Putin se refugia en búnkeres del sur de Rusia y prohíbe móviles e internet a sus cocineros y guardaespaldas: el FSB intensifica los controles ante el miedo a un atentado con drones
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Putin se refugia en búnkeres del sur de Rusia y prohíbe móviles e internet a sus cocineros y guardaespaldas: el FSB intensifica los controles ante el miedo a un atentado con drones

No solo la amenaza ucraniana atemoriza a Putin; la captura de Maduro en enero tras la orden de Trump le quita el sueño, según confiesa una voz cercana al Financial Times.

Vladimir Putin, a su llegada al Museo HermitageGetty Images

Vladimir Putin juega como nadie al despiste, tanto con sus planes de gobierno como con su propia figura. El autócrata ruso es conocido por el férreo control que marca para su propia seguridad, extremando los cuidados con su círculo más cercano y con líderes internacionales... Cómo olvidar la enorme mesa de reunionesmade in Spain, por cierto,— que utilizó durante los años de la pandemia para recibir a mandatarios de todo el mundo. 

Si de por sí la seguridad de Putin es el gran asunto de Estado, en los últimos tiempos, el Kremlin ha reforzado aún más las protecciones del todopoderoso líder. El motivo, el creciente temor a que Putin sea asesinado.

El Servicio Federal de Protección ha llevado al límite los controles desde marzo, en paralelo a la tendencia de Putin de pasar más tiempo en los búnkeres subterráneos en todo el país, especialmente al sur. Lo cuenta en detalle el prestigioso diario Financial Times, que informa también de que el mandatario está cada vez más alejado de los asuntos civiles del día a día y parece enfocado exclusivamente en Ucrania y otras cuestiones geopolíticas y militares. 

El temor del Kremlin se concreta en una amenaza cada vez mayor, los drones. "Todavía persiste el impacto de la operación con drones Telaraña de Ucrania", apunta una fuente confidencia y cercana a Putin al Financial Times, en referencia a los ataques con drones ucranianos contra aeródromos rusos más allá del Círculo Polar Ártico el año pasado. No son raros en las últimas etapas, los cortes de internet en Moscú o las redadas con perros rastreadores en las calles.

Sería motivo suficiente para que Putin optase por blindarse aún más, pero la operación lanzada por Donald Trump contra Nicolás Maduro en enero multiplicó aún más el escapismo del presidente ruso. La suma de 'amenazas' ha llevado a Putin y su entorno a reducir al mínimo posible el contacto con el exterior

Explica el diario británico que ha dejado de visitar sus residencias en Moscú y en Valdai, territorio al noroeste del país. En cambio, son cada vez más habituales sus estancias en Krasnodar y alrededores, al sur de Rusia, siempre en búnkeres. 

Sus ausencias del foco son saldadas con la publicación de imágenes de archivo por parte de los medios oficialistas, que reparten los recursos fotográficos y videográficos del líder para evidenciar normalidad.

Para más inri, toda aquella persona que esté cerca de él tiene una serie de limitaciones severas. Cocineros, fotógrafos, guardaespaldas y otros trabajadores que estén con Putin tienen prohibidísimo usar teléfonos móviles o dispositivos con conexión a internet en su presencia; igualmente no pueden usar transporte público y han visto cómo los servicios de seguridad instalan sistemas de vigilancia en sus propias casas

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