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Minuto y ¿resultado?: todo lo que sabemos sobre el ultimátum de Trump y el supuesto acuerdo de paz con Irán

Minuto y ¿resultado?: todo lo que sabemos sobre el ultimátum de Trump y el supuesto acuerdo de paz con Irán

EEUU ha concedido un día más a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz, con un presidente encabritado hasta el insulto. Sin embargo, algo parece moverse en paralelo, en lo diplomático, quizá un alto el fuego con muchas lagunas por llenar.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, y el presidente de EEUU, Donald Trump, en imágenes de archivo.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, y el presidente de EEUU, Donald Trump, en imágenes de archivo.Getty Images / Reuters

Este lunes de pascua, 1993 años después del original en el que creen los cristianos, no va a resucitar nadie. Ninguno de los civiles, militares o milicianos que han muerto desde que Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques contra Irán, el pasado 28 de febrero, tendrá una segunda oportunidad. 

Y, sin embargo, hoy el mundo espera otro ángel, otro emisario con buenas noticias. Washington ha ampliado el ultimátum dado a Teherán, sólo un día, pero un preciado día. Y, en paralelo, algo parece moverse en lo diplomático, quizá un alto el fuego, aunque sea con muchas lagunas por llenar.

Es tan vertiginoso y cambiante el panorama de esta guerra, aún sin nombre y vieja de cinco semanas largas, que cuesta ordenar las ideas, como cuesta ilusionarse ante la posibilidad anhelada de que callen las armas. A continuación tratamos de contarte todo lo que sabemos hasta ahora de las amenazas (públicas y malsonantes) y de los progresos (privados y tibios). 

Acuerdo de paz: ¿en serio?

A media mañana de este lunes, a día y medio del límite impuesto por EEUU a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz (por el que normalmente transita el 20 % del petróleo mundial), tanto Washington como Teherán han recibido un marco de un plan para poner fin al conflicto. Lo ha avanzado la agencia Reuters. 

El plan, mediado por Pakistán (que, junto a China, ha surgido como una baza nueva en cuestiones diplomáticas por sus buenas relaciones con las dos partes), es fruto de "intensos contactos" durante la noche del domingo al lunes. Lo fundamental es que propone un alto el fuego inmediato, seguido de negociaciones para un acuerdo más amplio y detallado, que se debería concluir en un plazo de entre 15 y 20 días. La reconocida agencia británica cita "una fuente conocedora de las propuestas".

El jefe del ejército pakistaní, el mariscal de campo Asim Munir, estuvo en contacto "toda la noche" con el vicepresidente estadounidense JD Vance; su enviado especial a zonas de conflictoi, Steve Witkoff, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, añadió la misma fuente.

Sin embargo, también se ha sabido que la República Islámica ha rechazado cualquier medida inmediata para reabrir el estrecho de Ormuz porque, dice, hará lo que crea en conciencia y cuando lo crea, no cuando se lo dicte EEUU. El presidente de EEUU, Donald Trump, había amenazado con tomar medidas drásticas contra Teherán si no llegaba a un acuerdo antes del final del martes que permitiera reanudar el tráfico marítimo a través de esta ruta vital para el suministro energético mundial. 

Según la propia Reuters y Al Jazeera, Teherán tiene dudas de que el paso de abrir el estrecho sirviera de algo, porque no ven a los norteamericanos con afán de mantener un armisticio duradero. dicen.

Una pancarta colgada en la plaza Enghelab de Teherán con el lema "El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado; todo el golfo Pérsico es nuestro coto de caza", el 5 de abril de 2026.
Una pancarta colgada en la plaza Enghelab de Teherán con el lema "El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado; todo el golfo Pérsico es nuestro coto de caza", el 5 de abril de 2026.Fatemeh Bahrami / Anadolu via Getty Images

