La vida en 2020 no será como nos habían prometido

La vida en 2020 no será como nos habían prometido

Robots, colonias en Marte y una existencia muy parecida a la de 'Black Mirror' son algunas de las predicciones para esta nueva era.

Will Smith en una escena de 'Yo, robot'.

Cómo nos ha vendido la moto el cine, Los Simpson y Black Mirror. A estas alturas de siglo nos veíamos tomando las 12 uvas frente a la tele, pero habría sido un robot quien presentaba las Campanadas y no Cristina Pedroche. Ninguna de las dos cosas es una realidad: ni los androides ‘casi humanos’ conviven con el resto del mundo, ni Pedroche está dispuesta a renunciar a dar las Campanadas.

No se estrena década, pero sí un año con un número redondo, los favoritos de los profetas apocalípticos y de los futurólogos. De hecho, algunos marcan 2020 como la fecha del fin del mundo. Eso sí, si se hace más caso a Isaac Newton, la humanidad puede vivir tranquila hasta 2060. En cualquier caso, cada vez estamos más cerca.

Si el apocalipsis no se produce, se podrá comprobar que hay otras muchas predicciones para el último año de esta década que no llegan a buen puerto. Demasiadas. Son inventos revolucionarios, desarrollos espectaculares de la tecnología que los futurólogos prometieron, e hicieron creer a todos que llegarían antes de 2020 o en 2020. A grandes promesas... grandes decepciones. 

Ya se vivió la locura del efecto 2000, la locura del cambio de siglo y ahora llega la locura de imaginar un 2020 con coches voladores, robots que caminan por la ciudad como cualquier otro ciudadano, Marte habitado y humanos volando como si fuesen el Duende Verde.

Black Mirror nos dijo que nuestra vida dependería únicamente de los Me gusta obtenidos en una aplicación de móvil, Los Simpson que una casa ‘robótica’ podía manipular a un humano hasta el punto de dirigir su vida y Yo, robot que directamente estaríamos bajo el mandato de los androides (mucho menos tiernos que WALL-E). Todo pintaba bastante siniestro.

Estas son todas las predicciones que se han hecho a lo largo del tiempo y que no hemos visto cumplidas (de momento):

1. Hablaremos más con chatbots que con nuestras parejas

La tecnología ha cambiado y sigue cambiando la vida a un ritmo vertiginoso, pero por suerte seguimos siendo capaces de hablar más con nuestras parejas que con chatbots, por mucho uso que se le dé a Siri. Igual en 2030 no se podrá  decir lo mismo...

2. Existirán colonias en Marte

Obviamente, las predicciones se referían a colonias humanas en el caso de que las condiciones del planeta permitieran la supervivencia. Supuestamente, los humanos iban a aterrizar en Marte y en la Luna en 2018 para cumplir misiones exploratorias, según un informe de 1996 de la Junta de Estudios espaciales del Consejo Nacional de Investigación. Se adelantaron demasiado en su predicción. De momento, a Marte solo han llegado naves espaciales no tripuladas, aunque el proyecto Mars 2020 Rover Mission sí está previsto para este año que entra. La intención de la NASA es saber, a través del ‘astromóvil 2020’, si la atmósfera de Marte es propicia para la vida humana.

3. Los coches serán autónomos y volarán

Se lleva soñando con esta imagen desde que David Hasselhoff iba al volante de KITT (El coche fantástico), aunque también hemos visto coches voladores (y mucho menos futuristas) en Harry Potter y la cámara secreta. Los fabricantes todavía están respetando el tráfico aéreo, pero tienen toda la intención de dejar de hacerlo.

Las compañías automovilísticas más importantes —como Mercedes o BMW— están trabajando en sus propios modelos, e incluso las empresas tecnológicas se están implicando en este proyecto de ‘futuro inminente’. De hecho, Google aseguró que probaría su propio prototipo de coche autónomo. Y no son los únicos.

El CEO de Tesla Motors, Elon Musk, aseguró que la compañía tendría lista para 2020 una versión de coche autónomo para taxis. El ‘robotaxi’ podría transportar pasajeros sin nadie al volante. El conductor lo manejaría desde cualquier lugar, tanto en la conducción como en el estacionamiento, sin necesidad de que el vehículo tenga pedales o volante. Confiaban en que en 2020 habría 10 millones de coches de conducción autónoma en la carretera.

