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Metro 2, el túnel secreto que conecta el despacho de Putin con una ciudad búnker y obsesiona al Pentágono

Metro 2, el túnel secreto que conecta el despacho de Putin con una ciudad búnker y obsesiona al Pentágono

Todo surgió a raiz de un rumor, pero ¿existe realmente este lugar?

Vladímir Putin, presidente de Rusia.
Vladímir Putin, presidente de Rusia.Contributor#8523328

Moscú siempre ha sido una ciudad rodeada de misterio, y buena parte de sus secretos, reales o imaginados, se esconden bajo tierra. Entre ellos destaca uno que lleva décadas alimentando rumores, teorías y expediciones clandestina el llamado "Metro 2", una supuesta red ferroviaria secreta que conectaría el Kremlin con búnkeres y centros estratégicos preparados para situaciones de guerra.

La historia asegura que esta infraestructura permitiría evacuar al presidente ruso y trasladar personal o material sensible sin ser detectados. Aunque nunca ha sido confirmada oficialmente, la posibilidad de que exista mantiene el interés tanto de exploradores urbanos como de analistas militares occidentales.

El origen del mito: una ciudad bajo la ciudad

El rumor sobre un metro secreto comenzó a circular con fuerza tras la caída de la Unión Soviética. En los años noventa, el escritor ruso Vladimir Gonik publicó la novela Inframundo, donde describía con detalle un complejo sistema de túneles ocultos bajo Moscú.

Según su relato, habría descubierto accidentalmente una entrada a estas galerías décadas antes, y sus exploraciones inspiraron la obra. Desde entonces, muchos ciudadanos y visitantes comenzaron a preguntarse si realmente existía una red paralela al metro convencional.

Lo cierto es que Moscú ya posee una infraestructura subterránea enorme. Desde los años cincuenta, la Unión Soviética construyó refugios antinucleares y complejos de protección civil bajo la ciudad, pensados para sobrevivir a un conflicto atómico.

Algunas de estas instalaciones, hoy convertidas en museo, incluyen:

  • Refugios con capacidad para miles de personas.
  • Hospitales y escuelas subterráneas.
  • Zonas de mando y comunicación.
  • Sistemas de almacenamiento y supervivencia prolongada.

Sin embargo, gran parte de estos túneles sigue siendo territorio desconocido, lo que alimenta especulaciones.

¿Existe realmente el Metro 2?

La gran pregunta sigue abierta. Nunca se ha mostrado una prueba concluyente de la existencia de una red ferroviaria secreta operativa, pero ciertos indicios han mantenido viva la teoría.

Exploradores urbanos rusos, conocidos como diggers, aseguran que existen líneas no accesibles al público y mantienen activa la búsqueda de entradas ocultas.

Además, el interés internacional aumentó cuando un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos de 1991 mencionó instalaciones subterráneas estratégicas en Moscú. Según esas referencias, al menos tres rutas subterráneas habrían sido identificadas como posibles corredores de evacuación o comunicación militar.

Las rutas mencionadas supuestamente conectarían:

  • El Kremlin con el complejo de búnkeres de Ramenki, capaz de albergar a decenas de miles de personas.
  • Instalaciones gubernamentales al sur de Moscú con centros de defensa aérea.
  • Zonas estratégicas bajo edificios de seguridad y mando.
  • La existencia de una cuarta línea nunca ha podido ser confirmada.
  • Falta de pruebas y muchas confusiones

A pesar de la fama del Metro 2, nunca han aparecido imágenes verificables que demuestren la existencia de una red de metro secreta independiente. Gran parte de las fotos y vídeos que circulan por internet suelen corresponder a:

  • Refugios antiaéreos oficiales abiertos al público.
  • Túneles de mantenimiento del metro real.
  • Instalaciones subterráneas en otras ciudades.
  • Infraestructuras abandonadas sin relación con un sistema secreto.

Las autoridades rusas tampoco han confirmado ni negado explícitamente la existencia de estas líneas, algo habitual cuando se trata de infraestructuras vinculadas a la seguridad del Estado.

Un misterio que sigue vivo

Lo cierto es que Moscú posee uno de los entramados subterráneos más grandes del mundo, construido durante décadas de tensiones geopolíticas y carrera nuclear. Que dentro de esa red existan instalaciones militares clasificadas resulta plausible; que formen una segunda red de metro plenamente operativa sigue siendo una incógnita.

Mientras tanto, el mito continúa creciendo. Los exploradores siguen buscando accesos ocultos y los analistas militares occidentales mantienen el interés por cualquier indicio que revele cómo Rusia protege a su élite en caso de crisis.

Puede que Metro 2 exista, o puede que solo sea una mezcla de realidad, propaganda y fascinación por los secretos del poder ruso. Pero mientras queden túneles sin explorar bajo Moscú, la historia seguirá viva.