Jeremy Trevithick, el marbellí de origen británico-libanés que quiere llevar al rugby 7 español a otra dimensión
Entrevista con el zaguero-ala de la selección española de rugby 7, que sueña con ganar el oro este fin de semana en las Series Mundiales de Seven de Valladolid.
La selección masculina de rugby 7, la modalidad olímpica de este deporte, sueña con ponerle la guinda en casa a una trayectoria y a un crecimiento que les ha llevado en cuestión de dos años a pasar de ser un equipo que acababa lejos del podio a ser un fijo en la pelea por las medallas. Durante estos exitosos años en los que España ha llegado a colgarse tanto la plata como el bronce, el grupo que dirige Paco Hernández busca en las Series Mundiales de Seven de Valladolid, que se disputan este fin de semana, ese ansiado oro.
Jeremy Trevithick, uno de los líderes de la selección, muestra su ambición desde el primer minuto durante una conversación con El HuffPost días antes de volver a jugar delante de su público dos años después. Él, junto al resto de sus compañeros, se concentraron en el centro de alto rendimiento de Sant Cugat para terminar de preparar la cita al detalle. "Más que nervios o una presión mayor tenemos muchísimas ganas", reconoce el zaguero-ala.
El jugador de origen británico-libanés, pero que ha crecido y lleva toda su vida en Marbella, no tiene problemas en mencionar esa medalla de oro como el objetivo final, aunque subraya la importancia de ir partido a partido, empezando por el primero: "El objetivo global es ese oro que está cada vez más cerca, pero no tenemos que olvidarnos que hay que ir partido a partido y ahora mismo el más importante es el primero, que es Estados Unidos".
Eso sí, su nivel de confianza y ambición es tan grande que si le aseguraran ahora otra plata duda en si la firmaría. "Hemos ganado tres platas, que para lo que viene siendo el rugby español está estupendo, pero estamos buscando la de oro. Claro que con la plata no estaríamos tristes, pero es la oportunidad perfecta para ganar ese ansiado oro en casa", sentencia Trevithick.
El secreto tras este escalón competitivo llega de la mano de Hernández y del fruto de muchos años de trabajo en la sombra, sin los resultados deseados. El que es uno de los líderes del vestuario explica que desde el año pasado ha habido una "buena mezcla" entre los jugadores jóvenes y los que llevan más años: "Los que han llegado nuevos han subido mucho el nivel y los que llevan cinco o seis años han sentado las bases. Además, tras todo ello hay un entrenamiento que no sale en redes sociales con muchas horas de trabajo, mucho sacrificio para estar aquí y lo bonito del deporte es que al final los resultados se ven y ahora están saliendo".
Trevithick también destaca una de las claves que él ve en la gestión del grupo por parte del seleccionador, que es la que no se ve en el terreno de juego. Comenta que debido a su experiencia como jugador "entiende siempre al jugador y sabe manejarlo cuando está mal". "Por supuesto es muy buen entrenador, pero esto es fundamental porque nos sabe llevar muy bien gracias a su experiencia y vivencias", añade.
Con todo este cóctel la vista no está solo puesta en Valladolid y en conseguir un oro en las Series Mundiales, si no que en el horizonte aparece la cita de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028: "Obviamente todos sabemos que es nuestro objetivo y que queremos llegar a eso, pero no lo queremos gafar ni repetir mucho porque si no te clasificas será una decepción enorme y estaremos muy tristes. Por eso, no es algo que se repita todos los días, pero sí que está presente en el fondo y tenemos que ir paso a paso y el primero es Valladolid".
La intrahistoria del boom mediático
En 2024, meses antes de los Juegos Olímpicos de París, el equipo masculino se convirtió en uno de los fenómenos más virales a nivel deportivo que se recuerdan. Sus vídeos de entrenamientos, sesiones de gimnasio y partidos lograron cientos de miles de reproducciones en plataformas como TikTok. Dos años más tarde, ese tsunami de reacciones, visualizaciones y me gustas ha bajado, pero sigue siendo importante.
"Lógicamente cuando empezó fue el pico más alto porque fue de repente. Nuestro objetivo era mantenerlo y ya no diría que está subiendo al mismo nivel, pero creo que sí que estamos aguantando bien", comenta entre risas Trevithick.
