El equipo de Trump para impugnar las elecciones está en pleno naufragio

Son pocos los aliados que le quedan a Trump en su lucha en los tribunales para impedir que se validen los resultados de las elecciones presidenciales.
Rudy Giuliani sudando tinte.
Rudy Giuliani sudando tinte.
MAXIME BOURDEAU/LE HUFFPOST AVEC AFP

“Un equipo realmente bueno”. Desde que Donald Trump anunció al grupo de personas que le ayudarían a impugnar legalmente la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, no ha dejado de darse de bruces con la realidad.

El 14 de noviembre, el presidente estadounidense publicó en Twitter: “Confío en el alcalde Giuliani para liderar nuestra batalla judicial y defender NUESTRO DERECHO a unas ELECCIONES LIBRES y JUSTAS. Joseph diGenova, Victoria Toensing, Sidney Powell y Jenna Ellis, un equipo realmente bueno”.

Y, cuando se confirmó la debacle el 7 de noviembre con la victoria de Biden, Rudy Giuliani compareció en rueda de prensa para anunciar la batalla legal que iban a iniciar.

El lugar desde el que dio la rueda de prensa también dio que hablar, ya que se encontraba entre un sex shop, un crematorio y un centro penitenciario, algo que desde luego no ha reforzado la credibilidad de Trump.

El abogado septuagenario recibió otro revés días más tarde cuando fue reprendido por un juez federal de Pensilvania. Giuliani, que llevaba años sin litigar en persona, pareció perder el hilo de su argumentación cuando solicitaba que se invalidaran millones de votos basándose en el testimonio de dos personas que decían que no habían podido votar a Trump.

“Hasta el momento, las evidencias de fraude brillan por su ausencia”

Pero el colofón llegó el jueves 19 de noviembre con otra rueda de prensa abocada al fracaso. Quien fue apodado el “alcalde de América” hace casi 20 años por su liderazgo tras el 11S compareció ante las cámaras promoviendo teorías rocambolescas de fraudes y complots.

El abogado personal de Trump declaró, sin pruebas, la teoría de que Joe Biden está detrás de un “plan centralizado” de fraude electoral masivo que le había permitido agenciarse sus votos y los que iban destinados al candidato republicano. Y todo ello mientras sudaba ostensiblemente y el tinte de pelo le caía a gotas por la cara.

Y no es solo el capitán de este barco quien está haciendo aguas. Este domingo 22, el presidente Trump se distanció públicamente de la abogada Sidney Powell.

“Sidney Powell practica el derecho de forma independiente. No forma parte del equipo jurídico de Trump”, ha asegurado su campaña. “No es abogada personal del presidente”, aseguraron sin escrúpulos, pese a que era uno de los componentes del “equipo realmente bueno” que mencionaba en su tuit del 14 de noviembre.

¿El motivo? Durante la rueda de prensa en la Rudy Giuliani sudaba tinte, Sidney Powell tomó la palabra y habló de una “conspiración nacional” que, según ella, había evitado la victoria de Trump. Una vez más, sin evidencia alguna.

Powell también afirmó que Trump en realidad había vencido sobradamente a Biden, quien supuestamente cosechó casi 6 millones de votos suplementarios gracias a sistemas electrónicos de fraude electoral asociados a Venezuela y Cuba que los demócratas utilizaron para robarle millones de votos al republicano e inyectárselos a Biden. Sin contar que también amenazó con “iniciar acciones legales de proporciones bíblicas” contra ciertos estados.

Fue una salida de tono demasiado grave, incluso para el gusto de Donald Trump, que no es conocido precisamente por saber moderar sus acusaciones y declaraciones. “Trump les ha dicho a sus más cercanos que Sidney Powell se ha pasado. Ha visto que la batalla se complica y ya no la considera útil, según varios de sus asesores”, informa un periodista del Washington Post.

El resto del equipo jurídico del presidente tampoco está ya en muy buena forma para tomar el timón de un barco que se hunde cada día más ante la mirada del mundo entero. Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, ha organizado una colecta para financiar la batalla legal y se muestra muy activo y beligerante en redes, pero el viernes dio positivo en coronavirus y ahora le toca estar en cuarentena.

Lo cierto es que son pocos los aliados que le quedan a Trump en su lucha en los tribunales para impugnar o impedir que se validen los resultados de las elecciones presidenciales. Una lucha que por ahora le va bastante mal: de 36 denuncias que hay en marcha ahora mismo, 24 ya han sido desestimadas por la justicia, según la cadena NBC, y los propios republicanos han retirado otras 12. Hasta el momento, las evidencias de fraude brillan por su ausencia.

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Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.

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