Giro en la guerra de drones: Rusia toma la delantera con sus inventos "caseros" y obliga a Ucrania a copiarla
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Giro en la guerra de drones: Rusia toma la delantera con sus inventos "caseros" y obliga a Ucrania a copiarla

Hay que destacar que desde finales de 2023, Ucrania se encuentra en una posición mucho más defensiva, lo que ha provocado que vaya a remolque sistemáticamente respecto a Moscú.

Tanque ucraniano en DonetskSOPA Images

Durante buena parte de la guerra en Ucrania, la narrativa fue clara: Kiev innovaba, Moscú reaccionaba tarde. Los drones FPV ucranianos destrozaban columnas blindadas rusas, exponiendo una maquinaria militar rígida y atrapada en doctrinas del pasado. Sin embargo, desde 2024 esa dinámica ha empezado a cambiar. Y lo ha hecho de una forma tan rudimentaria como efectiva: con soldaduras, alambres y soluciones improvisadas directamente en el campo de batalla.

Uno de los últimos ejemplos es el llamado "blindaje erizo", una estructura metálica cubierta de cables de aluminio que sobresalen del vehículo como si fueran púas. A simple vista resulta casi grotesco, pero en el frente está demostrando una eficacia difícil de ignorar. Tan efectiva, de hecho, que las fuerzas ucranianas ya han comenzado a copiarla.

Blindajes feos, pero funcionales

La lógica del blindaje erizo es tan sencilla como brutal: crear una distancia de seguridad entre el dron y el vehículo. Los cables metálicos, que pueden sobresalir más de 30 centímetros del chasis, provocan la detonación prematura de los drones FPV antes de que alcancen el blindaje principal. No es un sistema infalible, pero no necesita serlo.

En un entorno saturado de drones, la supervivencia se mide por acumulación de capas defensivas. Por eso, los vehículos rusos suelen combinar jaulas metálicas, blindajes improvisados y sistemas adicionales de protección. El objetivo no es evitar todos los impactos, sino resistir los suficientes como para completar la misión.

Dos meses después de que estas estructuras aparecieran por primera vez en vehículos rusos, un vídeo difundido en redes sociales mostró un transporte blindado M-113 -de diseño estadounidense y operado por Ucrania- equipado con un sistema casi idéntico. No es un caso aislado: anteriormente, un tanque ucraniano ya había incorporado una versión similar.

Las nuevas protecciones comparten varios rasgos:

  • materiales baratos y fáciles de conseguir
  • fabricación directa por las propias unidades
  • prioridad absoluta a la supervivencia frente a la estética
  • De la rigidez a la adaptación rusa

Este tipo de innovaciones revela un cambio profundo en la cultura militar rusa. Durante los dos primeros años de la invasión, Moscú pagó caro su inmovilismo. Avanzó en columnas largas, con vehículos mal protegidos y tácticas previsibles, lo que facilitó su destrucción por fuerzas ucranianas más flexibles y apoyadas por miles de drones FPV.

La transformación no fue rápida ni indolora. Llegó tras decenas de miles de bajas y un desgaste sostenido. Pero a comienzos de 2024, el ejército ruso empezó a romper con la inercia burocrática y a experimentar sin pedir permiso. El resultado fue una cadena de cambios que, vistos por separado, podían parecer desesperados, pero que juntos configuraron una nueva lógica operativa.

Rusia comenzó a:

  • emplear bombas planeadoras baratas pero precisas
  • producir en masa drones de ataque Shahed de bajo coste
  • fragmentar sus grandes unidades en grupos pequeños y móviles
  • adaptar vehículos civiles y antiguos para tareas de combate

Según el Royal United Services Institute, estas adaptaciones ya no son improvisaciones puntuales, sino un sistema consolidado.

Tanques tortuga y avances lentos

Uno de los símbolos más claros de este nuevo enfoque fue la aparición, en la primavera de 2023, de los llamados "tanques tortuga": blindados cubiertos por capas de chapa metálica soldadas de forma artesanal. No existe un diseño estándar. Cada unidad aprende de sus propias pérdidas y ajusta el modelo en función de lo que funciona y lo que no.

Algunas brigadas rusas han llegado incluso a soldar viejos contenedores de carga sobre tanques obsoletos. El resultado es torpe, pesado y poco elegante. Pero cumple su función: permitir que el vehículo sobreviva a múltiples ataques de drones, incluso decenas, algo impensable en los primeros meses de la guerra.

Estos tanques suelen encabezar los asaltos mecanizados, despejando minas y absorbiendo el impacto inicial de los ataques ucranianos. No siempre sobreviven, pero tampoco es imprescindible. Su papel es abrir camino y reducir las pérdidas del resto de la columna.

Gracias a este tipo de soluciones, Rusia ha logrado avances territoriales lentos pero constantes desde 2024.

Ucrania, a la defensiva… y copiando

Desde finales de 2023, Ucrania ha adoptado una postura mayoritariamente defensiva, lo que reduce su necesidad de este tipo de blindajes ofensivos. Sin embargo, eso no ha impedido que incorpore las soluciones rusas cuando demuestran ser eficaces.

El patrón se repite: Moscú prueba, algunos observadores se burlan de la apariencia, el sistema funciona en combate y, poco después, Kiev lo replica. El blindaje erizo sigue exactamente ese camino.

Es posible que Ucrania continúe liderando la innovación en drones ofensivos. Pero en el terreno de la defensa contra drones, la iniciativa ha cambiado de manos. Hoy, los rusos marcan el ritmo y los ucranianos reaccionan.

En una guerra cada vez más dominada por máquinas baratas y letales, la ventaja no siempre la tiene quien inventa lo más sofisticado, sino quien aprende más rápido a sobrevivir.

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