Una experta en geopolítica doctorada en Oxford, sobre la decisión de Trump de las bases alemanas: "Es la política de la bola de demolición. Es una pesadilla"
Europa tendrá que desarrollar sus propias capacidades sí o sí, independientemente de lo que haga EEUU, según el analista Fabian Hoffmann.

Europa llevaba años asumiendo una realidad incómoda: debía reforzar su defensa sin depender tanto de EEUU. Pero lo que era una previsión a medio plazo se ha convertido en urgencia tras el último movimiento de Donald Trump. La cancelación del despliegue de misiles de largo alcance en Alemania y la retirada de 5.000 soldados han dejado al continente ante una brecha de seguridad que ya no es teórica.
La reacción en círculos estratégicos ha sido inmediata. La analista Ulrike Franke lo resumió en declaraciones en el Financial Times de que "es la política de la bola de demolición… es una pesadilla". No es solo el fondo de la decisión. Es la forma.
El fin de un plan clave para la disuasión
El despliegue cancelado no era menor. Formaba parte de una estrategia diseñada durante la administración de Joe Biden para reforzar la disuasión de la OTAN frente a Rusia.
El plan incluía un batallón equipado con:
- Misiles de crucero Tomahawk (más de 1.500 km de alcance).
- Misiles balísticos SM-6.
- Sistemas hipersónicos Dark Eagle.
Era una solución temporal mientras Europa desarrollaba sus propias capacidades. Un puente. Ese puente ha desaparecido.
Una señal que preocupa… y mucho
El mensaje que perciben los analistas es que EEUU está reduciendo su papel como garante de la seguridad europea. "Ya lo sabíamos, pero ahora se ha materializado en términos de capacidades", explica el profesor Carlo Masala en el mismo medio.
La diferencia es clave. Antes era una posibilidad. Ahora es una realidad operativa. Y eso tiene consecuencias inmediatas en el equilibrio con Vladimir Putin.
El vacío: una Europa sin alternativas inmediatas
El problema no es solo lo que se pierde. Es lo que no existe aún. Europa lleva décadas dependiendo de EEUU en sistemas críticos como:
- Misiles de largo alcance.
- Defensa antimisiles.
- Transporte estratégico.
- Inteligencia satelital.
Desarrollar alternativas propias no es rápido. Según estimaciones del propio gobierno alemán, podría llevar al menos cinco años. Y eso en el mejor de los casos.
El programa europeo… todavía en fase inicial
Para cubrir ese vacío, varios países europeos —Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Polonia y Suecia— lanzaron el programa ELSA para desarrollar misiles propios. El objetivo: crear sistemas de medio y largo alcance que permitan a Europa actuar sin depender de Washington.
El problema es que muchos de estos proyectos siguen en fases iniciales. Un ejemplo significativo es el plan conjunto entre Alemania y Reino Unido para desarrollar misiles de más de 2.000 km de alcance. Dos años después del anuncio, aún no hay contrato industrial firmado.
La estrategia de Trump: imprevisibilidad como norma
Más allá de la decisión concreta, lo que inquieta a Europa es la forma en que se está produciendo. Ulrike Franke lo define como una política de improvisación: "Hacer esto sin un plan es muy propio de Trump".
Esa imprevisibilidad complica la planificación militar europea. Sin un calendario claro de retiradas, los gobiernos no saben qué capacidades perderán ni cuándo. Y eso dificulta decidir dónde invertir.
Kaliningrado, el punto caliente
El contexto estratégico no ayuda. Rusia ha reforzado su presencia militar en Kaliningrado, el enclave en el mar Báltico que sitúa a varias capitales europeas al alcance de sus misiles. Allí ha desplegado misiles Iskander con capacidad nuclear y sistemas hipersónicos Kinzhal.
El despliegue estadounidense cancelado era, en parte, una respuesta directa a esa amenaza. Ahora, esa respuesta desaparece.
No todos los expertos ven el escenario con el mismo pesimismo. El analista Fabian Hoffmann apunta que Europa tendrá que desarrollar sus propias capacidades sí o sí, independientemente de lo que haga EEUU.
Desde esta perspectiva, la decisión de Trump no cambia el destino final, pero sí acelera el proceso.
La realidad: Europa necesita "más misiles"
La conclusión, aunque incómoda, es cada vez más compartida en círculos estratégicos: Europa necesita reforzar su capacidad de disuasión con sistemas propios. "Lo que Europa necesita son misiles, misiles y más misiles", lo resume Hoffmann. No como una opción, sino como una necesidad estructural.
La decisión de Trump puede marcar un antes y un después en la seguridad europea.
Durante décadas, el modelo fue claro: EEUU lidera y Europa complementa. Ese modelo empieza a resquebrajarse. Y la pregunta que se abre ahora es sencilla, pero a la vez incómoda: ¿puede Europa defenderse sola… y en cuánto tiempo?
