La Comisión Europea estudia autorizar el combustible E20 en toda la UE: los eurodiputados de la derecha alemana lo defienden como vía para bajar el precio de la gasolina
Hasta ahora solo estaba disponible en algunas gasolineras de Alemania.
Una medida que pretende llevar al ahorro. La Comisión Europea está analizando la posible introducción del combustible E20 en todos los países de la Unión Europea, una medida que podría abaratar el precio de la gasolina en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía y el auge de los conflictos internacionales.
Este nuevo carburante contiene un 20% de bioetanol, el doble que el E10 que ya se utiliza en algunos países como Alemania. Al incorporar más componentes de origen vegetal, su coste de producción es menor, lo que podría traducirse en precios más bajos para los conductores.
La iniciativa cuenta con el respaldo de varios eurodiputados de la CDU alemana, que llevan tiempo defendiendo esta alternativa. Según el político Peter Liese, quien conversa en una entrevista con un diario local, "los biocombustibles son la clave para un combustible más barato. Esto sucede de inmediato y sin necesidad de nuevas infraestructuras. Se trata de una contribución concreta a la protección del clima que afecta directamente a millones de europeos".
Por ahora, el E20 solo se ha probado de forma limitada en algunas gasolineras alemanas, pero Bruselas estudia ampliar su uso. Para ello, sería necesario modificar la normativa europea sobre la calidad de los combustibles, ya que actualmente no permite este tipo de mezcla en todos los países.
El debate llega en un momento de fuerte presión sobre los precios del combustible, impulsados por la inestabilidad internacional de la guerra de Irán, perpetrada por Estados Unidos e Israel en conjunto. A pesar de ello, no todo son ventajas, y es que, aunque el E10 ya ofrece un pequeño ahorro frente a la gasolina convencional, no todos los vehículos son compatibles y su consumo suele ser ligeramente mayor, lo que genera algunas dudas entre los conductores.
Además, el impacto ambiental de los biocombustibles sigue siendo objeto de discusión, pues aunque es cierto que reducen el uso de recursos fósiles, su producción depende de cultivos como la colza, lo que plantea algunos interrogantes sobre el uso de tierras agrícolas, así como sus efectos en el medio ambiente.