Una macroencuesta revela que Occidente espera la III Guerra Mundial en los próximos 5 años: "Más probable que improbable"
Gran parte de los encuestados vislumbran un conflicto a gran escala muy próximo pero muchos de ellos se niegan a sacrificarse económicamente para reforzar la seguridad.

La percepción de que el planeta avanza hacia un conflicto de gran escala se ha disparado en varias democracias occidentales. Una encuesta elaborada por POLITICO en cinco países -Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania- refleja un cambio de clima notable: la mayoría de los ciudadanos considera que el mundo es hoy más peligroso que hace apenas un año y ve plausible el estallido de una Tercera Guerra Mundial en el corto plazo.
El sondeo, realizado entre el 6 y el 9 de febrero a más de 2.000 votantes en cada país, muestra que en cuatro de los cinco Estados analizados (EE. UU., Canadá, Reino Unido y Francia) predomina la idea de que un conflicto global es más probable que improbable en los próximos cinco años. Solo en Alemania la opinión mayoritaria sigue inclinándose hacia que ese escenario no es verosímil a corto plazo.
Seb Wride, responsable de estudios de la firma Public First -que ya había planteado esta cuestión en marzo de 2025-, destaca que el giro en la opinión pública ha sido rápido y profundo. En menos de un año, explica, la sensación de inseguridad se ha intensificado hasta normalizar la posibilidad de una guerra a gran escala en un contexto de alianzas percibidas como frágiles.
El factor Trump y la inestabilidad global
La inquietud no surge en el vacío. La guerra total que Rusia mantiene contra Ucrania entra en su quinto año sin una salida clara, mientras que bajo el mandato de Donald Trump Estados Unidos ha llevado a cabo acciones militares en escenarios como Irán, Siria, Venezuela y varios puntos de África.
En este contexto, casi la mitad de los estadounidenses (46 %) considera "probable" o "muy probable" que estalle una nueva guerra mundial antes de 2031, frente al 38 % que opinaba así en 2025. En el Reino Unido, el salto también es significativo: del 30 % al 43 % en apenas un año.
Los ciudadanos estadounidenses son, además, los que con mayor frecuencia creen que su propio país estará implicado en una guerra en los próximos cinco años, seguidos por británicos y franceses. El dato sugiere que en las potencias nucleares de la OTAN existe una percepción más directa del riesgo. También apunta a que la imagen de Trump como “presidente de la paz” no convence plenamente a su electorado.
El temor a una escalada nuclear tampoco es marginal: al menos uno de cada tres encuestados en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Canadá considera probable el uso de armas atómicas en un conflicto próximo.
En cuanto a las amenazas percibidas, Rusia aparece como el principal peligro para la estabilidad europea. Sin embargo, en Canadá muchos señalan a Estados Unidos como la mayor fuente de riesgo para su seguridad nacional. En Francia, Alemania y Reino Unido, Washington figura como la segunda amenaza más citada, por delante de China.
Más defensa… pero sin pagar la factura
El aumento de la preocupación no se traduce automáticamente en respaldo político para elevar el gasto militar. Aunque en Francia, Alemania, Reino Unido y Canadá existe un apoyo teórico a incrementar los presupuestos de defensa, ese respaldo se debilita en cuanto se plantean las consecuencias prácticas.
Cuando se pregunta a los votantes cómo financiar ese esfuerzo:
- Recortes en otros servicios públicos
- Mayor endeudamiento del Estado
- Subidas de impuestos
En Alemania, el gasto en defensa figura entre las prioridades menos populares, solo por delante de la ayuda exterior. En Francia y Alemania, el respaldo a aumentar el presupuesto militar cuando se mencionan los costes asociados ha descendido con fuerza respecto al año pasado. En 2025, un 40 % de los franceses y un 37 % de los alemanes aceptaban esa opción pese a las compensaciones necesarias; este año el apoyo cae al 28 % y 24 %, respectivamente.
Wride resume la paradoja: la creciente inquietud por la guerra no otorga carta blanca a los gobiernos para invertir masivamente en armamento. Al contrario, los votantes parecen hoy menos dispuestos a asumir sacrificios económicos para reforzar la seguridad.
Ejército europeo y servicio obligatorio
La encuesta también indaga en propuestas estructurales. La idea de crear un ejército permanente de la Unión Europea bajo mando central -una posibilidad mencionada por la European Commission- genera escepticismo. Solo el 22 % de los alemanes y el 17 % de los franceses la respaldan.
En cambio, el restablecimiento del servicio militar obligatorio cuenta con mayor aceptación en Francia y Alemania, donde aproximadamente la mitad de los ciudadanos se muestra favorable.
Los datos dibujan un escenario complejo para los líderes occidentales, que se preparan para debatir estos desafíos en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Con finanzas públicas tensionadas y una ciudadanía alarmada pero reticente a asumir costes, reforzar la defensa colectiva se perfila como una tarea políticamente delicada en un mundo que muchos perciben cada vez más cercano al abismo.
