Los secretos y detalles que esconde la Copa del Mundo que ha conquistado España: "Un símbolo que abraza al mundo"
Por qué Sergio Ramos pudo portar el trofeo sin guantes o qué esconde en su base: los orígenes de la copa más codiciada del planeta.

16 años después, un español alzó la Copa del Mundo. Primero fue en 2010 en Johannesburgo. Después fue en 2026 en Nueva Jersey. En ambos casos el trofeo fue exactamente el mismo: un mazacote de cinco kilos de oro de 18 quilates con base de malaquita, una pieza de museo valorada en 20 millones que no todo el mundo puede tocar sin guantes (y no, esa no es la razón de Cucurella para llevarla en una bolsa).
Una pieza que además esconde algunos secretos. Para empezar: España no se la ha traído a casa. Lo que los de Luis de la Fuente se han traído este lunes a Madrid no es la Copa del Mundial, sino una réplica bañada en oro que la FIFA prepara expresamente para cada edición. Eso no quiere decir que el trofeo que levantó Rodri al cielo fuese uno "falso": la copa original se reserva precisamente para esos momentos.
Es decir; la FIFA entrega al término de la final la copa original a la selección ganadora. La federación competente la custodia durante unos minutos para celebrar la victoria con ella. Minutos después, los empleados de la FIFA se encargan de hacer el "cambiazo" sin que la mayoría de los aficionados se den cuenta (algo que no sucedió en Catar en 2022: las dos copas coexistieron simultáneamente a la vista de muchos).
La que ahora está en España es esa réplica de una copa que en realidad fue diseñada a principios de los 70 por el escultor Silvio Gazzaniga. El milanés se encargó de su diseño y confección tras un concurso internacional que convocó la FIFA en esa década, después de que Brasil conquistara la copa Jules Rimet (el nombre que recibió el trofeo que precedió a la actual Copa del Mundo) por ganar tres mundiales seguidos.
Esta escultura de Gazzaniga representa dos figuras humanas elevando el planeta Tierra, con el deseo de simbolizar el triunfo y la unión del fútbol a escala mundial. Representa a unos héroes deportivos que debían encapsular "todos los esfuerzos y sacrificios que se exigen a diario a sus compañeros" para convertirse "en un símbolo universal del deporte como desafío y libertad, que abraza al mundo", escribió el autor, fallecido en 2016.
El trofeo original se custodia en el Museo de la FIFA en Zúrich y de hecho solo lo pueden tocar sin guantes un selecto grupo de personas: antiguos campeones del mundo y jefes de Estado. Por eso mismo el exfutbolista Sergio Ramos fue uno de los encargados en llevar el trofeo en el MetLife Stadium este domingo, y pudo hacerlo además sin guantes.
Uno de sus secretos es la base: funciona como cuenta atrás
El triunfo de España en el Mundial de 2026 de EEUU, México y Canadá implica que se grabará el nombre del país en la base del trofeo original. Desde 1974 el trofeo sigue grabando los nombres de los campeones de los distintos mundiales disputados. Con el de este domingo, España firma su segundo mundial en la misma copa, junto con Alemania (3), Argentina (3), Brasil (2), Italia (2) y Francia (2).
Una cosa que menos gente conoce es que en su base se graba el campeón de cada mundial. Se hace en formas de anillos, y el triunfo de España en este 2026 cierra el segundo de los anillos. El propio escultor ya dejó claro que había sitio para ganadores hasta, al menos, el Mundial de 2038.
De este modo, el trofeo será el mismo tanto en el Mundial de 2030 de España, Portugal y Marruecos; y en el de 2034, el Mundial de Arabia Saudí. También se repetirá el trofeo en el Mundial de 2038 cuya sede todavía no ha sido adjudicada. Hay sitio para grabar los campeones de esas competiciones en un tercer anillo que se inaugurará dentro de cuatro años. ¿Qué pasará después?

Pues lo cierto es que no se sabe. La FIFA no ha confirmado oficialmente qué sucederá a partir de 2038: si se reemplazará la base del trofeo o si se reemplazará el trofeo en sí mismo. No sería descabellado, aunque sí sería un cambio de calado. La copa Jules Rimet, el primer trofeo empleado para el Mundial, duró 40 años (desde 1930 a 1970). La actual de Silvio Gazzaniga, unos 64 años (de 1974 al menos hasta 2038).
Sí hay un secreto descubierto en torno a la Copa Mundial: la réplica de este 2026 se queda en las vitrinas de la Real Federación Española de Fútbol.
