Un historiador avisa en 'The New York Times': la ofensiva de Trump no ha hecho a Europa más independiente, sino más dependiente de EEUU
Y todo, por la "hostilidad del señor Trump", afirma el escritor de 'Los nietos de Mussolini'.
Donald Trump, por aquí; Donald Trump, por allá. La recién finalizada cumbre anual de la OTAN, celebrada estos días en Ankara (Turquía) ha devuelto al primerísimo primer plano al presidente de EEUU, si es que es algún momento ha salido de él.
Su papel como elemento central de la reunión de la OTAN se daba por más que seguro y no han fallado las expectativas. Su paso por Turquía ha servido para todo tipo de declaraciones suyas, de su entorno y del resto de gobernantes sobre él. Porque haga lo que haga o diga lo que diga Trump, los análisis son inmediatos.
Uno de ellos lo firma el historiador y escritor David Broder, habitual colaborador en el prestigioso diario estadounidense The New York Times. Su tribuna se titula 'Detrás de escena de la OTAN, Europa se está desmoronando'. Así leído no parece complicado extraer una primera conclusión de sus palabras, que ese plan 'b' europeo para combatir a Trump es un problema en sí mismo.
"Molestos por el enfoque confrontativo del presidente Trump, los líderes del continente buscan actuar por su cuenta", comienza analizando, para líneas más abajo dejar claro que "a pesar de todo el discurso sobre la protección de la Unión Europea frente a las amenazas externas, los mayores peligros residen en su interior". Menciona el Brexit, pero también las grietas por la división interna y antieuropea en Alemania o Francia, como elementos centrales, pero también en países como Países Bajos o Dinamarca, la República Checa o Bulgaria.
El autor de Los nietos de Mussolini: el fascismo en la Italia contemporánea lo tiene claro, "detrás de todo esto está el Sr. Trump". De una manera extraña, la hostilidad del Sr. Trump ha empujado a los líderes europeos a una dependencia aún más sumisa [...] A pesar de la antipatía hacia Trump en Europa, EEUU sigue teniendo la última palabra".
A juicio del escritor e historiador, el resultado del mundo actual "es una paradoja" en lo tocante al territorio europeo. Porque, contrasta, "a nivel continental, Europa se está uniendo, y sus líderes alardean de la creciente resiliencia del bloque; pero a nivel de los Estados miembros, Europa se está desmoronando, y la política interna se vuelve cada vez más volátil". "Esto amenaza con sumir al continente en el caos, obstaculizando la aspiración de la UE a la independencia y exponiéndola a las maquinaciones de la extrema derecha", añade de inmediato.
El firmante no niega que una cumbre de la OTAN es un escenario difícil para reafirmar las reivindicaciones de independencia europea, dado que "la organización es una alianza con Estados Unidos". Y metidos en la agenda del bloque atlántico es necesario tratar determinados asuntos urgentes, asume, si bien deja claro que incluso en ese foro Europa debe dar un paso adelante. Básicamente, "hacer algo más que responder a las expectativas de Washington" y hacerlo "por el bien de sus propios ciudadanos".
A modo de cierre, David Broder lo tiene claro. "Puede que Europa no cuente con poderes abrumadores, pero puede elegir un camino mejor. Aún no es demasiado tarde para hacerlo", concluye.