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16/06/2021 07:26 CEST | Actualizado 16/06/2021 07:26 CEST

Nuevos aires en la política andaluza, nuevos desafíos en la española

La victoria clara y contundente de Juan Espadas sitúa a la socialdemocracia andaluza en la rampa de salida para recuperar el gobierno de la Junta de Andalucía.

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Juan Espadas.

El pasado domingo se produjeron dos hechos que sin duda alguna van a marcar la política nacional a corto y medio plazo: la celebración de las primarias en el PSOE de Andalucía, y la concentración de las tres derechas en la Plaza de Colón de Madrid contra los todavía no aprobados indultos a los políticos independentistas catalanes presos. 

La celebración de primarias para elegir candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía supone un ejercicio de democracia, participación y transparencia que no todos los partidos políticos de este país pueden presumir de practicarla. El desarrollo de la campaña, el debate de los aspirantes retransmitido en directo a través de diferentes plataformas digitales, y la jornada de votaciones llevada a cabo con total normalidad, dice mucho de una organización, el PSOE andaluz, que una vez más ha estado a la altura de las circunstancias y ha respondido a las expectativas generadas. 

A lo largo de sus 140 años de historia, el PSOE se ha mostrado siempre como un partido innovador, que marca tendencias, y que señala el camino para un ejercicio pleno de la democracia interna. El debate no está reñido con la unidad ni con seguir manteniendo la llama y la defensa de los ideales de igualdad y justicia social. Por eso, cuando apelamos a la unidad una vez finalizadas las primarias, llamamos a respetar no solo un principio democrático, sino un compromiso de lealtad al legado de nuestros valores socialistas.

Creo que la victoria clara y contundente de Juan Espadas sitúa a la socialdemocracia andaluza en la rampa de salida para recuperar el gobierno de la Junta de Andalucía. Es necesario un cambio en el modelo de gestión interno de nuestra organización para volver a contar con un amplísimo apoyo del electorado de nuestra tierra, más necesario que nunca para superar a las tres derechas, que no han dudado en ningún momento en apoyarse mutuamente, incluyendo a la ultraderecha, a la hora de alcanzar el poder. 

Juan Espadas es el candidato idóneo para reorganizar al PSOE de Andalucía, y convertirlo en alternativa al modelo de gobierno conservador que dirige, mal, los destinos de la región más grande y poblada de España. 

Es una mala noticia para Moreno Bonilla que Juan Espadas haya ganado las primarias en Andalucía. Y lo es porque con un PSOE andaluz renovado, no va a poder utilizar su hasta hora único argumento político para justificar su pobre gestión al frente de San Telmo: la herencia recibida.

El presidente de la Junta lleva dos años y medio tratando de diferenciarse y separarse de la extrema derecha que le apoya, sin apenas éxito. Su sumiso sometimiento al permanente chantaje de la bancada ultra es tan evidente, como preocupante para la supervivencia de los derechos sociales y de los servicios públicos que tanto esfuerzo costó levantar y consolidar. 

Su ausencia del encuentro celebrado en la Plaza de Colón, liderado incuestionablemente por VOX, y que ha significado un auténtico fiasco de convocatoria, no borra que es presidente de la Junta de Andalucía gracias al voto de quienes niegan la Violencia de Género, o consideran que a los niños y niñas no hay que enseñarles en las escuelas valores relacionados con la igualdad y la tolerancia al que es diferente.  

Del mismo modo, la concentración de Colón ha relegado a la nada al líder del PP, Pablo Casado, que no pudo evitar transmitir una absoluta incomodidad ante los acontecimientos, y que se vio obligado a ocupar un lugar totalmente secundario, siendo solapado -una vez más- en atención social y mediática por la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Llama poderosamente la atención que esta concentración se haya organizado para protestar por una medida del Gobierno que todavía no se ha aprobado. Y que, de todos modos, forma parte de una potestad constitucionalmente reconocida y ejercida por todos los gobiernos democráticos en los últimos 43 años, incluyendo a los del Partido Popular. 

Es necesario que nuestro país cuente con una oposición seria, responsable y leal. Como fue la llevada a cabo por el PSOE cuando Rajoy necesitó de su apoyo para aplicar el artículo 155 en el fragor de la crisis catalana. ¿Qué hubiera pasado si el referéndum ilegal y la declaración unilateral de independencia se hubieran producido con un presidente socialista en Moncloa? La respuesta es evidente, baste ver los acontecimientos recientes. 

La visión de Estado necesaria para tratar de resolver el problema en Cataluña requiere de diálogo, esfuerzo y sobre todo generosidad. Ya sabemos lo que ocurre en estos casos cuando la derecha se niega a aplicar tales premisas: ruptura institucional, enfrentamientos y división. Nuestra obligación como país europeo, democrático y moderno es la de afrontar esta situación desde la altura de miras, poniendo siempre como líneas rojas el escrupuloso respeto a nuestras leyes y, por supuesto, a la Constitución. 

Los acontecimientos del domingo pasado refuerzan sin duda al PSOE, al Gobierno de España, y el liderazgo de Pedro Sánchez para emprender el camino de la recuperación de la crisis, una vez superada la pandemia. 

Hoy, día 16 de junio, la Comisión Europea visitará nuestro país para aprobar el primer paquete de ayudas de los fondos europeos de reconstrucción, que ascienden a 140.000 millones de euros. Un éxito del Gobierno de España, que nos pone delante de nuevos retos y desafíos inmensos que debemos afrontar desde la unidad y con la mirada puesta en el futuro, sin visiones cortoplacistas, para poder disfrutar de un país más equilibrado, igualitario, y justo. 

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