También Uber está poniendo todo de su parte para convertir la fantasía de los coches voladores en una realidad. De hecho, planea lanzar un servicio de taxi aéreo en el año 2023, ya en la nueva década, aunque empezarían con las pruebas en 2020 en Estados Unidos. Los taxis voladores del servicio Uber Air —que alcanzarán los 300 km por hora a 600 metros de altura— llevarían piloto en un principio, pero la intención es que poco a poco se vaya normalizando que los vehículos vuelen sin ellos. Porsche y Boeing también tienen un acuerdo para crear vehículos aéreos.

4. El mundo estará invadido por robots ‘muy humanos’

La idea se acerca más a la historia de El hombre bicentenario que a la de Yo, robot. Siempre se ha dicho que a partir del 2020 se empezaría a ver estas escenas convertidas en una realidad, o que al menos sería algo muy parecido. Ahora, todos los expertos apuntan a 2025. “Seremos la primera especie en diseñar nuestros propios descendientes”, aseguran. Además, los robots tendrán funciones afectivas. Se parecerán tanto a los humanos, que expertos como Masahiro Mori ha tenido que desarrollar la teoría del valle inquietante, para que nadie tema a las relaciones con los androides: los robots demasiado realistas generan curiosidad, simpatía, ganas de interaccionar con ellos, pero cuando se parecen mucho a nosotros nos dan asco. Por eso, es imposible la historia de la película de Joaquin Phoenix, Her. Aquí también tiene cabida la teoría de la supervivencia de la raza, porque los robots no garantizan la descendencia.

5. Los humanos podrán volar con cinturones o mochilas

D.G. Brennan predijo los cinturones antigravedad en 1968, y todavía nadie los usa. Según el científico, en los años 2000 los cinturones “revolucionarían las tácticas de la guerra terrestre” y darían “propulsión horizontal”. En teoría, en 2018, los humanos ya tendrían cinturones antigravedad y mochilas propulsoras capaces de aguantar 30 minutos del tirón.

6. Usaremos gafas con muchas más funciones que un móvil

Las Google Glass han conseguido que no parezca tan imposible un futuro como lo pinta Black Mirror, aunque la serie le dé a todo un final catastrofista y mucho más tenebroso. Leer internet en las lentes de las gafas, acceder a las aplicaciones a través de ellas o responder llamadas ya es una realidad. Esperemos que analizar a la gente que nos pasa por delante gracias a los datos acumulados en las redes sociales no se convierta también en algo real, como en la serie de ciencia ficción.

7. Se harán trasplantes de órganos impresos en 3D

Ya es una realidad, pero aún no se puede aplicar a todo. Las impresoras en 3D son capaces de crear órganos, aunque de momento solo se utilizan para practicar o experimentar. Los científicos de Estados Unidos aseguran que imprimirán el primer corazón humano en 2025, aunque según los expertos, los tejidos tan complejos tardarán en llegar alrededor de 20 años. Pese a ello, según dijo el inventor Ray Kurzweil a CNN, 2020 será el año de despegue para las impresoras 3D. De momento, la realidad aumentada también permite practicar a los médicos.

8. Nos podremos comunicar con el pensamiento

No, no es ninguna broma: telepatía. Esa capacidad que el cine ha atribuido a personajes poco fiables, como los vampiros, está cada vez más cerca. La idea es recoger pensamientos y transmitirlos a otro cerebro con cables, de la misma forma que la información circula por la red. Aunque da un poco de miedo tanta invasión a la intimidad...

9. La piedra filosofal es muy vieja, pero la resurrección llega con la nueva era

Esto sí que suena a locura. Y sí, también el cine ha tratado el tema, como en Abre los ojos (Alejandro Amenábar). La tecnología ha revivido a los muertos en algunas películas, ha conseguido que Michelangelo Antonioni volviese a caminar en el corto La mirada de Antonioni o ha borrado a Kevin Spacey de la película de Ridley Scott (Todo el dinero del mundo). Lo importante es que dentro de unos años este asunto no será solo en pantalla, aunque muchos lo adelantaban a 2020. Lo que ya es posible es revivir a un mamut congelado con una muestra de tejido blando, según expertos en genética como Akira Iritami, profesor de la Universidad de Kyoto. La investigación sigue en desarrollo.

Existen los tatuajes sonoros y concebimos los drones que llevan comida a domicilio o la sustitución de servicios de paquetería o de pago con tarjeta por cualquier novedad tecnológica. El resto de predicciones no suenan tan descabelladas. Otra cosa es que se empiece a fantasear con las casas robóticas que toman el control de la vida humana, con las relaciones de pareja con un robot o con androides que invaden la Tierra. El presente todavía no ha alcanzado ese futuro del que tanto se ha hablado.