INTERNACIONAL
02/03/2020 22:43 CET

Supermartes: el diván de los demócratas

Biden y Sanders aspiran a convertirse en los candidatos finales a la Casa Blanca tras la criba de esta cita con las urnas.

EFE
Cartel de apoyo a Sanders

Olvídate de todo lo que hayas leído hasta ahora sobre las primarias en Estados Unidos. No han sido más que un calentamiento. Lo que llega este martes, el llamado Supermartes -valga la redundancia- es la fecha electoral con más impacto en la carrera hacia la nominación demócrata: se vota en catorce estados, un territorio y los votos de los estadounidenses en el extranjero. Puede ser el espaldarazo definitivo a o el fin de las aspiraciones de muchos candidatos.

Bernie Sanders, Joe Biden, Elizabeth Warren… El top one de la carrera cambia con los días y hasta se han presenciado sonadas salidas de grandes favoritos, como Pete Buttigieg. Porque esto, señores, no lo olviden, es América así que… hagan juego que todavía está todo por repartir. Este martes los demócratas votan el equivalente del 34% de todos los delegados o compromisarios que elegirán formalmente al candidato presidencial que se enfrentará a Trump en noviembre. En esta cita se eligen 1.357 delegados, incluyendo los de estados clave como los 415 de California, los 228 de Texas o los 110 de Carolina del Norte. 

EFE
Bernie Sanders durante un acto de campaña.

A la cita Sanders llega con la fuerza de haberse hecho con la victoria en tres de las cuatro votaciones que ha habido hasta ahora (New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur), para pánico del establishment estadounidense más puro-. Sin embargo, no ha podido relajarse y saborear la victoria, ya que Joe Biden, que hasta ahora no había dado grandes titulares, ha revitalizado su moribunda campaña con una amplia victoria en Carolina del Sur (casi 30 puntos por encima de Sanders). La clave de este sorpasso: el voto afroamericano. Ese que ya se le resistió a Sanders allá por 2016 cuando competía contra Hillary Clinton. Los temores de los que defienden al actual aspirante demócrata están en que, precisamente, el voto afroamericano es clave a nivel nacional. Tan capital es el voto negro que la decisión de Buttigieg de tirar la toalla se produce después de la severa derrota en Carolina del Sur, que ha dejado al desnudo sus dificultades para llegar al electorado negro. 

Mientras los demócratas se abren en canal para designar a su mejor postor, Donald Trump, entre análisis y predicciones sobre cuándo se acabará la crisis del coronavirus, observa socarrón la lucha de sus oponentes. “Todos sus votos del supermartes (los de Buttigieg) irán a Joe Biden, el dormilón”, tuiteó rápidamente recurriendo a uno de los apodos ofensivos con los que intenta desacreditar a sus adversarios. 

A Trump no se le escapa que el que fuera vicepresidente de Barack Obama es de los favoritos del ala más moderada demócrata ya que, para muchos, Sanders representa el ala más radical. Esta es la baza que juegan los enemigos del exsenador por Vermont, que es “demasiado izquierdista”, algo que, al menos por ahora, no parece tener repercusión en el votante. “El estadounidense puede temer a lo desconocido. No es tanto las propuestas socialistas que propone Sanders sino cómo esas propuestas se llevarían a cabo sin afectarles a sus derechos y su libertad individual”,explica Cristina Crespo, coordinadora general y directora de Relaciones Externas del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá.

“Lo que propone Sanders son soluciones europeas a un contexto estadounidense. En el contexto europeo y en lo relativo a política social no sería extremista”, añade Crespo.

De momento las encuestas sonríen a Sanders: encabeza claramente la intención de voto en estados clave como California o Massachussets, pero,  Biden lidera en otros igual de importantes como Texas o Carolina del Norte. Así que, de nuevo, el votante moderado se divide y no tiene claro a quién querer: no aparece un claro candidato, consistente y popular, que aglutine al centro-izquierda. “Lo más práctico sería decir que Biden es el candidato seguro, con experiencia política y perteneciente al establishment. Aunque creo que el votante demócrata espera un candidato que le devuelva la ilusión de 2012 con Obama”, apunta Crespo. Ilusión que parecía generar el ya desaparecido Buttigieg.

REUTERS
El aspirante a candidato demócrata Mike Bloomberg

La campanada podría darla Mike Bloomberg, que se enfrenta a la primera votación en su lucha por la nominación. El multimillonario y exalcalde de Nueva York está a estas alturas tercero en los sondeos nacionales sin haber participado aún en ninguna primaria, en buena parte gracias a su agresiva campaña, que cuenta con un presupuesto de 450 millones de dólares salidos directamente de su bolsillo. Por su enorme riqueza y sus respuestas ingeniosas a los insultos del presidente Trump, muchos ven el él una ‘receta’ para vencer al republicano en noviembre. Sin embargo, el sector más progresista del partido desconfía de su condición de millonario y afirman que no es realmente un demócrata convencido, cuestionando su ideología ya que pasó a ser republicano, luego independiente y, de nuevo, demócrata. 

REUTERS
Elizabeth Warren durante un acto de campaña.

Cuarta en las encuestas está la que en su momento fue una de las favoritas: la senadora Elizabeth Warren, que necesita sí o sí que le salgan las cuentas este martes para volver al ruedo en la pelea contra Sanders y Biden. El estado que representa la senadora, Massachusetts, vota en esta jornada pero ella no es la líder indiscutida en las encuestas: está prácticamente igual que Sanders.

Este Supermartes llega emocionante y tenso a partes iguales. Y, a menos de diez meses de la cita definitiva con las urnas, la pregunta sigue siendo la misma: ¿habrá algún candidato demócrata capaz de imponerse a Trump? “De acuerdo con las últimas encuestas de estimación de voto, Sanders superaría a Trump en 2 o 3 puntos. No obstante, no creo que Sanders sea un buen candidato frente al actual presidente de EEUU. Sobre todo porque su posición ideológica no acerca a los indecisos ni a los moderados. Un votante conservador nunca optaría por la opción de Sanders”, sentencia Crespo.

Guste más o menos, asuste más o menos al establishment, ahí están los números y parece que están del lado de Sanders. “Nunca habíamos visto un abanico tan grande de candidatos demócratas”, asegura a The HuffPost Addisu Demissie, un agente demócrata que dirigió la campaña presidencial del senador de Nueva Jersey Cory Booker. “Esto se ha convertido rápidamente en un auténtico quebradero de cabeza”.

Nunca habíamos visto un abanico tan grande de candidatos demócratas

Cada último punto porcentual es importante: si un candidato logra obtener el 30% de los votos en un distrito o estado, mientras todos sus oponentes permanecen por debajo del 15%, se hará con todos los delegados disponibles. Pero si ese candidato se mantiene en el 30% y otros cuatro candidatos logran romper la barrera del 15%, el candidato podría recibir sólo un tercio de los delegados disponibles. 

Esa aritmética es la clave ya que podría resultar en una bendición para el candidato que cuenta con un mayor número de votantes y de un perfil más fiel: Sanders. Es él quien que lidera el campo tanto en delegados como en encuestas nacionales y busca establecerse indiscutiblemente como el favorito para la nominación. “Bernie tendrá viabilidad en todas partes”, predice Demissie. “Habrá muy pocos lugares donde no llegue al 15%, y habrá lugares donde sea la única persona que lo haga”. De cumplirse esta predicción, Sanders, esta vez sí, tendrá el camino hecho para competir con Donald Trump. 

Photo gallery Bernie Sanders, en imágenes See Gallery