Ellos se lo tomaron bien y en ningún momento se vieron superados porque "lo hacemos para dar visibilidad al rugby español y las redes es nuestro canal más sencillo". Con ello, prosigue, quieren que la gente siga al rugby, que lo vea y que sea consciente que es su trabajo. "Esperamos que a la larga estas personas que nos siguen por redes nos vayan viendo más y más y vean los partidos y se acerquen a los estadios", desea.
Sin embargo, ese aumento de fama digital también acarreo el convertirse en una persona pública y recibir comentarios por la calle: "Especialmente entre público joven sí que he notado que te conocen más. No es vida de futbolista ni de deportistas como Carlos Alcaraz, pero sí que ves que te reconocen, el problema es que algunos te dicen que eres el jugador de rugby y otros que eres el de TikTok. Nosotros queremos que todos digan que somos los de rugby".
"El rugby español está en su mejor momento"
Si la modalidad de rugby 7 en España está peleando por cotas inimaginables hace un lustro, el XV del León también se encuentra en un momento pletórico después de la clasificación para el Mundial del 2027 después de 28 años -hay que recordar que el anterior no se jugó por problemas burocráticos tras ganar el pase sobre el césped-.
Trevithick, por ello, no tarda en decir un firme "el rugby español está en su mejor momento". "Quedamos terceros en las Series Mundiales del año pasado y llegamos a ser segundos en la Serie Mundial de Dubái. También estamos clasificados para ese mundial de XV, hay muchos jugadores jugando en Francia e Inglaterra y la situación está al máximo nivel que ha estado nunca. Además, con estos resultados estamos motivando más a los equipos de cantera para que quieran llegar donde estamos nosotros y con eso se consigue que haya más intensidad, mejoren mucho más y sea todo más profesional", se justifica.
De hecho, en el horizonte aparece la posibilidad de que España organice el mundial del 2035, ya sea solo o conjuntamente con Portugal, algo que sería una "grandísima noticia" para el país. "Sería brutal. Las instalaciones las tenemos con los campos de fútbol y en ese sentido no habría problemas. Vendría muchísima gente para verlo, sería espectacular para el público español y durante esos días sería el deporte del país", afirma.
Todo ello también serviría para que mucha gente percibiera el rugby como un deporte que es casi una hermandad y no como uno peligroso y lesivo: "Ese miedo lo pierdes en cuanto juegas o ves el primer partido. Ahí te das cuenta que es un deporte maravilloso y te quitas esa creencia. Es un deporte espectacular y tiene un amor de equipo que lo hace único".
Una historia personal de película
La vida de Jeremy Trevithick es la de una persona que ha tenido que adaptarse a continuos cambios. Su padre, de origen británico, conoció a su madre, que es libanesa, mientras trabajaba en el país de Oriente Medio. Desde recién nacido a esa mezcla se sumó una breve experiencia en Kuwait y otra en París antes de llegar a Marbella, donde creció y se formó como persona y como deportista.
Esos orígenes libaneses hacen que siempre tenga que estar con la vista puesta en lo que ocurre el país, especialmente ahora con los ataques a Irán por parte de Israel y Estados Unidos: "Tengo familia en Líbano y ellos están sanos y salvos. En su zona no está habiendo conflicto, pero estamos preocupados. Antes iba todos los años y ahora no estoy yendo, pero en cuanto acabe todo esto iré para allá a ver a mi familia".
Además, en su currículum también aparece el hecho de que renunció a su pasaporte británico para obtener la nacionalidad española, ya que lo tuvo que hacer por el tema del Brexit: "No me molestó perderlo porque el español me aporta mucho más. Si me hubiese cambiado antes del Brexit tendría los dos, pero ahora mismo con la española suficiente".
En ningún momento se planteó mantener su pasaporte británico, a pesar de que ahí el rugby sea un deporte mucho más popular que en España. "El nivel de rugby 7 aquí no es inferior y así lo demuestran los resultados. Mi situación no la cambiaría por nada y a lo mejor no somos los mejores del mundo en el rugby, pero estamos creando algo muy bonito y no me iría a ningún sitio. Estoy muy a gusto con este equipo y si me dices que me pudiera jugar con Inglaterra no lo haría".
"Nadie se esperaba que estuviéramos a este nivel, pero siempre hemos creído y confiábamos en que llegarían estos resultados. Lo bueno acaba de empezar, lógicamente tendremos momentos malos, pero a la larga esto va a ir para arriba", concluye. Y el sueño de este viaje tiene la próxima parada en Valladolid.