La UE cambia las normas ante la guerra de Irán: Grecia limita el margen de las gasolineras a 12 céntimos, Francia multa al 5% de las inspeccionadas y España sopesa medidas
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha admitido que la crisis "ya se nota en los bolsillos" y ha adelantado que las primeras medidas podrían dirigirse al transporte profesional.
La subida del petróleo por la crisis en Oriente Próximo, ya ha llegado a los surtidores europeos. Con el barril rondando los 100 dólares tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, los carburantes están registrando su mayor repunte en años y varios gobiernos de la Unión Europea empiezan a reaccionar.
El temor acecha: si la gasolina y el diésel se disparan, el impacto se contagia rápidamente al resto de precios y alimenta una nueva ola de inflación. En España, el encarecimiento ya es visible. Según el Boletín Petrolero de la Comisión Europea, el precio medio de la gasolina se sitúa en 1,60 euros por litro y el del diésel en 1,645 euros.
La subida semanal es muy fuerte: un 7,7% en gasolina y más de un 14% en gasóleo, el mayor salto desde los primeros meses de la guerra en Ucrania en 2022.
La reacción de los gobiernos europeos recuerda precisamente a aquella crisis energética. No hay, por ahora, grandes paquetes de gasto público ni ayudas generalizadas. Pero sí empiezan a aparecer medidas selectivas para contener los precios en las gasolineras y evitar abusos.
España prepara ayudas al transporte pero evita rebajas fiscales
El Gobierno español está todavía diseñando su respuesta. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha admitido que la crisis "ya se nota en los bolsillos" y ha adelantado que las primeras medidas podrían dirigirse al transporte profesional, uno de los sectores más expuestos al encarecimiento del diésel.
El objetivo es evitar que el aumento del coste del combustible termine trasladándose al precio de los alimentos y otros productos básicos. Los transportistas han pedido una bonificación de 25 céntimos por litro de carburante —incluyendo diésel, gasolina o AdBlue—, aunque el Ejecutivo no ha confirmado que vaya a aceptar esa cifra.
Por ahora, el Gobierno descarta dos medidas que sí se aplicaron durante la crisis energética de 2022:
- Rebajar el IVA de los carburantes, por sus efectos distorsionadores.
- Recuperar la bonificación universal de 20 céntimos por litro.
La estrategia actual pasa por medidas más selectivas para los sectores más afectados. Veamos ahora qué pasa en el resto de Europa.
Francia inspecciona gasolineras y ya multa al 5%
Francia ha optado por una vía distinta: reforzar los controles sobre los precios en los surtidores. El Gobierno activó un plan excepcional de inspecciones para detectar posibles subidas abusivas.
En solo tres días se realizaron 513 inspecciones en estaciones de servicio, el equivalente a los controles habituales de seis meses. Los resultados muestran que un 13% presentaba irregularidades y el 5% terminó con sanciones.
El primer ministro, Sebastien Lecornu, también ha pedido a su equipo económico que estudie medidas para proteger a los consumidores. Entre ellas se encuentra la posibilidad de establecer límites temporales al precio del combustible.
Mientras tanto, algunas petroleras ya han reaccionado. TotalEnergies, por ejemplo, se comprometió a limitar los precios o aplicar descuentos de entre 10 y 30 céntimos por litro en algunas estaciones.
El problema para París es el margen presupuestario. A diferencia de la crisis energética de 2022, el Estado francés tiene ahora menos capacidad fiscal para lanzar ayudas masivas.
Grecia pone un tope directo al margen de las gasolineras
La medida más contundente llega a Grecia. El Gobierno de Kyriakos Mitsotakis ha decidido limitar el margen de beneficio de las gasolineras a 12 céntimos por litro sobre el precio mayorista.
La norma tendrá una duración inicial de tres meses y busca evitar que las subidas del petróleo se traduzcan en incrementos excesivos en el precio final para los consumidores.
Atenas también ha extendido el control a los supermercados. Si una empresa supera el margen medio de beneficios registrado en 2025, podrá enfrentarse a multas de hasta cinco millones de euros.
Alemania quiere limitar las subidas diarias de precios
En cuanto a Alemania, donde ya es frecuente ver precios superiores a dos euros por litro, el debate político gira en torno a la transparencia en los surtidores.
El Gobierno plantea obligar a las gasolineras a subir los precios solo una vez al día, aunque podrían bajarlos en cualquier momento. El objetivo es acabar con la llamada "lotería de precios", que provoca variaciones constantes a lo largo de la jornada.
También se estudia reforzar la ley de competencia para vigilar a las grandes petroleras, a las que algunos dirigentes acusan de inflar sus beneficios aprovechando la tensión geopolítica.
Portugal ya aplica descuentos fiscales
Portugal ha sido uno de los primeros países en actuar. Desde el 9 de marzo, el Gobierno aplica un descuento de 3,5 céntimos por litro en el impuesto especial sobre hidrocarburos para compensar el aumento del precio del diésel.
La medida es temporal y busca amortiguar una subida que, según el sector, podría alcanzar 10 céntimos por litro en una sola semana.
El riesgo: que la energía vuelva a disparar la inflación
El principal temor de los gobiernos europeos es que el encarecimiento de los combustibles vuelva a impulsar la inflación, como ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania.
Los expertos recuerdan que el precio de la energía tiene un efecto dominó en toda la economía: transporte, alimentos, logística o producción industrial. Y cuando ese contagio se produce, el coste para las familias se multiplica.
Por ahora, las respuestas europeas siguen siendo prudentes y limitadas. Pero si el petróleo continúa por encima de los 100 dólares y la tensión en Oriente Próximo se prolonga, es probable que los gobiernos tengan que pasar a medidas más contundentes.
Porque, como demostró la crisis energética de 2022, lo que empieza en la gasolinera puede acabar afectando a toda la economía.