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24/05/2021 16:00 CEST | Actualizado 24/05/2021 16:00 CEST

El gesto de la concejala Elsa Artadi

Nos han acostumbrado a la anomalía de que los políticos no cumplan la tarea a la que se comprometieron y para la que se les escogió.

NurPhoto via Getty Images
Elsa Artadi interviene en el Parlament.

Este artículo también está disponible en catalán

Elsa Artadi sonaba con fuerza para ocupar la vicepresidencia del gobierno de coalición presidido por Pere Aragonès y también para tomar a su cargo la cartera de Economía y gestionar la llegada de los fondos europeos (esperemos que) de reconstrucción.

Ella misma se ha descartado y lo ha comunicado al partido y a los medios de comunicación. Opta por continuar la labor como líder de la oposición de su grupo en el Ayuntamiento de Barcelona.

La sorpresa ha sido mayúscula porque se entiende que renuncia a un “ascenso”. En realidad, lo que debería de ser escandaloso es que hubiera renunciado a la concejalía para irse a la vicepresidencia. Se presentó a las elecciones para alcaldesa en 2019 y aún quedan dos años hasta las próximas elecciones; por tanto, lo lógico, lo que debería ser habitual, es cumplir con el compromiso adquirido previamente con las y los votantes cuando se presentó a dichas elecciones.

Siglos de políticos, de hombres, que abandonan sus responsabilidades para acceder a una posición que les beneficia personalmente, para alcanzar una posición más “alta”, nos ha acostumbrado a la anomalía que no cumplan la tarea a la que se comprometieron y para la que se les escogió.

Esta manera de actuar es contagiosa, tiñe las maneras de actuar, y es asombroso ver que en muchas ocasiones si un (el masculino es consciente) dirigente debe pasar a la oposición porque ha perdido las elecciones abandona su puesto porque baja de estatus y le parece que es rebajarse, lo considera, una humillación.

Artadi no hace nada más que inscribirse en una hermosa tradición femenina de la que tuvimos muchas muestras en la primera hornada de alcaldesas de la democracia. Políticas bien valoradas y queridas que decidían al cabo de un ciclo electoral o de dos marcharse y dedicarse a otros asuntos y quehaceres. En definitiva, que no se aferraban al cargo; ya habían cumplido.

Artadi, de todos modos, mantendrá el acta de diputada y las tareas de dirección en el seno de su partido.

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