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27/04/2019 14:14 CEST | Actualizado 27/04/2019 14:14 CEST

Una mujer joven y decapitada ilustra las fiestas de Burgos

Pongámonos en situación. España. 2019. Sociedad conmocionada por la reciente violación en manada de una joven en las fiestas de una región y las violaciones y abusos sexuales a mujeres en fiestas sucesivas. Sociedad movilizada a través de cientos de campañas para concienciar de que las mujeres no son objetos sexuales. Sociedad luchando diariamente para que publicidad y medios de comunicación no representen a las mujeres de manera sexista. Cartel de las fiestas de Burgos: cuerpo sin cabeza de una adolescente subida en un columpio con imágenes de hombres riendo, castañuelas y fuegos artificiales sobre su piel. El recorrido visual pasa por su pecho, su cintura, su culo y sus piernas.  No sabemos nada de ella, si está alegre, triste, sufre o llora. No siente ni padece porque no tiene rostro. Sólo es un cuerpo para ser… en el mejor de los casos, mirado.

El cartel en cuestión ha sido el seleccionado por un jurado en el concurso de carteles de fiestas que Burgos celebra cada año. Entre el jurado se encuentran concejales, artistas y profesionales de medios de comunicación que han considerado que esta era la mejor opción para representar sus fiestas. Según palabras del concejal responsable del área de festejos, que da explicaciones en este vídeo, “el columpio significa la diversión y el cuerpo de una mujer es darle un contenido un poco femenino a las fiestas de Burgos”. No sólo no se dan cuenta de lo grave de la ilustración sino que piensan genuinamente que están haciendo un favor a la igualdad, porque usar el cuerpo de una mujer en la forma que sea parece ser que ya es un gesto de integración social. Aunque refuerce un estereotipo manido. Aunque ese cuerpo no tenga cabeza y por lo tanto dimensión de persona. Aunque tenga una lectura que no puede desligarse de un contexto social.

No sólo no se dan cuenta de lo grave de la ilustración sino que piensan genuinamente que están haciendo un favor a la igualdad...

“Mujer, diversión y mallas” podría haberse titulado esta ilustración que ya ha levantado la indignación de muchas burgalesas e incluso de algunos partidos políticos que están pidiendo su retirada. ¿Cómo es posible que 9 personas en contacto con la actualidad social no se hayan dado cuenta del impacto de esta imagen en las personas? Estamos seguras de que la intención no ha sido herir la sensibilidad de nadie, la razón ha sido la falta de conocimiento, de compromiso social y de profesionalidad, pero eso no les exime de la responsabilidad. La imagen es una herramienta que se utiliza de una forma intuitiva e individual, sin tener en cuenta qué efectos tiene en las personas y cómo se relaciona con el resto del imaginario y con el contexto social. El artista ganador de este cartel, Rubén Lucas, ya había realizado otros carteles en los que aparecen brazos de hombres y más piernas de mujeres con dibujos sobre sus siluetas. Pero no tiene la misma lectura un antebrazo que un culo, unas piernas y unas tetas sin cabeza. La representación del cuerpo de las mujeres a través de la historia ha tenido una simbología mayoritariamente sexual y esa es la mirada con la que a día de hoy interpretamos su cuerpo. Saberlo es la obligación de todas las personas que crean imaginario para poder crearlo de una manera consciente y tener una postura activa que pueda cambiar esta realidad.

Hay que reconocer que esta imagen no es de las más sexistas que hayamos visto, y probablemente no tendría una lectura negativa si la valorásemos de una forma individual. Pero eso no es posible, no es real. Las imágenes se leen en función del lugar que ocupan dentro del imaginario, de cómo se relacionan ente sí y del momento y el contexto social. En este caso en concreto es imposible no leer esta imagen con una mirada saturada de mujeres cuya única dimensión es corporal, de una preocupación por las violaciones de mujeres en fiestas y de una sensibilidad general sobre de la representación de las mujeres en los medios. El creador de este cartel y el jurado han podido equivocarse por desconocimiento, pero una vez sabido el daño y la preocupación que ha causado esta imagen, están a tiempo de reflexionar, pedir disculpas y elegir otro cartel para ilustrar su festividad.

 

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