Elena Granata, urbanista: "Hemos convertido las ciudades en plataformas que producen renta y estamos liquidando el patrimonio familiar acumulado por las generaciones anteriores"
La urbanista italiana alerta del cambio en las ciudades: más inversión, menos vivienda accesible y pérdida del patrimonio familiar en Europa.

Las ciudades ya no funcionan como espacios para vivir, sino como máquinas de generar rentabilidad. Esa es la advertencia de la urbanista italiana Elena Granata, que alerta de un cambio profundo en el modelo urbano europeo: "Hemos convertido las ciudades en plataformas que producen renta y estamos liquidando el patrimonio familiar acumulado por las generaciones anteriores", indica en una entrevista en el diario italiano La Repubblica. Su diagnóstico apunta directamente al mercado inmobiliario, al turismo masivo y a la presión inversora como los grandes motores de esta transformación.
Esta historia te "sonará" de España. Granata sostiene que el problema no es puntual ni exclusivo de Italia. Ciudades como Milán, Roma o incluso Barcelona comparten un mismo patrón: el acceso a la vivienda se complica, los precios se disparan y cada vez más residentes quedan expulsados de los centros urbanos.
Ciudades pensadas para invertir, no para vivir
El modelo actual, según la urbanista, responde a una lógica clara: maximizar beneficios. Viviendas convertidas en activos financieros, barrios transformados en escaparates turísticos y una presión constante sobre el suelo urbano.
El resultado es visible en los datos. En muchas capitales europeas, el precio de la vivienda ha crecido muy por encima de los salarios en la última década. En Italia, por ejemplo, los alquileres en grandes ciudades han registrado subidas sostenidas mientras la capacidad adquisitiva de los hogares apenas ha evolucionado.
Granata advierte de una consecuencia directa: las familias venden patrimonio acumulado durante generaciones para poder mantenerse o adaptarse a un mercado cada vez más exigente. Ese patrimonio —viviendas heredadas, propiedades familiares— deja de cumplir una función social y pasa a integrarse en circuitos de inversión.
El impacto del turismo y los alquileres de corta duración
Uno de los factores clave en esta transformación es el auge de los alquileres turísticos y plataformas digitales. Aunque no menciona nombres concretos, el fenómeno es evidente en ciudades con alta presión turística, donde el uso residencial se sustituye por el uso temporal.
Esto provoca una reducción de la oferta de vivienda habitual y una subida de precios. En paralelo, se acelera la gentrificación: barrios tradicionales cambian su perfil social en pocos años y los residentes de siempre se ven obligados a marcharse.
En ciudades como Barcelona o Roma, este proceso ha generado tensiones sociales y ha obligado a las administraciones a intervenir con regulaciones más estrictas.
Una pérdida silenciosa: el patrimonio familiar
Para Granata, el problema de fondo es menos visible pero más profundo. No se trata solo de precios o de acceso a la vivienda, sino de una transformación estructural del concepto de ciudad.
El patrimonio familiar, que durante décadas funcionó como red de seguridad —una vivienda heredada, un alquiler asequible, una propiedad compartida— está desapareciendo o cambiando de manos. Y lo hace, según explica, en favor de grandes actores económicos que operan con lógica global.
Esto genera una brecha creciente entre quienes pueden mantenerse en el mercado y quienes quedan fuera. La ciudad deja de ser un espacio de cohesión social para convertirse en un entorno segmentado.
¿Hay margen para cambiar el modelo?
La urbanista no plantea soluciones simples, pero sí insiste en la necesidad de repensar el papel de las ciudades. Regular el mercado, proteger el acceso a la vivienda y recuperar el valor social del urbanismo son algunos de los ejes que aparecen en el debate.
El reto, en su opinión, es equilibrar la actividad económica con el derecho a la ciudad. Porque, si no se corrige la tendencia, el riesgo es claro: ciudades cada vez más rentables, pero cada vez menos habitables.
