Max y Cristina, la pareja de veterinarios que cultiva setas gourmet usando posos de café en Gran Canaria: "La rentabilidad que sacamos por kilo es de entre 4 y 5 euros"
El proyecto se desarrolla en Gáldar, reutilizando borra de café de bares y restaurantes.
En el norte de Gran Canaria, dos veterinarios han convertido un residuo cotidiano en un negocio agrícola sostenible. Max, belga, y Cristina cultivan setas gourmet utilizando posos de café recogidos en bares y restaurantes de la isla. Llevan aproximadamente un año operando como autónomos y ya hablan de escalar el proyecto. Su margen actual estaá entre 4 y 5 euros de rentabilidad por kilo en la seta ostra.
La iniciativa no es solo una historia de economía circular. Es también un ejemplo de cómo el sector primario puede innovar sin abandonar la rentabilidad, como se muestra en la entrevista en el pódcast MP Dancausa, en YouTube.
Cómo se cultivan setas con café
El proceso arranca con un residuo que normalmente acabaría en el vertedero: la borra de café. Según explican, el poso es rico en nutrientes y celulosa, y tras haber sido atravesado por agua caliente, está parcialmente esterilizado, lo que facilita su uso como sustrato.
El cultivo se desarrolla en dos fases dentro de contenedores marítimos reacondicionados:
- Incubación (dos semanas): Se mezcla la borra de café con paja o restos vegetales locales (como hojas de platanera) y se inocula con micelio —la "raíz" del hongo—.
- Fructificación: Una vez colonizado el sustrato, los cubos pasan a un segundo contenedor con condiciones controladas de humedad y ventilación. Las setas crecen por los orificios del recipiente.
Cultivan principalmente seta ostra, la más conocida en el mercado, pero también variedades como la melena de león, valorada por sus propiedades funcionales y medicinales.
Precios y márgenes: números reales
El modelo de negocio está bien definido:
- Venta directa al consumidor: 14 euros/kg.
- Venta a tiendas ecológicas: 10 euros/kg.
- Rentabilidad estimada: 4-5 euros/kg.
Reconocen que la seta ostra no deja grandes márgenes unitarios, pero la clave está en la eficiencia y el volumen. "Si hacemos más cantidad, ganamos más dinero", explican. Además, trabajan en mejorar el proceso para reducir tiempo y costes de producción.
También desarrollan productos transformados, como café con hongo medicinal, mezclando café ecológico con polvo de melena de león. Ese formato sí permite vender fuera de la isla, al no requerir refrigeración.
Contenedores del puerto y clima a favor
Uno de los elementos diferenciales del proyecto es el uso de contenedores marítimos reacondicionados, abundantes en la isla por la actividad portuaria. Estos contenedores, aislados térmicamente, permiten mantener condiciones estables con menor consumo energético.
El clima de Gran Canaria es otra ventaja competitiva: no sufren extremos de 40 ºC en verano ni heladas severas en invierno. Eso reduce la necesidad de climatización intensiva.
Mercado local antes que expansión
Aunque podrían escalar y exportar, han decidido centrarse en el mercado local. Argumentan que la seta fresca transportada desde la península pierde calidad tras una o dos semanas de logística y suele llegar envasada en plástico. Su propuesta apuesta por frescura y embalaje biodegradable.
El objetivo no es competir con grandes productores nacionales, sino cubrir una demanda insatisfecha de seta local en la isla.
Autónomos en España vs. Bélgica
Max compara la experiencia de emprender en España y en Bélgica. Señala que en Bélgica la cotización de autónomos está directamente vinculada a ingresos desde el inicio, mientras que en España —tras la reforma de 2023— el sistema también es progresivo, pero con escalones y mayor burocracia percibida.
Ambos coinciden en que la parte visible del proyecto —cultivar setas— es solo una fracción del trabajo. Detrás hay contabilidad, impuestos, subvenciones, logística y gestión administrativa.
Innovar en el sector primario
El proyecto demuestra que el sector primario no es sinónimo de agricultura tradicional sin valor añadido. Aquí hay:
- Economía circular (residuos convertidos en recurso).
- Producción local sostenible.
- Desarrollo de productos funcionales.
- Modelo escalable mediante réplica de contenedores.
Cada vez más consumidores valoran el producto local y la trazabilidad, especialmente en territorios insulares donde buena parte de los alimentos procede del exterior.
Max y Cristina no prometen cifras millonarias. Hablan de crecer paso a paso, mejorar eficiencia y vivir del proyecto. En sus propias palabras, la rentabilidad por kilo es de 4 a 5 euros, pero el valor añadido está en transformar un residuo diario en alimento fresco todo el año.