Ucrania lleva cuatro años frenando los mismos drones que ahora tienen en jaque a EEUU: Zelenski recibe 11 peticiones de ayuda de países que antes miraban desde fuera
El coste de fabricación de los drones iraníes Shahed es muy bajo en comparación con el precio de los misiles antiaéreos que son necesarios para derribarlos.
EEUU se está enfrentando a un serio problema en su guerra contra Irán: los drones Shahed. Teherán le ha entregado a Moscú decenas de miles de esos vehículos no tripulados, por lo que Ucrania lleva años luchando contra ese tipo de armamento en su conflicto armado frente a Rusia.
El principal problema de los drones Shahed es que su coste de fabricación es muy bajo (entre 20.000 y 50.000 dólares) en comparación con el precio de los misiles antiaéreos que son necesarios para derribarlos.
Por ejemplo, uno de los misiles occidentales más económicos que pueden usarse para destruir con eficacia un dron kamikaze Shahed es el AIM-132, cuyo coste es de unos 250.000 dólares por unidad. En consecuencia, acabar de esa forma con los baratos drones iraníes no es sostenible desde el punto de vista económico.
Ante esta difícil situación, EEUU ha decidido recurrir a Ucrania. Según ha anunciado Volodímir Zelenski, su Gobierno ha recibido 11 peticiones de ayuda procedentes de EEUU, Europa y países de Oriente Medio acerca de cómo luchar contra los drones Shahed.
En ese sentido, el mandatario ucraniano ha señalado que su Ejecutivo está trabajando para determinar cómo podría entregar material, experiencia o entrenamiento para combatir los drones Shahed sin poner en riesgo la capacidad de Ucrania para defender su propio espacio aéreo.
La solución de Ucrania a los drones Shahed: guerra electrónica y drones interceptores
Ante la sangría en cuanto a utilización de misiles interceptores que suponían los ataques rusos con drones Shahed, Ucrania se puso manos a la obra. Y ha tenido relativo éxito a la hora de reducir los daños propiciados por esos vehículos no tripulados de fabricación iraní.
Kiev ha basado su estrategia en reforzar la guerra electrónica, en desplegar equipos terrestres móviles con ametralladoras y, especialmente, en fabricar drones interceptores baratos con capacidad de poder perseguir (son más rápidos que los drones iraníes) y derribar los Shahed.
Esos drones interceptores ucranianos tienen un coste de entre 2.000 y 6.000 dólares por unidad, una cifra que sí que convierte en económicamente viable poder acabar con los drones Shahed.
No obstante, exportar ese armamento defensivo ucraniano a EEUU no es tan fácil como a priori pueda parecer. El motivo es que los drones interceptores necesitan ser dirigidos por pilotos humanos, quienes necesitan entrenar durante varios meses para poder ser eficaces destruyendo los drones iraníes.