Los primeros deportados de la flotilla atestiguan las torturas de Israel: "Temía no volver a ver jamás a mi hijo"
Un diputado y un periodista italianos llegan a Roma, donde han declarado haber sufrido maltratos continuados por parte del Ejército israelí.
Las primeras personas de la flotilla humanitaria a Gaza deportadas desde Israel, un diputado del M5S y un periodista del periódico italiano Il Fatto Quotidiano, han atestiguado a su llegada a Roma la brutalidad con la que el Ejército israelí ha tratado a los activistas detenidos de manera ilegal en aguas internacionales. "Nos golpearon y patearon, pero menos que a los demás: oí los gritos de los activistas, y alguien sin duda se rompió algunas costillas", ha declarado el periodista Alessandro Mantovani.
Tanto Mantovani como el diputado del M5S, Dario Carotenuto, han aterrizado en el aeropuerto de Fiumicino todavía con las pulseras rojas numeradas que el Ejército israelí puso a cada uno de los activistas, borrando así sus nombres y apellidos y dirigiéndose a ellos solo por el número. "En un momento, nos llamaron a mi compañero y a mí por el número 147 y nos apuntaron con ametralladoras. Teníamos las manos en alto fuera de los contenedores y nos pidieron que avanzáramos con las manos arriba y luego nos diéramos la vuelta. Fueron los segundos más largos de mi vida. Pensé en mi hijo, a quien temía no volver a ver jamás. Después, nos agarraron por el cuello y nos separaron, y desde ese momento no volví a tener contacto con mis compañeros de viaje", ha dicho Carotenuto.
Mantovani y Carotenuto no fueron enviados, como el resto, al puerto israelí de Ashdod, pero eso no les libró de los golpes. El periodista mostró a los medios su cara hinchada y comentó que le habían golpeado también "en la pierna y la espalda". "Había un contenedor oscuro – relata el diputado – y en cuanto entrabas, te golpeaban salvajemente. Me golpearon en el ojo y pensé que iba a perder la vista. Nos golpeaban y todo el tiempo decían 'bienvenidos a Israel' (la misma frase que escribió el ministro israelí Itamar Ben-Gvir para acompañar el vídeo en el que muestra el maltrato de sus soldados).
Pese a los maltratos sufridos, ambos han señalado haber tenido más suerte que el resto de activistas. Según sus declaraciones, algunas personas tenían brazos y costillas rotas y cuatro tuvieron que ser hospitalizadas. Las atenciones médicas, han dicho, no fueron prestadas por personal sanitario israelí sino por otros activistas de la flotilla, como la hermana de la presidenta de Irlanda, Margaret Connolly.
Las palabras de los italianos se corresponden con las denuncias que emitió ayer el equipo de abogados de la flotilla, Adalah. La organización, según comunicaron anoche, "recibió un gran número de denuncias de violencia extrema, que revelan un patrón de maltrato físico utilizado deliberadamente por las autoridades israelíes". "Esta violencia provocó lesiones graves y generalizadas", informaron.
Tal y como reveló Adalah, "docenas de participantes" podrían haber sufrido "fracturas de costillas y la consiguiente dificultad para respirar". "Los informes también indicaban el uso frecuente de pistolas Táser contra los participantes, así como lesiones sufridas por el uso de balas de goma durante la interceptación de los barcos de la flotilla y en el barco militar al que fueron trasladados. Los activistas detenidos fueron sometidos a violencia extrema, [...] graves vejaciones, acoso sexual y humillaciones", denunciaron.