¿Otro Rafa Hernando?

¿Otro Rafa Hernando?

Génova anda buscando la tecla para recuperar la iniciativa política, después de haber perdido fuelle en las encuestas.

Rafael Hernando
Rafael HernandoGTRES

Es un runrún que va in crescendo. El PP no consigue marcar agenda política y el asunto preocupa. Por eso Génova anda buscando la tecla para recuperar la iniciativa política, después de haber perdido fuelle en las encuestas.

“Es que vamos de sobresalto en sobresalto”, comentaba hace poco un presidente regional sobre las dificultades del partido para imponer el relato pese a la que le está cayendo en los últimos días al Gobierno.

Como ya ha contado El HuffPost, en el entorno de la dirección nacional del PP destacan que la agenda la marca Pedro Sánchez tratando de sofocar a diario los incendios políticos en su Ejecutivo.

Pero aun así, en los círculos populares se ha abierto el debate sobre si está funcionando o no el Comité de Dirección del partido, así como los principales portavoces en el Congreso y en el Senado.

“Hace falta otro Rafa Hernando, más duro”, se ha llegado a escuchar por parte de algunos dirigentes del PP en referencia al polémico exdiputado y ahora senador del PP.

En círculos populares se ha abierto el debate sobre si está funcionando o no el Comité de Dirección del partido, así como los principales portavoces en el Congreso y en el Senado

Y es que los perfiles que tiene no terminan de funcionarle a Feijóo.

La número dos del PP es Cuca Gamarra, que también es portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso. Tal y como informó El HuffPost, sus responsabilidades en Génova son más institucionales que prácticas, ya que su día a día está en la Cámara Baja.

Pero eso no le ha evitado que en los círculos más conservadores se la ha criticado y con dureza. “Con Cuca Gamarra la juerga está asegurada. Hace el canelo”, dijo Federico Jiménez Losantos, en EsRadio, tras el debate presupuestario que mantuvo con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. De aquel cara a cara la portavoz del PP no salió precisamente bien parada. Es más, la ministra se sintió en su salsa ante una rival menos experimentada en estos debates.

Bendodo y Gamarra, junto a Feijóo en la sede del PP.
  Bendodo y Gamarra, junto a Feijóo en la sede del PP.Europa Press News via Getty Images

Elías Bendodo es el número tres. Coordinador general del partido —atribución que creó Feijóo a su llegada a la presidencia del PP—, es quien está tomando todo el protagonismo tras las reuniones del Comité de Dirección de los lunes.

Es el más duro contra Sánchez y, también, el que se ve en la obligación de responder a polémicas como la de Ángeles Muñoz, alcaldesa de Marbella, cuyo patrimonio se ha convertido en el primer escándalo ligado a la corrupción del gobierno de Juanma Moreno.

Algunas fuentes del partido avisan: la relación de Bendodo con Miguel Tellado, vicesecretario de Organización, es cada vez más complicada.

Del PP de Galicia, Tellado es el hombre fuerte de Feijóo para las cuestiones internas. Era el ‘número dos’ del líder del PP en la comunidad que ha presidido durante los últimos años y donde logró mantener un PP gallego unido y cohesionado a veces, como indican medios conservadores, haciendo de ‘poli malo’.

Su papel a nivel nacional está muy alejado de los focos mediáticos y solo suele intervenir en actos de partido.

Miguel Tellado, vicesecretario de Organización del PP.
  Miguel Tellado, vicesecretario de Organización del PP.Europa Press News via Getty Images

Otro hombre fuerte es Esteban González Pons, vicesecretario de Institucional.

Su rostro es de los más conocidos por sus anteriores etapas en la Ejecutiva del PP, primero como vicesecretario de Comunicación y después como vicesecretario de Estudios y Programas.

Fue el encargado de negociar la renovación del Poder Judicial con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. Renovación que acabó saltando por los aires el pasado 27 de octubre.

En Moncloa provocó un enfado enorme la filtración por su parte de varios mensajes con Bolaños tras irse a pique el acuerdo. En ellos, el ministro aseguraba a Pons que de la reforma de la sedición no había “nada”.

No es habitual que dé la rueda de prensa de Génova, aunque últimamente se ha aireado más. Sobre todo desde la ruptura de las negociaciones con el Gobierno. En la última semana, ha sido él quien ha protagonizado las críticas del partido al ministro Marlaska por la tragedia de Melilla, incluida una rueda de prensa en la que reclamó su dimisión esta misma semana.