Las informaciones sobre una aceleración en los contactos entre los archienemigos no sólo vienen de la mediación de Pakistán porque el diario digital norteamericano Axios ha publicado esta pasada madrugada que EEUU, Irán y mediadores regionales de Oriente Medio estaban discutiendo un posible alto el fuego de 45 días, en concreto. Señala la información que sería la primera disposición de un acuerdo en dos fases que podría conducir al fin definitivo de la guerra. En su caso, lo afirma citando fuentes estadounidenses, israelíes y regionales.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán no ha querido entrar ni en los detalles del contenido de las negociaciones ni en la posibilidad de avances, pero ha afirmado que ha formulado posiciones y demandas basadas en sus intereses y las ha comunicado a través de intermediarios, en respuesta a las propuestas de alto el fuego. Su portavoz, Esmaeil Baghaei, añadió que los detalles de la respuesta se anunciarían "oportunamente", pero recordó que las negociaciones eran "incompatibles con ultimátums y amenazas de cometer crímenes de guerra".

"Irán no duda en expresar claramente lo que considera sus demandas legítimas, y esto no debe interpretarse como una señal de compromiso, sino como un reflejo de su confianza en la defensa de sus posiciones", declaró Baghaei en una rueda de prensa. "Desde el principio supimos lo que queríamos y qué líneas rojas no estábamos dispuestos a cruzar, y nuestra postura sigue siendo clara. Desde el momento en que surgió esta conversación, nuestras respuestas estaban preparadas", remarca. 

Hay preguntas esenciales que aún no podemos responder, a la luz de estas filtraciones y de esa "actividad diplomática frenética", como la llama la BBC. La primera es básica, si la información es o no real, porque no hay confirmación oficial ni de los negociadores ni de los mediadores, más allá del comentario del régimen de los ayatolás. De ser así, hay que desvelar si hay algún plazo para responder a lo planteado. También hay que saber si se van a recoger algunos detalles específicos o sólo adoptarán de inicio un marco, para que haya armisticio, y Ormuz, los misiles o el uranio enriquecido pasan a una fase posterior. 

Se desconoce a esta hora hasta qué punto los términos de este plan de alto el fuego reflejan propuestas anteriores que no tuvieron éxito, como el plan de 15 puntos entregado por EEUU a Irán a finales de marzo y que se rechazó por maximalista. Y es un misterio saber cómo se incluye en lo que se resuelva tanto a Israel, compañero de EEUU en la ofensiva, como a los países del golfo Pérsico afectados por la represalia de Irán en toda la región.

Y, finalmente, también es una incógnita si está jugando algún papel en todo esto Japón, un país al que Irán ha dejado pasar al menos tres buques por Ormuz, aliado de EEUU, a quien Pakistán ha pedido ayuda para "desescalar" el conflicto. Puede ser el tapado del proceso. 

El presidente de EEUU, Donald Trump, antes de su intervención televisada para hablar sobre la guerra con Irán desde el Salón de la Cruz de la Casa Blanca, el 1 de abril de 2026.
El presidente de EEUU, Donald Trump, antes de su intervención televisada para hablar sobre la guerra con Irán desde el Salón de la Cruz de la Casa Blanca, el 1 de abril de 2026.Alex Brandon / Pool vía Reuters

El 'día d'

Esa es la parte que queremos esperanzadora. La otra, la amenazante, pende de las palabras que ayer domingo publicó Trump en su plataforma Truth Social, una serie de comentarios vulgares que superan la pelea de bar, cuando lo que tenemos sobre la mesa es un conflicto mundial. "El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!!! Abrid el puto estrecho, malditos locos, o viviréis en el infierno. ¡YA LO VERÉIS! Alabado sea Alá", escribió.

Se esperaba que el día d, hora h fuera esta noche, pero al final, en otro mensaje, amplió el plazo: "¡Martes, 8:00 p. m., hora del este!", puso, sin más. Eso son las ocho de la tarde en Washington, seis horas más en la España peninsular. 

