Trump aprieta a Irán a horas de su ultimátum: "Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás"
El presidente de EEUU ha dado a Teherán hasta las dos de la manaña (hora española) para reabrir por completo el estrecho de Ormuz. De lo contrario, amenaza con lanzar ataques a objetivos civiles como centrales eléctricas o desalinizadoras.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido este martes de que "toda una civilización morirá esta noche", pero afirmó que Irán aún tiene tiempo para capitular antes de la fecha límite fijada para las ocho de la tarde de Washington (las dos de la mañana en Madrid).
El mandatario estadounidense, apretando en un sprint final al régimen de los ayatolás, ha vuelto ha echar mano de palabras crudas y de sus propias redes sociales para lanzar esta contundente amenaza el martes, aproximadamente 12 horas antes de la fecha límite que había establecido para que Teherán aceptara un acuerdo que incluyera la reapertura del estrecho de Ormuz. De lo contrario, se enfrenta a duros ataques que pueden retrotraerle a la "Edad de Piedra", sin electricidad, sin agua potable sin desaladoras que la traten.
Ayer por la tarde, el republicano ya amenazó con volar por los aires todos los puentes y centrales eléctricas de Irán, una acción de tal magnitud que algunos expertos en derecho militar afirmaron que podría constituir un crimen de guerra. Trump declaró que no le preocupa en absoluto cometer ese tipo de violaciones del derecho internacional, mientras continúa amenazando con la destrucción.
En sus mensajes en redes, el neoyorquino ha jugado el juego de siempre, amenazar pero decir que no es él quien quiere ir a más. "No quiero que eso pase, pero probablemente lo hará. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda pasar algo revolucionariamente maravilloso. ¿Quién sabe?", ha agregado en sus mensajes.
"Lo descubriremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo", ha manifestado el inquilino de la Casa Blanca, quien ha subrayado que "47 años de extorsión, corrupción y muerte por fin terminarán", en referencia al periodo pasado desde el éxito de la Revolución Islámica de Irán, en 1979. "Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán", concluye.
Trump ha reiterado en varias ocasiones este ultimátum a Teherán, por el que exige a Irán la apertura del estrecho de Ormuz, llegando a asegurar el lunes con que el país entero "puede ser arrasado en una noche", incluidos ataques contra "cada puente" y "cada central nuclear".
El presidente estadounidense ha acrecentado recientemente sus amenazas contra Irán si no acepta sus exigencias, descritas por Teherán como "irracionales" y "excesivas", en medio de los llamamientos internacionales al diálogo para poner fin a la guerra -que ha tenido además un gran impacto económico a nivel mundial- y las advertencias de la Guardia Revolucionaria sobre una dura respuesta si se cruzan "líneas rojas".
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, declaró esta mañana que 14 millones de iraníes, incluido él mismo, se han ofrecido ya como voluntarios para sacrificar sus vidas en la guerra, empezando por colocarse en cadenas humanas ante los complejos que supuestamente van a ser atacados por EEUU.
Esta cifra duplica las cifras mencionadas anteriormente por los medios estatales sobre los voluntarios que el Gobierno había estado solicitando mediante mensajes de texto y a través de los medios de comunicación durante el conflicto. Irán tiene una población de 90 millones de habitantes.
El número de muertos por la guerra ha ascendido a más de 1.900 personas en Irán y a más de 1.400 en Líbano (donde Hezbolá lanzó ataques a Israel para apoyar a sus aliados de Teherán y sufre aún la réplica de Tel Aviv). El Gobierno iraní no ha actualizado la cifra de fallecidos en días. En los estados árabes del Golfo y en la Cisjordania ocupada a Palestina, han muerto más de dos docenas de personas, mientras que en Israel se han reportado 23 muertos y 13 militares estadounidenses han fallecido. Millones de personas en Irán y Líbano han sido desplazadas, según la ONU.
Temor en los civiles
Muchos iraníes viven entre la angustia y la preocupación ante el nuevo ultimátum del presidente de Estados Unidos de destruir las plantas eléctricas si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz y con la esperanza de que se cierre algún tipo de acuerdo antes del fin del plazo, una posibilidad cada vez más lejana.
Los vecinos de Teherán se han acostumbrado a vivir de alguna manera con los bombardeos diarios de Estados Unidos e Israel tras 39 días de guerra, pero la destrucción de las plantas energéticas presenta un nuevo escenario que nadie quiere: no tener luz. "Si de verdad ataca todas las centrales, la vida va a ser imposible", explica a la Agencia EFE Marjan, una ama de casa de 40 años.
Esta mujer afirma que apoyó la guerra al principio con la esperanza de que se produjera un cambio de sistema político y se pasase de la República Islámica a un sistema laico y democrático.
Pero pasadas las cinco semanas de guerra ha cambiado de opinión, el Gobierno no ha caído y la amenaza de Trump ha calado ante el miedo de quedarse sin electricidad, comunicaciones o incluso agua, ya que muchos edificios usan bombas eléctricas.
"Estoy preocupada y angustiada por lo que pueda pasar. No sé qué vamos a hacer si eso ocurre. Sería terrible vivir en la oscuridad, sin agua y sin poder comunicarnos", indicó. Teme además las consecuencias a largo plazo y que este ataque a infraestructuras retrase al país y empobrezca a los iraníes.
Será a las dos y media de la mañana, hora local, cuando se empiece a saber hasta dónde es capaz de actuar Trump.