Silpo, el supermercado ucraniano que maravilla al mundo

Silpo, el supermercado ucraniano que maravilla al mundo

La compañía ha reabierto más de 100 tiendas que fueron cerradas con el inicio de invasión rusa.

Una tienda de la cadena ucraniana Silpo.
Una tienda de la cadena ucraniana Silpo.SILPO

La cadena ucraniana de supermercados Silpo se ha convertido en uno de los retails más bonitos del mundo, según ha publicado en un artículo RetailNewsTrends,

La compañía, perteneciente al minorista Fozzy Group, ha conseguido reabrir 100 de sus tiendas que habían sido cerradas por culpa del inicio de la invasión rusa el pasado 24 de febrero.

Pero es que Silpo es algo más que un supermercado. Sus locales están llenos de vanguardia, estética y, sobre todo, detalles que los consumidores no se encuentran en otras tiendas.

Según el citado medio, la cadena ucraniana es “es la más vanguardista en estos momentos a nivel mundial” y justifican que es la “más bonita del mundo” porque su función es la de “revolucionar la estética de los supermercados”.

La cadena de supermercados Silpo.
  La cadena de supermercados Silpo.Future Publishing via Getty Images

Algo más que un supermercado

Hasta el pasado mes de febrero, Silpo había desarrollado un concepto de supermercado de autor, con un diseño individual y personalizado para cada uno de sus locales.

Tal y como explica RetailNewsTrends, las paredes se convierten en “lienzos” y “toda la decoración orbita en torno a un tema”. ”Son capaces de abrir supermercados de una estética abrumadora, donde el concepto de supermercado se transmuta en obra de arte”, señalan.

En total, pese a la guerra, SIlpo cuenta con 253 tiendas distribuidas en 59 ciudades ucranianas y en ellas destaca la sostenibilidad. Una de ellas llegó a recibir el certificado de construcción ecológica BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method).

Lo cierto es que la cadena ucraniana transforma las instalaciones de algunas de sus tiendas, en función de los productos que se ofrecen en ese momento. Provocando que los clientes vayan por el producto, pero también por el entretenimiento.