla de un talento que asusta. Kylian Mbappé continúa siendo el futbolista más determinante si encuentra espacios, Ousmane Dembélé vive probablemente el mejor momento de su carrera, Michael Olise aporta creatividad, desequilibrio y gol. Y el joven Désiré Doué se ha convertido en una de las grandes irrupciones del fútbol continental.
Ninguna selección puede presumir de una línea ofensiva tan completa. Y nunca antes hubo una selección tan favorita al título desde tan pronto. Todo eso es Francia.
Por detrás, además, el conjunto galo mantiene el bloque competitivo que la ha convertido en la referencia del fútbol internacional durante los últimos años.
Si España y Francia cumplen los pronósticos, la semifinal tendría aroma de final anticipada. O no. Quién sabe.
No sería solo un duelo entre dos candidatas al título, porque también sería el enfrentamiento entre dos de las generaciones más talentosas del continente.
Argentina, Brasil e Inglaterra esperan al otro lado
Pensar en la final todavía parece prematuro, pero el cuadro ya permite intuir quiénes podrían aparecer en el último escalón.
Y ahí sobresale un nombre por encima de todos: Argentina.
La vigente campeona del mundo sigue encontrando todas las respuestas que necesita en Lionel Messi. A sus 39 años, el astro argentino está completando otro torneo extraordinario y parece decidido a prolongar un legado que muchos consideraban cerrado tras el título conquistado en Qatar.
Cada Mundial parece acercarle al final y cada Mundial responde jugando mejor.
Junto a ella pide paso una meritoria Brasil, que ha encontrado en Vinicius Jr. al líder ofensivo que necesitaba para afrontar la era posterior a Neymar, con Neymar presente. La selección de Ancelotti sigue creciendo conforme avanza el torneo y conserva esa capacidad única para elevar su nivel cuando llegan las eliminatorias decisivas.
Y algo parecido ocurre con Inglaterra, quien, sin hacer tanto ruido, ahí sigue en pie. Harry Kane vuelve a ejercer como referencia ofensiva y los británicos cuentan con una profundidad de plantilla que les permite competir contra cualquiera.
Son tres selecciones que todavía parecen lejanas, pero a las que merece la pena no perder de vista.
La hora de la verdad
España llegó a Norteamérica con el objetivo de competir por el título. Después de la fase de grupos y tras la contundente victoria contra Austria, esto ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible. Hay respeto, pero no miedo. A nadie.
El camino hacia la final está perfectamente dibujado y comienza con uno de los mayores desafíos posibles: Portugal. Cristiano Ronaldo.