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18/04/2013 08:45 CEST | Actualizado 17/06/2013 11:12 CEST

Armas bajo control

El apoyo mostrado por Rajoy al Tratado de Comercio de Armas ha sido constante. El reto ahora no es solo firmar y ratificar el tratado, algo que esperamos que haga pronto. Si no también convencer a otros Estados para que lo hagan rápidamente y lo trasladen y pongan en práctica a través de su legislación nacional.

La aprobación el 2 de abril del primer tratado global para regular el comercio de armas ha sido un momento extraordinario. En ese momento de celebración, Alex Gálvez, superviviente de violencia armada y Director de la Fundación Transiciones en Guatemala, recordó que el trabajo no terminaba ahí. Ahora se trata de asegurar que ese tratado "representa una diferencia sobre el terreno".

El gran desafío para los países que han aprobado este documento y las organizaciones como Oxfam que llevamos más de una década dentro de la campaña Armas Bajo Control exigiéndolo, es hacer que los veintiocho artículos del texto ofrezcan un futuro más seguro a las personas que viven actualmente con el temor de ataques armados. A los hombres y mujeres que viven en ciudades de Centroamérica o en los campos de refugiados del este del Congo.

El primer paso para ofrecer ese nuevo futuro es que los países inicien el proceso de firma y ratificación del tratado. El 3 de junio el tratado estará abierto para firmas en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Luego debe ser ratificado, según la legislación de cada país. El tratado entrará en vigor cuando cincuenta países lo hayan ratificado.

Este proceso será una primera prueba. Es difícil saber si grandes exportadores mundiales de armas como Rusia y China, que se abstuvieron en la votación del tratado, lo ratificarán. Estados Unidos, el mayor productor de armas y munición del mundo, votó a favor. Pero la ratificación por parte de un Senado dominado por los republicanos se presenta complicada.

Sin embargo, experiencias pasadas sugieren que los tratados fuertes suelen influir positivamente en el comportamiento de los Estados no partes, a través de la creación de normas globales. Estados Unidos no firmó la Convención sobre la prohibición de Minas Antipersonales adoptada en 1997. Pero no ha producido minas desde entonces y está constantemente revisando su política sobre esta arma.

El segundo paso para hacer efectivo el tratado será trasladarlo a la legislación nacional. Los 154 gobiernos que votaron a favor del mismo posiblemente establezcan los estándares internacionales más altos en su aplicación, que estarán bajo escrutinio y control tanto por parte de sus parlamentos como organizaciones de la sociedad civil. Como hace actualmente el Congreso y la campaña Armas Bajo Control en España en lo referente al cumplimiento por parte del Gobierno de la ley nacional de 2007 sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso.

El Gobierno, representado por el secretario de Estado de Comercio, comparece ante los diputados una vez al año para explicar las ventas de armas españolas del año anterior y cómo ha aplicado las recomendaciones que emergieron de esa cámara tras su comparecencia anterior. La campaña Armas bajo Control publica antes de esa comparecencia un análisis de las exportaciones españolas, que es con frecuencia citado y usado como referencia por los parlamentarios.

El apoyo mostrado por el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y su Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación al Tratado de Comercio de Armas ha sido constante y eficaz desde el inicio de su legislatura. El reto ahora no es solo firmar y ratificar el tratado, algo que esperamos que haga pronto. Si no también convencer a otros Estados para que lo hagan rápidamente y lo trasladen y pongan en práctica a través de su legislación nacional.

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