Quien está prácticamente desaparecida es Carmen Navarro, vicesecretaria de Política Social, quien, por ejemplo, ha evitado involucrarse en la crisis sanitaria que afecta al Gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Isabel Díaz Ayuso.

Ella y otro casi desconocido para la mayoría, Pedro Rollán, vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local, que llegó a ser presidente de la Comunidad de Madrid, son los perfiles más bajos de la dirección del PP.

Juan Bravo, el pasado mes de septiembre.
  Juan Bravo, el pasado mes de septiembre.Europa Press News via Getty Images

Capítulo aparte hay que dedicar a Juan Bravo, responsable económico del partido, defensor de la bajada de impuestos, propuesta que ha tenido que ir matizando tras el nefasto ejemplo que supuso el caso de Liz Truss en Reino Unido, cuyas medidas fiscales le costaron el cargo de primera ministra.

El plan de Feijóo es reforzar el mensaje económico, y su vicesecretario es clave para ello, aunque lo cierto es que Bravo apenas se ha prodigado públicamente en los últimos meses.

A esto se suma que la estrategia del PP respecto a la economía no ha funcionado como esperaban, ya que reconocen voces internas del partido que la apuesta por este asunto se basaba en un peor avance de los indicadores, más positivos de lo que imaginaban. “Dicen que la economía va mal, pero las empresas facturan más y la hostelería está llena”, indicaba un dirigente regional hace unos días.

Por eso, como ya ha publicado este diario, sobre la mesa de Feijóo hay otros nombres en los que piensa el líder gallego para relevar a Bravo, como Luis Garicano, Luis de Guindos, los hermanos Alberto y Álvaro Nadal, incluso el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

Con estos mimbres, los barones del PP han pedido “proteger” más a Feijóo en esta larga campaña electoral que se avecina.

La conclusión en algunos sectores del partido es que hacen falta nuevos perfiles. Más duros, más Rafa Hernando.

¿Quién es Rafa Hernando?

Ahora se encuentra a la espalda del orador. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su último gran debate ante Feijóo en el Senado, se sorprendió al encontrárselo detrás de la tribuna, en la zona reservada a la Mesa de la Cámara Alta.

“Hombre, señor Hernando”, dijo entre risas. No es que Sánchez se fijase en él por casualidad, fue el senador popular quien le lanzó la caña.

“Se me había olvidado que estaba usted aquí. Le digo una cosa, el señor Feijóo se puede defender solo”, le espetó el presidente al senador, que volvía a protagonizar un encontronazo en un parlamento.

Porque ese es, a grandes rasgos, el perfil del veterano senador de Guadalajara, en política desde principios de los 80 y que ha ido escalando desde concejal hasta diputado y portavoz de su partido en el Congreso.

Allí, en la Carrera de San Jerónimo, ha protagonizado algunos de los momentos más polémicos que se recuerdan.

Uno de los más infames, el que mantuvo con el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz socialista, después ministro del Interior y líder del PSOE.

Fue en verano de 2005, tras una tensa sesión de la Diputación Permanente del Congreso sobre el trágico incendio en Guadalajara en el que murieron once bomberos.

En los pasillos, Hernando, que entonces sólo era diputado, se encaró con Rubalcaba y amagó con golpearle mientras le espetaba un ”¡a mí no me dices eso!”

Otro momento que muestra su perfil agrio y duro es cuando en 2017, desde la tribuna del Congreso, se dirigió a Pablo Iglesias, entonces portavoz de Podemos en la oposición, del siguiente modo: “Hay quien dice que [en el debate] estuvo mejor la señora Montero que usted, pero no diré yo esto porque si no, no sé qué voy a provocar en esa relación”.

Ni Iglesias, que pasó de reír a gesticular molesto por lo que acababa de escuchar, ni Irene Montero, a su lado en el escaño, daban crédito a las palabras de Hernando. Es más, la ahora ministra de Igualdad no pudo reprimir las lágrimas ante lo que le habían dicho. “Qué machista eres”, se le pudo leer en los labios.

Tras ser reprendido por la entonces presidenta del Congreso, Ana Pastor, se disculpó con Montero: “Si usted se ha molestado y se ha ofendido por mis últimas palabras, le pido excusas. Yo hablaba de una relación política. Tengo una gran estima por su portavoz, creo que es una gran portavoz y que le quedan muchas cosas por hacer en esta Cámara”.