Cuando Trump avisa de estas acciones, juega con fuego porque dice, expresamente, que va a atacar infraestructura esencial, esto es, civil, y eso, dice el derecho internacional, es un crimen de guerra. Su diana serían las centrales eléctricas de las que dependen los más de 90 millones de ciudadanos de Irán, sean de la tendencia que sean, y su aliado israelí ha indicado que también se plantean atacar desaladoras de agua, esenciales en un país donde los recursos hídricos no son abundantes. Más aún, el presidente republicano hace referencia cínicamente al "Día del Puente": Irán informo hace tres días de que EEUU había volado el puente más largo del país, matando a 13 personas que celebraban el Día de la Naturaleza. 

Si EEUU cumple su amenaza de atacar la infraestructura civil en Irán, "sin duda se encontrará con una respuesta decisiva y contundente de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán", le avisa desde ya el ministro de Asuntos Exteriores iraní, según se extrae de una conversación telefónica con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, que se ha hecho pública a mediodía. Abbas Araghchi afirma que la amenaza estadounidense "equivale a la normalización de crímenes de guerra y genocidio".

Según un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Barrot describió las amenazas de un ataque contra la infraestructura como un factor que está provocando un aumento de la tensión en la región, e hizo hincapié en la necesidad de una solución diplomática por encima de todas las cosas.  

Por si era necesario, recordó que si EEUU insiste en redoblar sus ataques, lo que se espera es una "guerra económica total", planetaria. 

Anwar Gargash, asesor del presidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya ha adelantado que cualquier acuerdo debe garantizar el acceso a través del estrecho de Ormuz. Advierte que cualquier pacto que no lograra controlar el programa nuclear iraní, sus misiles y drones allanaría el camino a "un Oriente Medio más peligroso e inestable", además. No hay otros líderes de la zona que estén hablando en estas horas, tan inquietantes como decisivas. 

Ya se está atacando a civiles

Los expertos afirman que los ataques que anuncia Trump podrían constituir crímenes de guerra, pero la Corte Penal Internacional (CPI) carece de jurisdicción para abordarlos, porque los países involucrados no son miembros de la corte. Los Convenios de Ginebra establecen que las partes involucradas en un conflicto militar deben distinguir entre "objetivos civiles y objetivos militares", y que los ataques contra objetivos civiles están prohibidos.

Sin embargo, es un poco vergonzoso que la comunidad internacional esté aferrándose a las palabras del mandatario de EEUU para decir que "ahora" va a ir a por objetivos civiles, cuando su Ejército lo ha hecho desde el inicio de la contienda. Exactamente desde el primer día, el 28 de febrero, cuando dos ataques con misiles impactaron la escuela Shajareh Tayyebeh en Minab. El ataque causó la muerte de al menos 168 personas, según informaron funcionarios iraníes, entre ellas unos 110 niños. Nadie ha asumido oficialmente la responsabilidad, aunque medios estadounidenses han informado que los investigadores militares estadounidenses creen que sus propias fuerzas probablemente fueron las responsables.

Funeral del niño Mohammad Taha Jafari, muerto en el ataque contra la escuela primaria Shajarat al-Tayyiba en Minab (Irán), el 30 de marzo de 2026.
Funeral del niño Mohammad Taha Jafari, muerto en el ataque contra la escuela primaria Shajarat al-Tayyiba en Minab (Irán), el 30 de marzo de 2026.Hamid Vakili / Anadolu via Getty Images

También principios de marzo, una "lluvia negra" cubrió la capital de Irán tras los ataques contra instalaciones petroleras. Entre los objetivos se encontraban los depósitos de petróleo de Fardis, Shahran y Aghdasieh, así como la refinería de petróleo de Teherán.

Las dos mayores plantas siderúrgicas de Irán han sido clausuradas debido a múltiples rondas de ataques aéreos estadounidenses e israelíes, según informaron las empresas que las operan. Irán es un importante productor mundial de acero. Con ambas acciones no sólo se complican los suministros de la población sino que, denuncian las autoridades locales, se han generado problemas ambientales. 

A principios de la semana pasada, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de las Naciones Unidas, confirmó que los ataques israelíes habían causado "graves daños" a la central eléctrica de Khondab, un complejo de agua pesada en el noroeste de Irán. No se reportó contaminación.

