Putin apuesta su oro negro en una partida de póker
La contribución de los ingresos por el gas y el petróleo al presupuesto federal de Rusia cayó un 47% en el primer semestre.

La contribución de los ingresos por el gas y el petróleo al presupuesto federal de Rusia cayó un 47% en el primer semestre, hasta 3,4 billones de rublos o 37.338 millones de dólares, con respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos publicados por el Ministerio ruso de Finanzas.
Según la información sobre la ejecución presupuestaria, en términos mensuales en junio los ingresos por esta partida cayeron un 26,4%, hasta 528.600 millones de rublos o 5.836 millones de dólares en comparación con el mes anterior.
Según el último informe de S&P Global, las ventas de crudo al exterior por parte de la nación euroasiática han caído en junio un 10% llevando las exportaciones marítimas a los 3,46 millones de barriles diarios, la peor cifra desde febrero. Así lo ha publicado El Economista, que destaca que Rusia sigue en su camino para reducir producción de petróleo y ya empieza a recortar de forma clara los envíos al extranjero.
Según el mismo medio, los expertos aseguran que estos datos reflejan que Rusia se enfrenta a una caída de producción más cercana a los 500.000 barriles diarios, como adelantó hace un mes. Desde el Departamento de Energía de EEUU afirmaban que bajarían su producción en 300.000 barriles diarios por problemas de mantenimiento en sus refinerías.
Rusia y Occidente llevan desde el comienzo de la guerra en Ucrania jugando una partida póker con este materia prima, resaltan. "A pesar de que la UE y Estados Unidos querían golpear a las principales exportaciones de Rusia y sustituir los barriles que llegaban a Europa, un movimiento demasiado agresivo podía provocar un golpe sin precedentes en el mercado energético mundial", añaden.
Ante esto, Europa estableció embargos parciales del crudo. En el sexto paquete de sanciones de la UE se acordó la prohibición parcial de compra del petróleo ruso. Finalmente, el pasado febrero acordaron imponer un tope de 100 dólares para derivados del petróleo y de 45 dólares para el barril.