Los vulcanólogos coinciden: un grupo de ardillas son las responsables de que un ecosistema de EEUU se siga recuperando 40 años después de la última erupción
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Los vulcanólogos coinciden: un grupo de ardillas son las responsables de que un ecosistema de EEUU se siga recuperando 40 años después de la última erupción

A veces la recuperación no empieza con grandes obras, sino con pequeños animales.

El papel de las ardillas góferes en la regeneración del ecosistema tras la erupción del Monte Santa Helena.Getty Images

A veces, la naturaleza se recompone sin hacer ruido y con protagonistas inesperados. Lejos de grandes planes humanos, son pequeños animales los que pueden poner en marcha la recuperación de un paisaje devastado. Lo ocurrido tras una de las erupciones más devastadoras del siglo pasado demuestra que, incluso en los escenarios más desolados, la vida encuentra aliados diminutos capaces de cambiarlo todo.

Ese fue precisamente el punto de partida tras la devastadora erupción del Monte Santa Helena en 1980, cuando un grupo de científicos decidió apostar por una idea tan extraña como brillante: introducir pequeños mamíferos excavadores en un terreno que parecía muerto. Una solución original ante el episodio volcánico más destructivo de la historia de Estados Unidos, con 57 víctimas mortales y más de 350 kilómetros cuadrados de bosque y hábitat completamente arrasados.

La especie elegida no eran ardillas corrientes, sino góferes de bolsillo, animales capaces de remover el subsuelo y sacar a la superficie bacterias y hongos beneficiosos. La apuesta era que ese trabajo subterráneo ayudara a reactivar la vida vegetal en una montaña que, a simple vista, parecía condenada a una larga esterilidad. Y, contra todo pronóstico, bastó una intervención mínima para poner en marcha un proceso de regeneración que cambiaría el destino de ese paisaje.

El resultado: 40.000 plantas nuevas

Lo que comenzó como un experimento casi anecdótico acabaría revelando, décadas después, que la intervención de estos animales no solo aceleró la recuperación del ecosistema, sino que dejó una huella duradera en la forma en que la vida volvía a abrirse paso. En las parcelas donde actuaron los góferes, los investigadores registraron unas 40.000 plantas seis años después, frente a un entorno cercano que seguía casi desnudo.

Décadas más tarde, un estudio publicado en Frontiers in Microbiomes confirma que la huella de aquel experimento aún se nota, ya que las zonas con actividad histórica de góferes conservan comunidades bacterianas y fúngicas más diversas que los espacios sin esa intervención. El papel clave lo juegan, sobre todo, los hongos micorrícicos, que forman alianzas con las raíces y facilitan nutrientes y agua en suelos pobres o castigados.

Según la investigación, esas redes invisibles ayudaron a consolidar la regeneración de la vegetación y a sostener la sucesión ecológica en un paisaje marcado por la erupción. Una historia que deja como moraleja que en los ecosistemas dañados, a veces la recuperación no empieza con grandes obras ni con tecnología compleja, sino con interacciones pequeñas, subterráneas y fáciles de pasar por alto. En el Monte Santa Helena, unos cuantos animales excavadores bastaron para dejar una marca que sigue viva 40 años después. 

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Sobre qué temas escribo

Me centro en temas sociales y redacto artículos que ponen el foco en la vida cotidiana, los viajes, el consumo y las historias que conectan con la gente. A través de testimonios y observación trato de convertir experiencias personales en relatos que expliquen realidades más amplias y lleguen al lector. Por ejemplo, el reportaje con el que se dio a conocer la iniciativa de Javier Cascón: “Tiene 26 años, tres casas en Madrid que da a los sintecho y es de valorar la forma con la que ha conseguido el dinero”; un joven que ha convertido su vida en un ejemplo a seguir.

 

En general, escribo sobre vivencias personales y lugares que suelen pasar desapercibidos, por lo que siempre encontrarás sitios de interés con los que deleitarte en mis artículos.

 

Mi trayectoria

Nací en Madrid en 2001, estudié un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos y me estrené como becaria en el Diario AS, donde me recibieron con los brazos abiertos y aprendí muchísimo. Desde el verano de 2024 formo parte del equipo de El HuffPost España, donde sigo creciendo profesionalmente y disfruto contando a diario historias que le importan a la gente. Entre mis mayores intereses que me llevaron al mundo del periodismo destacan los temas culturales, sociales y deportivos, pero me encanta aprender sobre otras áreas. En lo personal, soy una gran apasionada de contar historias y trasladar la información a todas las pantallas y los hogares, pero también del cine y de la postproducción audiovisual.

 


 

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