Alemania es diferente: sus trenes son tan poco fiables que el ministro de Transportes avisa de que ponen en riesgo la democracia, y la respuesta es un plan de 500.000 millones
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Alemania es diferente: sus trenes son tan poco fiables que el ministro de Transportes avisa de que ponen en riesgo la democracia, y la respuesta es un plan de 500.000 millones

Solo el 60% de los trenes de larga distancia alemanes llegan a tiempo, cuando hace dos décadas la cifra era del 84%, detalla el Financial Times.

Trenes en la estación de Wiesbaden, Hesse (Alemania)NurPhoto via Getty Images

El problema de los trenes se expande. A las noticias que llegan de todas partes se suman las de Alemania... hasta el punto de que la prensa internacional le dedica resonantes artículos.

"Los ferrocarriles alemanes se han vuelto tan poco fiables que el ministro de Transportes, Patrick Schnieder, advirtió en marzo que corren el riesgo de socavar la democracia", recoge un artículo del célebre Financial Times

La referencia que hizo el ministro teutón añadía que podía ser un peligro para la democracia "si los ciudadanos pierden la fe en la capacidad del Estado para prestar servicios básicos".

Los años pasan para todos, también para unas infraestructuras que en el caso de Alemania llega a rozar los 200 años en algunos puntos. Fue en ese periodo cuando comenzaron a circular los primeros trenes comerciales.

Del recuerdo y la tradición el Gobierno de Friedrich Merz quiere pasar a la evolución, para hacer de la reconstrucción de la red ferroviaria alemana un asunto crucial. Según el diario británico, Alemania ha dado luz verde a un proyecto de financiación con deuda por valor de un billón de euros y en él, los trenes son una parte nuclear.

La 'jugada' de urgencia rompe décadas de austeridad fiscal y ha permitido al Ejecutivo endeudarse con 500.000 millones de euros únicamente para modernizar su deteriorada infraestructura ferroviaria en un plan a 12 años, dando prioridad a los trenes.

El problema es que la crisis de los trenes se suma a otras tantas que está teniendo que afrontar el canciller Merz en un momento crítico para la economía nacional. Con la crisis financiera y económica y la masiva pérdida de respaldo popular a su gestión, el jefe del Gobierno no tiene mucho margen de maniobra, pero la herida ferroviaria es cada vez mayor.

Los últimos datos recogen que solo el 60% de los trenes de larga distancia alemanes llegan a tiempo. Hace dos décadas la cifra era del 84%. El Financial Times ironiza con una comparativa nacional, que la ferroviaria estatal Deutsche Bahn resulta aún menos operativa que la operadora británica menos fiable.

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