INTERNACIONAL
30/10/2021 14:42 CEST

Esclavitud y trata en Instagram: los ‘papeles de Facebook’ destapan lo más sucio de la red

Hace dos años, la BBC desveló cómo se vendía a mujeres a través de 'apps'. Ahora los informes internos de Facebook muestran que la compañía lo sabía.

Bill Hinton via Getty Images

Lo peor de esta historia es que no es nueva. En 2019, la BBC descubrió al mundo un oscuro mercado online en el que lo que se compraba y se vendía eran seres humanos; concretamente, a mujeres para el trabajo doméstico en los países del golfo Pérsico a través de aplicaciones como Instagram, propiedad de Facebook. La investigación describía transacciones de unos pocos miles de dólares por cada mujer, que luego era encerrada, privada de sus derechos más básicos y sin libertad para salir. “El ejemplo perfecto de la esclavitud moderna”, lo definió Urmila Bhoola, relatora especial sobre esclavitud de la ONU. 

Ahora, lo que desvelan los llamados ‘papeles de Facebook’ —revelados por la exempleada Frances Haugen— es que la compañía liderada por Mark Zuckerberg no sólo tenía conocimiento sobre esta cuestión, sino que prácticamente la obvió hasta que Apple amenazó con retirar las aplicaciones de Facebook e Instagram de su App Store. 

Hasta 13 informes internos de Facebook versan sobre lo que la compañía cataloga como “domestic servitude” [servidumbre doméstica]. En estos documentos, se constata que tras la amenaza de Apple —“escalada”, le llaman—, Facebook se apresuró a tratar de apagar el fuego por las “consecuencias potencialmente severas” que podría sufrir, y puso a trabajar a destajo a un equipo que eliminó 130.000 piezas de este contenido. 

Nuestra plataforma permite las tres etapas del ciclo de explotación humana (reclutamiento, facilitación, explotación) a través de redes complejas del mundo realFacebook

Sin embargo, el problema persiste, tal y como demuestra una exhaustiva investigación de CNN publicada esta semana, que concluye que Facebook sigue facilitando que se produzcan estos abusos.

“Nuestra plataforma permite las tres etapas del ciclo de explotación humana (reclutamiento, facilitación, explotación) a través de redes complejas del mundo real”, dice un informe interno de Facebook de 2020. Los traficantes de estas “agencias de reclutamiento” usaban “perfiles de Facebook, perfiles de Instagram, páginas, Messenger y WhatsApp para intercambiar documentación de las víctimas [...], promocionar la venta de víctimas y acordar la compra, la venta y otros honorarios”, explica el documento de Facebook sobre una de las redes detectadas.

Venta de mujeres por 350 dólares

En el informe se reconoce que Facebook carece de “métodos de detección robustos y proactivos” para evitar este ‘reclutamiento’, que a menudo se produce en el idioma tagalo, siendo Filipinas uno de los principales países donde se capta a las víctimas. Pero no el único. Los informes de Facebook revisados por CNN incluyen ejemplos concretos de anuncios de venta de personas, como una mujer india de 38 años por el equivalente a  350 dólares, u otra de Indonesia lista para ser enviada a Arabia Saudí por un traficante. “Tenemos más para ofrecer [...], las llevamos a todo el reino [de Arabia Saudí]”, dice el post en árabe traducido al inglés por CNN.

En 2019, Facebook ya intentó actuar sobre el problema de la trata, aunque sin demasiado éxito. Cuando la BBC le comunicó sus hallazgos, la empresa le respondió que había prohibido el hashtag en árabe خادمات للتنازل# [#transportedecriadas].

¿Era Facebook consciente de esto antes de la investigación de la BBC y de la escalada de Apple? Sí

El escándalo tras la investigación de la BBC llegó a tal punto que hasta la ONU envió una carta a Zuckerberg en junio de 2020 en la que le pedía que actuara. Antigone Davis, jefa de Políticas de Seguridad de Facebook, respondió con otra misiva en la que se enumeraban los esfuerzos que ya había realizado la compañía, entre otros la eliminación en 24 horas de 700 cuentas de Instagram que promovían la venta de personas (“sirvientes domésticos”, según Facebook).