Hoy mismo, la Universidad Tecnológica Sharif se ha visto afectada por una huelga , que también provocó un corte de gas en algunas zonas de Teherán. Varias universidades se han visto afectadas desde el comienzo de la guerra, entre ellas la Universidad de Ciencia y Tecnología de Teherán y la Universidad Shahid Beheshti. También ha confirmado Israel el ataque, el segundo, a las instalaciones petroquímicas de Pars Sur, en el suroeste de Irán, que albergan las mayores reservas mundiales de gas natural. Cuando se produjo el primero, el 18 de marzo, Trump dijo públicamente que Netanyahu no le había avisado y que le había pedido que no lo hiciera más... Poco después, Irán ha acusado a EEUU e Israel de haber atacado otra planta petroquímica en Marvdasht.

La margarita de Ormuz

El acento en la amenaza de Trump se pone en el estrecho de Ormuz, pero eso es ahora. Hace días, al republicano le daba igual que se abriera o no. Es un ejemplo más de los bandazos que va dando el presidente. 

Sin embargo, en esta margarita que se va deshojando, parece que hemos llegado al final y sí, ahora importa. Se ha acabado dando cuenta (o sus asesores se lo han hecho ver) que, por muy independiente energéticamente hablando que sea su país, la crisis del bloqueo acabará por salpicarle en forma de precios e inflación. Y la economía es el motor que manda siempre en las elecciones norteamericanas. Y hay unas legislativas, las de mitad de mandato, tan cerca como en noviembre. 

Por eso ha pasado del "EEUU casi no importa petróleo a través del estrecho de Ormuz y no va a recibir nada en el futuro. No lo necesitamos. No lo hemos necesitado y no lo necesitamos" al "¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o van a vivir en el infierno! ¡YA VERÁN!". Entre un mensaje y otro hay cuatro días de la pasada semana. 

Los precios han puesto en las narices de Trump el problema. El petróleo estadounidense se disparó más de un 11 % el jueves, para cerrar por encima de los 111 por barril, su precio más alto en cuatro años y una de las mayores subidas en un solo día de la historia. El crudo West Texas se había negociado alrededor de los 100 dólares por barril, cuando estaba por debajo de 70 antes de la contienda. Hoy estamos en unos 110 de media. 

Trump tiene razón, sí, en que EEUU depende muy poco del petróleo de Oriente Medio que se transporta a través de Ormuz. Obtiene solo alrededor de medio millón de los 20 millones de barriles de crudo que consume cada día a través de ese estrecho, una cantidad muy baja que podría compensar recurriendo a petróleo de otros lugares. No sería sensible. 

Pero la última amenaza de Trump, la cargada de palabrotas, subraya la cruda realidad: la salud de la economía estadounidense depende del estrecho de Ormuz mucho más de lo que el presidente ha admitido. Y de ahí las prisas y el mal humor. Como expone la CNN, los altos precios generales del crudo y de la gasolina ya están pasando factura a la economía patria. 

Muchos estadounidenses de ingresos medios y bajos, que ya estaban cansados de los altos precios, están lidiando con el costo elevado en las gasolineras, y algunas pequeñas empresas que no pueden subir más sus precios están tomando decisiones difíciles sobre el personal. Justo la cesta de la compra y el poder adquisitivo, hay que recordar, es lo que hundió la campaña de los demócratas en 2024, dando la victoria a Trump, en cambio. 

La mayor preocupación llegará si los precios altos destruyen la demanda de gasolina y petróleo. Los precios podrían bajar como resultado, pero si el petróleo y la gasolina son demasiado caros para que los ciudadanos puedan permitirse llenar el tanque de sus autos y viajar en avión, eso podría crear problemas importantes para la economía. Y, de paso, para el líder nacional, claro. 

Los analistas de Wall Street estiman que cada aumento de 10 dólares en un barril de petróleo recorta entre 0,1 y 0,4 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB). Así que el aumento actual de 40 podría restar alrededor de un punto porcentual: no es poca cosa, pero no lo suficiente como para causar un golpe serio. Otra cosa es que se cronifique el conflicto y los precios suben con fuerza y rápido. 

