Cada mujer de Kabul

Ninguna valentía se iguala a la de una mujer anónima de Kabul que sale a la calle enseñando su rostro.
Un grupo de mujeres se manifiesta con el rostro descubierto en Kabul (Afganistán).
Un grupo de mujeres se manifiesta con el rostro descubierto en Kabul (Afganistán).
WAKIL KOHSAR via Getty Images

Mucho más valientes que todas las divisiones juntas que están peleando por la libertad en Ucrania. Más valientes que los periodistas que se juegan la vida a diario en México por contar la verdad de la narcocorrupción que infiltra cada poro del Estado. Más valientes que cada refugiado saharaui al que ha traicionado el gobierno de Sánchez. No quisiera quitar ni un milímetro del mérito que tienen ningunas de las personas que acabo de nombrar. Pero en este momento ninguna valentía se iguala a la de una mujer anónima de Kabul que sale a la calle enseñando su rostro.

Cojan ustedes a todas, todos y todes las, los y les integrantes del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, y multipliquen entre sí los niveles de su feminismo. Después añádanle el ecofeminismo, el transfeminismo y el etnofeminismo. ¿No decía Irene Montero que hay cincuenta millones de formas de ser feminista en España? Súmenlas también. No alcanzarán ni la suela de las alpargatas del feminismo que hay en el simple gesto de mostrar la cara que algunas mujeres están haciendo en las plazas de Kabul.

“No hay juez en el mundo que se pueda comparar a las mujeres afganas que han sentenciado que ellas no van a ser encerradas en vida en una cárcel tan estrecha que sólo se separa unos milímetros de su cuerpo”

Más justas que todos los tribunales de Justicia del mundo. Más justas que la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Más justas que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, la Corte Internacional de Justicia de La Haya, cada subdivisión de justicia de las Naciones Unidas o de la Unión Europea. No hay juez en el mundo que se pueda comparar a las mujeres afganas que han sentenciado que, digan lo que digan las nuevas leyes de su país, ellas no van a ser encerradas en vida en una cárcel tan estrecha que sólo se separa unos milímetros de su cuerpo.

Más racionales que los Principia Mathematica de Whitehead y Russell. Más cargadas de verdad que la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein y la Tabla Periódica de los Elementos Químicos de Dmitri Mendeleiev. La superación de la Etica Demostrada Según el Orden Geométrico de Baruch Spinoza. Habiendo mucho, hay menos ejercicio de la racionalidad humana en todas las obras anteriores que en cada mujer afgana que ignora las prohibiciones talibanes y sale a la calle con la cara descubierta.

“Todo lo bueno que nos deparen los próximos siglos se lo deberemos a ellas, a cada mujer de Kabul que se quita el burka para poder mirar cara a cara a cada miembro de la comunidad internacional y exigir que respondan como deben y no aparten la mirada”

En este momento encarnan la civilización humana un millón de veces más que Netflix, Eurovisión, Amazon, Google y Twitter. Ellas sí que son el único futuro de la Humanidad, muy por delante de la biotecnología, las criptomonedas y la computación cuántica. Sin grandes proclamas ni sofisticados fundamentos filosóficos, son herederas de lo mejor de la Historia, y todo lo bueno que nos deparen los próximos siglos se lo deberemos a ellas, a cada mujer de Kabul que se quita el burka para poder mirar directamente, cara a cara, a cada miembro de la comunidad internacional y exigir sin intermediarios que respondan como deben y no aparten la mirada.