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11/01/2018 07:32 CET | Actualizado 11/01/2018 07:32 CET

El físico que desenredó a Messi

En sistemas como el cerebro, una sociedad o un ecosistema, lo que marca la diferencia no son tanto los individuos, sino el tipo de interacción entre ellos. Michele Catanzaro, periodista científico

Ando enredado. Y es que me pierdo, una vez más, por las estrechas calles de este barrio barcelonés que me vio nacer. No tengo internet en el móvil. Giro de nuevo en el cruce equivocado. Me enredo, más y más. No me importa.

Hace un rato que ando buscando el estudio donde trabaja uno de los mejores periodistas científicos de Europa: Michele Catanzaro. Hace mucho calor y, aunque mi corazón tiene que trabajar extra para que mi cerebro no sucumba al dictado del termómetro, consigo disfrutar del camino. Observo los coches, a los clientes del quiosco de barrio, a las palomas, al barrendero, a los pasajeros que salen del metro. Sé que todos ellos tienen algo en común. Y es que mientras camino y me enredo más y más por las callejuelas, mi cabeza repasa mentalmente el libro que Michele Catanzaro y su colega Guido Caldarelli han escrito sobre algo invisible a nuestros ojos, pero indispensable para entender nuestro mundo: las redes.

¿Por qué Messi no consigue con Argentina los mismos éxitos que con su club? ¿Qué demonios es la fuerza de los enlaces débiles? ¿Qué tienen en común nuestro cerebro, internet y los pasajeros que salen de ese metro que observo ahora mismo?

Quiero que Michele me cuente más detalles sobre todas estas cosas, así que me concentro. Paso a la acción, mejor dicho, a la interacción. Me lanzo a preguntar a los transeúntes por la dirección que busco. Las respuestas no suenan muy convincentes, pero no me preocupo. Aunque no consiga en primera instancia las respuestas que busco, sé que estoy en el buen camino. He empezado a tejer mi propias redes. Alguien me observa desde la distancia, desorientado y sediento, y me obsequia con una botella de agua. Al tirar el envase a la papelera, el basurero me indica que la calle que busco se encuentra a unos pocos metros. Enredarse es divertido. Y tiene premio. Finalmente, llego a mi destino.

Llamo al timbre. Responde Michele. Abre la puerta. Subo los cuatro pisos. Llego empapado en sudor. No me importa. Lo que se abre ante mí no es solamente una puerta, es el acceso a un investigador de las redes.

Quiero saber más, enredarme en la ciencia de las redes. Pero, como siempre, hay que empezar por el principio. Le pregunto a Michele por el científico que desenredó a Messi.

El resto de la historia la encontrarán en el vídeo. Y en las redes.

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