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14/08/2020 06:57 CEST | Actualizado 17/08/2020 11:26 CEST

Madrid es ya la comunidad que más preocupa, y no sólo por la cifra de contagios

Podría convertirse en "un problema de salud pública" para el país.

EFE
Una mujer pasea por el parque del Retiro, en Madrid.

Durante semanas, Aragón y Cataluña han estado en el punto de mira en la lucha contra el coronavirus en España, mientras el resto de comunidades iba haciendo frente a brotes más o menos controlables. Ahora, la tendencia parece ser otra, y los epidemiólogos no ocultan que su inquietud apunta a otras zonas. 

Madrid se vigila muy de cerca desde hace tiempo, teniendo en cuenta que en ella se encuentra la capital de España y que fue la región más golpeada durante la primera onda epidémica. Pero es ahora cuando más preocupa la situación. La poca capacidad de detección de asintomáticos debido a la falta de rastreadores es sólo un síntoma; la consecuencia: los contagios en la comunidad suben exponencialmente, así como el número de personas ingresadas.

Si el martes se notificaron 324 casos nuevos de coronavirus, el miércoles fueron 654. El jueves ya había 618 personas hospitalizadas por Covid-19, 82 en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Estas cifras prácticamente duplican a las de la semana anterior, cuando había 317 pacientes de coronavirus ingresados en hospitales madrileños y 43 en UCI, según datos de la Comunidad de Madrid. 

En la tasa de incidencia acumulada de casos por 100.000 habitantes registrados en los últimos 14 días, Aragón (con 572) sigue estando muy por encima de Madrid (162), pero esta ya supera a Cataluña, que tiene una tasa de 143 por cada 100.000 habitantes. No obstante, la curva comienza a estabilizarse en Aragón y a descender en Cataluña, tal y como ha confirmado este jueves el director del CCAES, Fernando Simón. 

Mientras tanto, Madrid busca desesperadamente rastreadores en el sector privado, y ha incorporado a 22 esta semana a través de un contrato con el grupo Quirón. Estos efectivos llegan justo después de que la Comunidad intentara ocultar su bajo nivel de detección de contagios. Cuando Simón calificó de “preocupante” el hecho de que sólo el 15% de las infecciones detectadas en Madrid sean de pacientes asintomáticos —una cifra muy inferior a la media española del 60%—, el Gobierno regional lo negó en rotundo pero, en lugar de desmentir esta afirmación con un argumento sólido, la Consejería de Sanidad madrileña se limitó a omitir en sus informes este dato, que, por cierto, se correspondía con la información que dio Simón. Es decir: la Comunidad de Madrid borró el párrafo que le ponía en evidencia frente al Ministerio de Sanidad y frente a sus propios ciudadanos, en el que se reconocía que Madrid ha pasado de registrar un 37% de asintomáticos a detectar entre un 7% y un 19% en las últimas semanas. 

Madrid como “comunidad supercontagiadora”

“Si Madrid tiene entre un 10% y un 20% de asintomáticos cuando otras comunidades tienen hasta un 70%, quiere decir que hay una parte del iceberg que no estamos viendo”, sentencia Javier Padilla, médico de familia experto en Salud Pública y coautor de Epidemiocracia (Capitán Swing). “Madrid puede ser un problema de salud pública para otras comunidades; en términos de movilidad, muchas personas pasan por Madrid. Y si aquí hay una transmisión comunitaria relativamente oculta el porcentaje de asintomáticos demuestra que la búsqueda de contactos es muy débil, esto debería controlarse de alguna manera y no dejarse en manos del gobierno autonómico de turno”, advierte.

“Es evidente que el problema ahora es Madrid”, insiste Padilla. “Independientemente de que hay otras regiones con importantes focos, preocupa Madrid, no sólo por lo que es, sino también porque, por un lado, no sabemos cuánto hay realmente, y por otro, Madrid tiene una capacidad muy importante para diseminar”, argumenta el médico. “Al principio se hablaba de personas supercontagiadoras; ahora casi podríamos decir que Madrid es una comunidad supercontagiadora, porque pasan por ella tantos flujos de comunicación que hay que cuidarla muy especialmente”, defiende.

