Infantino le ofrece la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de su apoyo para continuar al frente de la FIFA
Según adelanta The Times, el cada vez más cuestionado presidente de la FIFA busca agarrarse al voto africano con el 'caramelo' de darle a Marruecos la final del Mundial encabezado por España.
Gianni Infantino le ha ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial 2030 a cambio de asegurarle los apoyos suficientes para seguir al frente de la FIFA. El escándalo que llevaba tiempo sonando ya alcanza categoría de noticia, tal y como adelanta The Times y recogen otras cabeceras internacionales.
El movimiento dejaría sin la gran final a España, que se presentaba como estandarte de una candidatura conjunta con Portugal y solo ampliada a última hora con Marruecos.
De acuerdo con el medio británico, Gianni Infantino se agarra al 'caramelo' de la final del Mundial como única opción medio viable para mantenerse al cargo de la FIFA, luego de verse mundialmente cuestionado y criticado por sus últimas decisiones. El gesto no miraría únicamente a Marruecos, sino que busca servir de acicate para asegurarse el numeroso voto africano de cara a las próximas elecciones de la FIFA, previstas para marzo de 2027. En Rabat, por cierto.
Del 'amigo Gianni' a las protestas de su número dos
Su sometimiento a la cacicada de Donald Trump en el Mundial de EEUU, México y Canadá para quitarle la roja a la estrella local fue un punto y aparte, pero nada comparado en el escándalo de días después. En un intento de huida hacia adelante, Infantino planteó la posibilidad de 'vender' los derechos de explotación de parte del Mundial a inversores privados.
Consciente del ingente negocio en liza, decoró el plan con una oferta millonaria a cada federación que le apoyase, nada menos que 53 millones de dólares. La respuesta global fue inmediata, encabezada por la amenaza de veto de toda la UEFA; esto es, de todo el fútbol europeo, a las competiciones FIFA si Infantino no daba marcha atrás a la privatización.
El lío fue mucho más que futbolístico. En el seno de la FIFA llegaron dimisiones, protestas y hasta un incendiario correo interno de Mattias Grafström, su número dos y secretario general de la institución, donde asumía el "fracaso" del 'plan Infantino' y no escondía críticas a su estrategia.
Marruecos como refugio
Con su futuro en el aire, Gianni Infantino ha activado su posible salvación, regalar la final del Mundial 2030 a una Marruecos que lleva años ansiando —cuando no amenazando— con quedarse con el momento culmen de una candidatura encabezada por España, en compañía de Portugal, y a la que Rabat se apuntó a última hora.
La oferta pasaría sí o sí por el gran escenario nacional, el futuro estadio Hassan II de Casablanca, el gran proyecto politico-deportivo en el que lleva años trabajando el régimen marroquí y que prevé contar con capacidad para unos 115.000 espectadores.
En plena tormenta contra él, Infantino echaba más gasolina al fuego diplomático la pasada semana al deshacerse en elogios con Marruecos desde Marruecos y como invitado de la 'Fiesta del Trono' organizada por el monarca. En declaraciones a los medios, el presidente de la FIFA prometía que el Mundial de 2030 sería el "más grande de la historia" por celebrarse "en el país más hermoso", a la par que aplaudía el comportamiento de la "apasionada" afición marroquí, obviando los problemas logísticos y de seguridad vividos en la última Copa África celebrada en el país alauíta.
Para más inri, este miércoles celebraba un gabinete de crisis con su círculo interno aliado y el escenario elegido no era otro que la capital marroquí.
Sumar abre el frente político
La noticia llega en el mismo día en el que Sumar, parte integrante del Gobierno de coalición español, ha reclamado formalmente no celebrar de forma conjunta con Marruecos el Mundial de fútbol 2030 tras la crisis de Ceuta por "utilizar" a los migrantes como medida de presión. La iniciativa, en forma de proposición no de ley, ha llegado ya al Congreso.
El posicionamiento de Sumar refuerza un sentimiento creciente en la sociedad española de rechazo total a la celebración conjunta con Rabat o a la aceptación de que la final se dispute en territorio norteafricano y no en territorio español, con movimientos como #olafinalonada que llevan tiempo resonando.