Esta pandemia no nos ha cambiado tanto

Esta pandemia no nos ha cambiado tanto

Las nuevas variantes del virus SARS-CoV2 surgen allá donde el porcentaje de vacunación es bajo, donde no han llegado vacunas suficientes.

Enfermera muestra una dosis de AstraZeneca contra la covid en Nigeria.KOLA SULAIMON via AFP via Getty Images

¿Por qué no vacunarse cuando las vacunas salvan vidas y tienes todas las posibilidades para hacerlo? Al pensar en esta pregunta, recuerdo cómo una mujer refugiada preguntó a una compañera cooperante por qué llevaba pantalones rotos si podía tener unos que no lo estuvieran.

La respuesta es sencilla. Mi compañera podía elegir qué pantalones quería llevar. Lo mismo ocurre con quienes claman por su libertad a no vacunarse. Pueden elegir y saben, además que, si la elección les sale mal, tienen un sistema de salud que la enmendará. Pero hay una parte del mundo, la más grande, que no puede elegir.

El porcentaje de vacunación en África es de media 7% frente a la media superior al 70% de los países ricos. Las nuevas variantes del virus SARS-CoV2 surgen allá donde el porcentaje de vacunación es bajo, donde no han llegado vacunas suficientes y de nuevo, la respuesta que se da es levantar barreras, bloquear el acceso a ciudadanos de estos países cuando la respuesta es más sencilla: vacunar, vacunar y vacunar.

Definitivamente la covid-19 no nos ha cambiado tanto. Seguimos, algunos siguen, en una burbuja de bienestar de la que carece la mayor parte del mundo, la que desea la mayor parte del mundo.

Me cuesta entender que no hayamos aprendido casi dos años después que la estrategia de salud global es una estrategia de seguridad global. Que mientras persistan las desigualdades en el acceso a la salud, en la tasa de vacunación persistirá el riesgo alto de pandemia y la recuperación estará en riesgo. Para unos más que para otros, eso es cierto.

Si la salud es un bien público global también deben serlo los medios que la hacen posible como son las vacunas. Es necesario un debate de largo alcance sobre esta cuestión, pero hay una emergencia a la que dar respuesta ya, hoy.

Tengo la sensación de que conforme la pandemia se alarga en el tiempo y se asienta la idea de que ésta es la nueva normalidad regresa la antigua visión acotada del mundo, la realidad de los países en desarrollo frente a la de la parte privilegiada del mundo.

Salvando todas las distancias, lo que vivimos recuerda en parte a lo que ya vivimos con el acceso a los tratamientos contra el VIH. Mientras que en los países ricos se había generalizado el acceso e incluso se empezaba a hablar del sida como de una enfermedad crónica, en África la infección crecía sin control y sin acceso a tratamiento hasta bastantes años después.

Mientras en la mayor parte del mundo siguen esperando su primera dosis en los países ricos coexisten decisiones sobre terceras dosis de vacunas, con las vacunas que caducan, y con quienes no quieren vacunarse, sobre qué hacer con las patentes.

Tengo la sensación de que conforme la pandemia se alarga en el tiempo y se asienta la idea de que ésta es la nueva normalidad regresa la visión acotada del mundo, la realidad de los países en desarrollo frente a la de la parte privilegiada del mundo.

Regresamos a la normalidad en la que una parte del mundo puede elegir y otra depende de la elección de la primera.

Va a ser que esta pandemia no nos ha cambiado tanto.