Madrid tiene una capacidad muy importante para diseminar el virus

Adrián Hugo Aginagalde, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, está de acuerdo en que la cifra de población de un territorio es un factor importante a tener en cuenta. “Me preocupan especialmente las comunidades densamente pobladas”, afirma. “Me parece que ese es el mejor parámetro: las grandes capitales y urbes son las que nos deberían preocupar más y, dentro de esas urbes, las zonas donde haya centros sanitarios, especialmente centros sociosanitarios o de atención a la dependencia”, ilustra. 

La inmunidad de grupo no es una opción

De nuevo, Madrid y Barcelona encajan perfectamente en estos parámetros. “Pese a que la prevalencia ha sido más alta en estas ciudades [aproximadamente un 10% de la población tiene anticuerpos], estamos lejísimos de la inmunidad de grupo, que ahora mismo es un fenómeno imposible. Para que una zona esté ‘protegida’ tendría que tener niveles más altos de prevalencia y, además, una distribución homogénea de la gente afectada y no afectada, algo que es imposible”, explica Aginagalde. “La gente más afectada se concentra en ciertos ámbitos muy concretos y, por tanto, una ciudad no va a quedar protegida porque una parte de la población lo haya pasado”, resume el experto.

Precisamente, varios centros sanitarios y sociosanitarios de Madrid vuelven a ser noticia estos días. Por un lado, se han detectado nuevos brotes en residencias de ancianos, y el desastre ha sido mayor cuando, tratando de trasladar a pacientes no afectados de un centro de San Martín de la Vega, estos estaban finalmente contagiados y han diseminado el virus en otras residencias de Ciempozuelos y Valdemoro.

El ‘déjà vu’ de los hospitales 

Por otro lado, los hospitales madrileños empiezan a prepararse para lo seria que parece tornarse la situación. Hace dos semanas, el Hospital Universitario de Móstoles amplió los espacios reservados para pacientes Covid-19 y suspendió toda cirugía no prioritaria. Con 40 pacientes hospitalizados y cuatro más en cuidados intensivos, es el segundo centro más afectado de Madrid, sólo por detrás del Hospital 12 de Octubre, que tiene 71 en planta y cinco en UCI. Esta semana, el 12 de Octubre también ha cancelado todas sus operaciones no urgentes.

Cuando la situación recuerda tristemente a lo vivido en Cataluña hace sólo unos días, Javier Padilla propone tomar como ejemplo la actuación de la Generalitat. “Cataluña ofrece el lado ‘optimista’ de esta historia. En esta segunda fase, está controlando bien la curva, y lo ha hecho con medidas muy variadas: incremento de la capacidad diagnóstica, aumento de la capacidad de estudios de contactos para su aislamiento, limitación de la movilidad en regiones concretas”, enumera. “Ha puesto en marcha una estrategia multinivel que parece funcionar”, resume el médico.

La vigilancia debería ser más intensiva. Hay que actuar ya, antes que los colegios reabran en septiembre

Es algo similar a lo que pide la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP), que considera la situación en Madrid “preocupante y comparable a la del 7 u 8 de abril”, tal y como ha explicado a EFE su presidente, Marciano Sánchez Bayle. La ASDP apuesta por un refuerzo en el rastreo y por “medidas más drásticas”, como“restringir el número de personas en locales públicos, limitar más los horarios de lugares de ocio, o sancionar agrupaciones de más de diez personas, botellones y fiestas, por un delito contra la salud pública”. “La vigilancia debería ser más intensiva. Hay que actuar ya, antes que los colegios reabran en septiembre”, defiende Sánchez Bayle.

La vuelta al colegio también preocupa especialmente a Javier Padilla. “Debería ser la gran prioridad de todas las políticas de contención de la epidemia. Hemos elegido abrir discotecas y sitios cerrados, y a lo mejor por culpa de esto luego habrá que cerrar más colegios de la cuenta”, advierte.

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