Fabricar una camiseta del Mundial cuesta desde 5 euros en Bangladés y el fan la paga a 150: así se reparte el precio
La mayor parte del importe no corresponde a su fabricación.

Cada Mundial dispara la venta de camisetas oficiales. Miles de aficionados hacen cola para vestir los colores de su selección favorita sin imaginar que la prenda por la que pagan entre 120 y 180 euros puede haber costado apenas unos cinco euros en salir de la fábrica.
Ese enorme desfase entre el coste de producción y el precio final no responde únicamente al beneficio de las marcas. Detrás de cada camiseta existe una compleja cadena de costes que incluye investigación, marketing, licencias, distribución y márgenes comerciales.
Un reportaje de Business Insider sobre la industria textil del Mundial revela cómo se reparte realmente el dinero que paga el consumidor y por qué las camisetas oficiales se han convertido en un negocio multimillonario.

El gran taller del fútbol mundial
Una parte importante de las camisetas oficiales del Mundial se fabrica en Bangladés, uno de los principales centros de producción textil del planeta. En fábricas como Epyllion Style trabajan miles de empleados elaborando réplicas oficiales con licencia para grandes marcas internacionales.
Antes de iniciar la producción, las empresas deben obtener permisos oficiales, un proceso que puede prolongarse durante seis meses. Después comienza una cadena industrial en la que participan cerca de 80 trabajadores para fabricar una sola camiseta, desde la transformación del hilo en tejido hasta el cosido, el bordado de escudos, los controles de calidad, el etiquetado y el empaquetado final.
Los expertos del sector señalan que, pese a toda esta infraestructura, el coste de fabricación puede ser sorprendentemente bajo ya que ronda alrededor de los 5 dólares por unidad en muchas plantas asiáticas.

¿Dónde acaba el dinero del comprador?
Si fabricar la prenda cuesta tan poco, ¿por qué una camiseta oficial puede venderse por 150 o incluso 180 euros? En el reportaje se explica que aproximadamente el 35 % del precio final se queda en manos del comercio minorista que vende la camiseta. Otro 25 % corresponde a la marca deportiva, como Nike o Adidas, que debe asumir campañas publicitarias, contratos de patrocinio con selecciones y deportistas, además de la investigación y desarrollo de nuevos tejidos técnicos.
A ello se suman los derechos de licencia para utilizar la imagen oficial de la Copa del Mundo y de las federaciones nacionales. Entre un 8 % y un 15 % del precio termina en los clubes o federaciones asociados a la camiseta, mientras que alrededor de un 5 % cubre el transporte y la distribución. El resto corresponde principalmente a impuestos.
El mercado mundial de camisetas de fútbol movió alrededor de 15.000 millones de dólares en 2023 y las previsiones apuntan a que prácticamente duplicará su tamaño durante la próxima década. Además, la FIFA espera ingresar unos 670 millones de dólares únicamente en licencias relacionadas con la venta de productos oficiales durante el ciclo del Mundial 2026.
