Reyes del mundo... y de lo que quieran: Madrid renueva la comunión entre la selección y toda España bajo el sueño de la segunda estrella
La campeona del mundo vive su fiesta más especial en casa ante cerca de dos millones de personas. Las emociones se liberaron en el escenario de Cibeles para delirio de aficionados y de alguna que otra estrella.
Había ganas de darnos esta fiesta. 16 años esperando por una nueva estrella bien valen pasar calor, nervios y renunciar a parte de la voz durante los próximos días. Madrid, capital y esta vez reflejo de toda España, se ha echado a las calles en masa para arropar a los héroes del momento, a los protagonistas del segundo mundial. Y la selección respondió. Nadie tenía más ganas de fiesta que ellos mismos.
La ilusión era tan evidente como el calor que ha 'regado' Madrid de sudor y botellas de agua. Poco importaron los treinta y pico grados en el ambiente, como poco importó el trasnochón que se han dado jugadores y afición para un reencuentro idílico por las calles del centro madrileño. A menos revoluciones que celebraciones recientes, todo sea dicho. La rúa que partió de Moncloa ha sido un desfile de sueños cumplidos, de emociones compartidas y de una comunión nacional que, ojalá, no acabe en las próximas horas. Permitidme ser pesimista...
La selección trasnochó y madrugó al mismo tiempo. La segunda estrella justifica casi todo y los campeones del mundo tenían prisa por volver a casa. Tras hacer justicia sobre el campo del MetLife Stadium ante una Argentina convertida en la nada futbolística y en el mal perder, los campeones del mundo no dudaron en adelantar su vuelta. La fiesta, para ser completa, tenía que ser aquí, con los suyos, que son los nuestros.
Hubo solemnidad, no mucha pero algo, en las visitas protocolarias a La Zarzuela y La Moncloa. Hubo gestos complices con Felipe VI y el resto de la familia real, hubo alguna manita 'carvajaliana' en el saludo uno a uno con Pedro Sánchez que dará que hablar. Y llegó, con algo de retraso pero llegó, el momento más esperado. El bus, la rúa. El jaleo en abierto.
El paseo tuvo su miga, en versión light comparado con el que se dio este mismo equipo para celebrar la Eurocopa. Durante varias horas, el autobús de la selección 'navegó' al ritmo de la música de los Lamine, Cucurella e incluso de un 'bailongo' De la Fuente, con ese gesto de felicidad que da verse liberado de tensiones. Algunos amenazaban con 'lanzar' la Copa a los vecinos que presenciaban la escena asomados a sus balcones, otros sacaban los pasos prohibidos y otros, por no decir directamente Lamine Yamal, daba material para años con un vacile en forma de pancarta al comportamiento antideportivo de Argentina. Casi todo valía hoy.
Quedaba el plato fuerte de la ya noche. El 'cara a cara' de los 26 futbolistas con los cientos de miles de aficionados agolpados en Cibeles desde hacía horas. Sin Pepe Reina ni Álvaro Morata, la presentación fue algo más calmada, pero a medida que se poblaba el inmenso escenario los decibelios subían. Se quedó parte de la fiesta para sí un Borja Iglesias en versión karaoke con Violadores del Verso. Por el camino sonaron Shakira, Raphael, Isabel Aaiún, mucho reggaeton y hasta el cumpleaños feliz, en honor de las 25 velas recién sopladas por Álex Baena.
Eran los entremeses del gran momento, el anuncio del nombre más buscado este lunes. El que nunca se rindió, el que nos dio la estrella ¡NUESTRO TIBURÓN, CON EL 7, FERRAN TORRES! Faltaba "el mejor jugador del mundo", un Rodri Hernández que salió a escena con una piña y el ya mítico Rodri's On Fire antes de coger el micrófono.
'Viva la madre que os parió, viva el rey, viva España", espetó para delirio colectivo. Quedaba "el emperador, nuestro Marco Aurelio", el apodo con el que la RFEF bautizó a Luis de la Fuente. Con Quijote de Julio Iglesias de fondo, el hombre tranquilo dejó de serlo por unos instantes y se arrancó a cantar con la voz que ya no le quedaba. La recuperó minutos después para renovar con más serenidad su llamamiento a la unidad y a ser "buenas personas", porque "juntos somos más fuertes".
También lo hizo Rodri, en modo capitán, para pedir "un grito por un jugador injustamente tratado", que no podía ser otro que el gran protagonista del 19 de julio, un Ferran Torres al que le costó decidirse a hablar. Hubo gritos de "Ferran, Ferran, Ferran", pero el delantero del Barça no se decidió a coger el micrófono.
Lola Índigo y Ana Mena, Arde Bogotá y Aitana pusieron el colofón a una gran fiesta, que vivió su momento más emocionante cuando Rodri, micrófono en mano, tuvo unas bonitas palabras para María, esa niña tan aficionada a la selección española, que falleció de cáncer y que siempre ha servido de inspiración a este grupo de futbolistas.
España entera estuvo, está y estará de fiesta. Que no se apegue la estrella. Somos campeones del mundo.