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17/10/2015 10:03 CEST | Actualizado 17/10/2016 11:12 CEST

Lo que Rivera rechazó y "compró" Sánchez

¿Creyeron haberlo visto todo? Lean, lean porque si el PP es ya "La casa de los líos" entre el desahogo de Montoro, la espantada de Quiroga, el pliego de descargo de Álvarez de Toledo y el famoso video promocional, lo del PSOE es un no parar de patinazos, desatinos y trágalas. Ni los creadores de "Aquí no hay quien viva" hubieran igualado el guión de esta semana. Pero todos callan. Unos por lealtad y otros, por mantener a toda costa un escaño.

¿Creyeron haberlo visto todo? Lean, lean porque si el PP es ya "La casa de los líos" entre el desahogo de Montoro, la espantada de Quiroga, el pliego de descargo de Álvarez de Toledo y el famoso video promocional, lo del PSOE es un no parar de patinazos, desatinos y trágalas. Ni los creadores de "Aquí no hay quien viva" hubieran igualado el guión de esta semana. Pero todos callan. Unos por lealtad a las siglas a dos meses de unas elecciones y otros, por mantener a toda costa un escaño.

Lozano erupciona el volcán socialista

De escaños, precisamente, les hablamos porque la última de Pedro Sánchez ha sido fichar a Irene Lozano para su próximo Grupo Parlamentario. ¿Les suena? La ex redactora del diario El Mundo que colgó el bolígrafo para abrirse camino en la vida pública de la mano de Rosa Díez en UPyD, que participó después de un "golpe de estado" contra su mentora para dinamitar las siglas que la acogieron, que fracasó en su intento de hacerse con la secretaría general de la formación magenta y flirteó, después, con Ciudadanos ha decidido que su sitio ahora es el PSOE. Lo que Albert Rivera rechazó lo "compra" ahora Pedro Sánchez para estupor de propios y extraños. El líder de Ciudadanos conocía bien el paño y, por más que ella lo intentó, él dijo "aparten de mí este cáliz".

El volcán socialista erupcionó desde que la noche del jueves eldiario.esdesvelara el fichaje. Y no era para menos. Nada había dicho Sánchez al respecto. Ni siquiera a aquellos secretarios generales que le llamaron esa misma tarde para que les pusiera al tanto del desarrollo de la reunión que la Comisión Federal de Listas iba a celebrar el viernes. "Todo en orden. Ningún cambio", dijo el secretario general a alguno de sus barones. Sólo uno de ellos supo lo que tramaba el secretario general desde hacía una semana y por un comentario a vuela pluma que el interlocutor nunca imaginó que fuera a llevarse a efecto.

Un fichaje nulo en términos electorales

La incorporación de Lozano es un suma y sigue al también cuestionado fichaje de la ex militar Zaida Cantero. Si lo uno no se entendió más que en términos de "oportunismo" y "marketing", lo otro ha sacado de sus casillas al universo socialista por considerarlo irrespetuoso con el PSOE y nulo en términos electorales. Lozano no da un voto y además tiene una retahíla de descalificaciones y ofensas hacia el partido al que ahora se arrima. El Viejo, el Nuevo Testamento y el que está por escribirse en el PSOE no daba crédito. Porque lo más grave de lo que ha vertido contra el socialismo español no está en sus tuits, sino en los diarios de sesiones del Congreso de los Diputados. Esto además de ser, según sus nuevos compañeros, la viva imagen de la traición. Vamos que en su aún breve recorrido político tiene un largo historial de delaciones, pero en Ferraz dicen que llega para ayudar a regenerar la vida pública y que es una demostración de que el secretario general quiere abrir el partido. Una cosa es abrir el partido y otra, meter al enemigo.

Suerte la de Sánchez de tener a la federación asturiana en manos de Javier Fernández porque si alguien sabe bien como las gasta Lozano son los socialistas del Principado. A ella se le atribuyen las peores tretas para dinamitar el Gobierno asturiano. Así que el ejercicio de espiritualidad de el PSOE-A para apoyar el dictamen de las listas electorales es impagable. Gracias a los socialistas asturianos el incendio provocado con la llegada de Lozano se apagó en la misma tarde.

A otros, como decía un socialista andaluz, "nos salen las tripas por la boca", aunque no habrá respuesta alguna. A mes y medio de las elecciones, no se levantará una voz más alta que otra, si acaso la de los extremeños Fernández Vara y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, para animar a Lozano a pedir perdón a todos los socialistas ofendidos.

Ni respuestas ni rebeliones, pero sí el convencimiento unánime de que con esta decisión Sánchez se ha pegado un tiro en la sien y tendrá que responder de sus actos tras las generales. Si no gobierna, el cisma está preparado. Y eso que unos no paran de apagar incendios y otros, de avivar el fuego.

De la derogación a meros retoques

Todo en la misma semana en que el secretario general presentó en sociedad un ambicioso plan para crear más y mejor empleo y se desdijo de su compromiso para derogar la reforma laboral aprobada por el PP. El PSOE mantendrá la tan cuestionada indemnización por despido. De proponer la derogación a anunciar sólo unos retoques. ¡Memorable!

El subrayado de Soraya

Tanto como patinar de semejante forma en la semana en que el PP se desmoronaba en público. Primero con el desahogo de Montoro durante su conversación con el periodista Jorge Bustos. Después, con el pliego de descargo de Cayetana Álvarez de Toledo poniendo a caer de un burro al presidente del Gobierno. El remate: la estampida de Arantxa Quiroga. Todo de golpe y a primera hora del miércoles. Pues eso que el PP ha entrado en barrena y para ¿celebrarlo? Soraya Sáenz de Santamaría desembarcó en el Congreso con unas botellas de vino, unos canapés y un discursito con el que sacó pecho de lo hecho por el Gobierno, que no por el partido. ¡Ojo a la matización! porque el subrayado que hizo molestó y mucho a sus diputados. Tanto como que se pusiera de ejemplo ante todos ellos por su labor como portavoz en la legislatura pasada.

¿El destierro de Alonso?

A la vicepresidenta no le quedan muchos amigos. Tampoco muchos dicen que ha sumado en los últimos meses Alfonso Alonso, a pesar de que su nuevo destino como presidente del PP vasco se haya leído en la prensa en una clave que no es la del destierro como apuntan desde Génova. De todo ello y de las listas electorales del País Vasco hablaron largo y tendido el ministro de Sanidad, Oyarzabal, Borja Sempery Javier Maroto en una cena el mismo día del incendio Quiroga.

Todo huele a derrota o, mejor dicho, a pérdida del poder absoluto que otorgan las mayorías absolutísimas. En el PP ha empezado ya el sálvese quién pueda y el fuego amigo que se vivió en el PSOE tras las municipales de mayo de 2011 y con la misma sensación de que no hay nadie al mando de la nave. Un ejército desunido y sin superior que les guíe. El último en salir que vaya apagando la luz porque la fiesta ha acabado.