Aun así, la empresa de Zuckerberg sabía perfectamente que esto no era suficiente, y además era consciente de ello antes de que lo contara la BBC, al menos desde marzo de 2018, cuando lo notificaron varios trabajadores de la compañía centrados en el mercado de Oriente Medio y el norte de África, según explica CNN.

“¿Era Facebook consciente de esto antes de la investigación de la BBC y de la escalada de Apple?”, se plantea en uno de los informes internos. “Sí”, es la respuesta.

Esclavas domésticas y sexuales

Los documentos elaborados por la compañía de Zuckerberg reconocen que en sus plataformas se lleva a cabo “una forma de tráfico de personas” mediante “el uso de fuerza, fraude, coerción o engaño” para someter después a las víctimas a trabajos físicos forzados, pero también en ocasiones a explotación sexual.

Tal y como explica CNN, en septiembre de 2019 un empleado de Facebook compartió en una comunicación interna una investigación internacional sobre una red de trata que usó plataformas de Facebook para vender y explotar sexualmente a al menos 20 víctimas. La red criminal tenía un centenar de cuentas falsas de Facebook e Instagram para captar a sus víctimas (mujeres) y llevarlas hasta Dubái, donde eran forzadas a prostituirse en centros camuflados como “salones de masaje”.

Llevamos muchos años luchando contra la trata de personasAndy Stone, portavoz de Facebook, a CNN

CNN ha comprobado que sigue habiendo cuentas activas de Instagram con trabajadoras en venta. Al comunicárselo a Facebook, estas cuentas han sido borradas, y la compañía ha confirmado que violan su política. “Llevamos muchos años luchando contra la trata de personas, y nuestro objetivo sigue siendo impedir que cualquier persona que busque explotar a otras tenga un lugar en nuestra plataforma”, respondió el portavoz Andy Stone al medio estadounidense.

En un informe interno de febrero de 2019, Facebook admite, sin embargo, que sigue teniendo margen para mejorar tanto “la prevención y detección” de estos abusos como “la aplicación” de sus políticas.

¿Crisis reputacional o algo más?

El escándalo desatado por la exempleada Frances Haugen deja a Facebook muy tocado, con filtraciones que van desde el impacto pernicioso de las redes en la salud de los jóvenes —y la negativa de Facebook a evitarlo— hasta la trata y venta de personas en la plataforma, pasando por la promoción de los discursos extremos y de odio. La crisis de reputación es tal que la compañía ya ha movido ficha, y el CEO de la red social, Mark Zuckerberg, anunció este jueves que Facebook pasará a llamarse Meta

 

Miquel Pellicer, consultor en comunicación digital en la Universitat Oberta de Catalunya, compara esta crisis con la que tuvieron que afrontar las empresas tabaqueras cuando empezó a hacerse evidente que fumar no era sano, y que lo habían ocultado durante años. “Va un poco en esta línea. De forma escalonada, están saliendo muchos informes que plantean que Facebook ha llevado a cabo prácticas que no son muy honrosas, que ha escondido informes, y que el diseño de la propia herramienta está condicionada por unos algoritmos perjudiciales”, señala Pellicer. 

 

Aun así, Pellicer no se atreve a afirmar que esta “crisis reputacional” marque un antes y un después para la compañía. “También nos lo parecía en 2016, cuando salió lo de Cambridge Analytica”, recuerda. Y entonces Facebook salió adelante, pese a todo. El consultor sí considera, en cambio, que ahora la gente ha tomado conciencia de que “hay que tener cierta limitación con las redes sociales”, de la importancia de “nuestra soberanía digital, nuestra protección de datos y el uso que deben o no hacer nuestros hijos”, enumera.

 

Consciente de que la tormenta se cierne ahora de lleno sobre la empresa de Zuckerberg, Pellicer trata de ampliar un poco más el foco. “El tema de qué pasa en las redes sociales se debe abordar desde un sentido amplio; no vale sólo escrutar a Facebook”, dice este periodista y antropólogo, que cita los casos de Twitter, Tiktok o Amazon, cada cual con su propia crisis. Pellicer sostiene que el debate debería ser mucho más profundo para entender “cómo los discursos radicales y de odio han evolucionado en las plataformas digitales”, cómo se ha perdido el “sentido colaborativo” que tenían las redes en los 90, y si es posible recuperar esos hábitos de consumo más “higiénicos” con los que nacieron estas plataformas. 

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