El petróleo no es el único factor: todo lo que se transporta en camión se encarecerá porque los precios del diésel se están disparando. Y varias otras importaciones que pasan por el estrecho de Ormuz, incluidos el aluminio, el helio y los fertilizantes, entre otros bienes, elevarán los precios de los materiales de construcción, los microchips y los alimentos. Se espera que la inflación anual al consumidor de marzo se dispare hasta alrededor del 3,5 %, borrando por completo el aumento promedio del salario del año pasado para los trabajadores estadounidenses.

No es fácil derribar una economía de 31,8 billones de dólares. Aunque ocho de las últimas nueve recesiones estuvieron precedidas por un shock del precio del petróleo, la guerra aún puede que necesite prolongarse durante varios meses más para infligir un daño de nivel recesivo a la economía estadounidense. Pero el riesgo está ahí, como el descontento popular con la contienda en sí: no hay sondeo que dé menos de un 60% de oposición a la escabechina de Trump y Netanyahu.

Conflicto enquistado

Este lunes se han reportado nuevos ataques aéreos en toda la región, pasado un mes de una intervención que el dúo Donald Trump-Benjamin Netanuyahu preveía rápido. Los medios estatales iraníes han informado del fallecimiento del jefe de la organización de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, Majid Jademi, asesinado del que Tel Aviv reivindicó finalmente la autoría de su muerte. 

Israel y Estados Unidos han llevado a cabo asesinatos de líderes iraníes desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, cobrándose la vida de varios altos cargos del sistema gobernante iraní, incluido el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien fue sucedido por su hijo, Mojtaba, de quien sólo se ha leído un comunicado en estos días. Dice la inteligencia de EEUU que está herido y desfigurado, pero no ha presentado pruebas de ello. 

Entre los ataques recientes más sensibles se encuentra el conjunto entre Estados Unidos e Israel de ayer que impactó el centro de datos de la Universidad Tecnológica Sharif en Teherán, dañando la infraestructura que sustenta la plataforma nacional de inteligencia artificial del país y miles de otros servicios, informó la agencia de noticias Fars.

Alrededor de 3.540 personas han muerto en Irán desde que estalló la guerra, incluyendo al menos 244 niños, según la organización de derechos humanos HRANA, con sede en EEUU. En el frente hermano de Líbano, atacado por Israel en respuesta al lanzamiento de proyectiles a su territorio de Hezbolá, el partido-milicia chií aliado de Irán, se contabilizan ya al menos 1.461 muertos, incluyendo al menos 124 niños, según el Ministerio de Salud nacional. 

En Israel, al menos cuatro personas han muerto hoy en un ataque con misiles contra un edificio residencial en Haifa, en el norte, lo que eleva a 23 el número total de víctimas civiles israelíes en ataques iraníes y de Hezbolá. 

La "excursión" de Trump, como él denomina la mayor operación militar estadounidense de su segundo mandato, ha desatado una serie de horrores y por ahora no se detienen. Irán controla ahora el estrecho -cuando estaba abierto, sí, el 28-F-, y planea cobrar peaje a los buques y controlar el flujo mundial de petróleo, gas natural, fertilizantes y productos químicos cruciales para la industria manufacturera. 

El régimen que Trump afirma haber derrocado sigue vivo, aunque tocado, en manos de los sectores más intransigentes (radicalismo llama a radicalismo), cuya represión contra el pueblo iraní se verá reforzada por haber sobrevivido a un golpe decisivo de la única superpotencia mundial. 

Y los países vecinos del Golfo, cuyos medios de subsistencia dependen de la exportación de energía y de la creación de lugares seguros para que la gente visite, viva y trabaje, acumularán nuevas armas y reconsiderarán sus alianzas estratégicas con EEUU pero, mientras, viven en el limbo de la fantasía de estabilidad perdida. 

Nada que ver con una victoria, por mucho que a Trump le gusten los "hechos alternativos". 

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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