Groenlandia, here we go: todas las veces que Estados Unidos ha logrado comprar territorios
EEUU ya ha intentado comprar Groenlandia en el pasado. No prosperó, pero en otros momentos de la historia ha logrado expandirse cartera mediante.
Las buenas o las malas le valen a Donald Trump para hacerse con lo que más codicia ahora mismo: Groenlandia. Ha puesto sus ojos sobre esa isla del ártico, autónoma pero a la vez dependiente de Dinamarca y no parece ser un capricho pasajero, sino un objetivo sobre el que hacer 'check'.
Dispuesto está a que sea por las malas, como viene amenazando, y de ahí ese Risk apresurado, esa Operación Resistencia Ártica, que ha tocado iniciar con el envío de efectivos militares desde el Viejo Continente.
En los últimos días, Estados Unidos también ha dejado caer que le vale la vía del talonario, aunque las autoridades tanto de Dinamarca y de Groenlandia han recalcado que esta última no está en venta.
Sobre esa peculiar compraventa ha habido estimaciones de todo tipo en los últimos días; este miércoles la NBC dio el posible 'precio', según expertos estadounidenses que estarían familiarizados con los cálculos del Gobierno: 700.000 millones de dólares (unos 600.000 millones de euros).
Aunque sea chocante esa idea de poder comprar países o territorios a golpe de millones, esto no es algo nuevo en la historia de Estados Unidos y realmente no hay que viajar tan atrás en el tiempo para encontrar algún ejemplo.
En 1917 hay uno en el que, spoiler, Dinamarca fue uno de los protagonistas, pero no corramos tanto aún. Primero, vayámonos a la Luisiana de 1803.
Luisiana
En ese año que mencionábamos, recién empezado el siglo XIX, el Estados Unidos de Thomas Jefferson compró Luisiana a Napoleón (quien necesitaba dinero para sus guerras en Europa) por 15 millones de dólares de entonces.
Con esa compra de territorio al oeste del Misisipi a Francia, Estados Unidos logró dos cosas de golpe: duplicar su tamaño y consolidar su expansión hacia el oeste.
Florida
Saltamos a 1819. Esta no fue una compra directa en cash, sino una cesión, mediante el llamado Tratado de Adams-Onís, de España a cambio de cinco millones de dólares para saldar reclamaciones de ciudadanos estadounidenses contra nuestro país.
Se ratificó dos años después, con las firmas de Luis de Onís, quien representó al rey, Fernando VII, y John Quincy Adams como representante estadounidense, y se puso fin a disputas fronterizas. En aquel momento, EEUU lograba así expandirse hacia el sur.
Texas
Si apretamos el botón de x1,5, llegamos rápido a 1845, año en el que Texas (independizada de México apenas nueve años antes) se incorporó a Estados Unidos.
Con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, México cedió lo que hoy conocemos como California, Nevada, Utah, Arizona y algunas zonas de Colorado y Nuevo México por 15 millones de dólares y el pago de deudas por un valor de otros 3,2 millones.
Alaska
Es el caso que quizá viene más a la cabeza si se piensa en este asunto. En 1867, Rusia vendió Alaska a Estados Unidos por 7,2 millones de dólares.
El zar Alejandro II quería evitar que el Imperio Británico se hiciera con la zona tras la guerra de Crimea. Como recuerda la documentación de EFE, "la operación, considerada el primer caso en que Rusia cedió un territorio, fue vista después como un error estratégico, ya que Alaska resultó ser una zona rica en recursos naturales y de gran valor geopolítico. En su momento, la transacción fue criticada por la prensa y figuras como Karl Marx".
Según las cuentas de la BBC, la compra de Alaska añadió más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados al Estados Unidos; unas 151 millones de hectáreas.
"Si se estimara, por ejemplo, que cada hectárea de territorio de Alaska vale hoy US$100, el estado entero valdría más de US$15.000 millones, o sea unas 150 veces más de lo que Washington pagó por él", resaltan.
Islas Vírgenes
Ya sí, llegamos a ese avanzado spoiler. Estamos en 1917, ya el siglo XX, y es Dinamarca quien vende a EEUU las hoy llamadas Islas Vírgenes; en aquel momento, eran las Indias Occidentales Danesas. El precio: 25 millones de dólares en oro.
Ahora, un siglo después, lo que vuelve a estar en la mira de un presidente estadounidense es Groenlandia, tan interesante por estrategia geopolítica y por sus recursos naturales. Y decimos vuelve porque no es la primera vez: Harry Truman llegó a hacer una oferta por ella. En 1946 puso cien millones de dólares (en lingotes) sobre la mesa a Dinamarca por la isla. No prosperó. Sólo queda esperar a un nuevo capítulo de la historia.