El ritmo que hace pegadizo el reguetón de Bad Bunny ya estaba en una ópera de 1875: así viaja el 'tresillo' del Caribe a Carmen
El cerebro busca un patrón repetitivo de regularidades para organizar el ritmo, lo que hace más probable que recordemos patrones rítmicos regulares y sencillos.

¿Qué hace que una canción se nos quede metida en el cerebro? Es decir, que sea pegadiza. Tiene que ver con el llamado "concepto de uniformidad máxima", que afecta a la forma en que nuestro cerebro percibe los ritmos. Es decir, al escuchar un ritmo, la mente humana es sensible a las relaciones de los intervalos de tiempo entre las notas (por ejemplo, los golpes de un tambor) dentro del ritmo. En concreto, nuestro cerebro intenta encontrar un patrón repetitivo de regularidades para organizar el ritmo en diferentes escalas temporales. Es más probable que recordemos patrones rítmicos regulares y sencillos.
El ícono puertorriqueño Bad Bunny, un rapero superestrella, que ha alcanzado recientemente prominencia mundial, como lo demuestró su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 es un ejemplo de esta percepción del ritmo que tenemos las personas. Porque el éxito de Bad Bunny no se debe únicamente a sus carismáticas actuaciones o a su participación en el activismo social por Puerto Rico , sino también a su pegadizo uso del ritmo, según ha publicado el Independent.
Este cantante fusiona los ritmos característicos del reguetón con el trap latino, creando así su sonido inconfundible. El ritmo puede definirse como la duración musical o las propiedades temporales de la música. Muchos ritmos derivan de los patrones del habla humana y también están vinculados al movimiento, incluida la danza, como sugieren numerosos estudios científicos.
Así que el carácter pegadizo de un ritmo es determinante para el éxito o el fracaso de una canción yesto no solo se aplica a las canciones pop recientes, sino también a la música clásica, el jazz y otros estilos musicales de todo el mundo. El ritmo es uno de los parámetros clave de la música, junto con el tono y el timbre, que es la calidad de las sensaciones auditivas producidas por el sonido de una onda sonora.
El compositor del siglo XX Igor Stravinsky escribió ya en los bocetos de su obra maestra rítmica, La consagración de la primavera: "Hay música donde hay ritmo, así como hay vida donde hay pulso".
Pero, ¿qué hace entonces que un ritmo sea distintivo o pegadizo? La respuesta reside en el patrón subyacente a su estructura. Gran parte de la creatividad humana, más allá del ritmo y la música, también está determinada por las bases matemáticas de estos patrones. Los característicos ritmos de reguetón de Bad Bunny derivan del tresillo, un patrón distintivo formado por dos grupos de tres tiempos seguidos de un grupo de dos tiempos. Éste se asocia especialmente con la música africana y caribeña, entre otras. Ya que el tresillo se encuentra en una gran variedad de músicas de todo el mundo, incluyendo el tango, el jazz, el reguetón y la bossa nova.
El tresillo se hizo famoso en Occidente gracias a una canción de la ópera Carmen de Georges Bizet, de 1875, titulada L'amour est un oiseau rebelle (El amor es un pájaro rebelde), pero que más conocida popularmente como La Habanera. Desde entonces, se ha difundido ampliamente de diversas maneras a través de la cultura popular.
Carmen se ambienta en lo que la sociedad francesa dominante de la época consideraba un sur de España "exótico" y culturalmente distante. Para enfatizar esta diferencia cultural, Bizet quiso introducir lo que los estudiosos han denominado "color local" precisamente mediante el uso de una melodía aparentemente folclórica, que se convirtió en La Habanera.
Sin embargo, el compositor desconocía que La Habanera no era una melodía folclórica, sino una canción popular reciente del compositor español Sebastián Yradier. Sin duda, el uso del tresillo contribuyó a que el aria de Bizet, y la canción de Yradier, fueran tan pegadizas. Porque la habanera no es solo el nombre de esta composición, sino también el de un género de danza musical. Apareció por primera vez en Cuba en el siglo XVIII, donde surgió de una danza campestre inglesa a la que luego se le incorporaron elementos de las tradiciones francesa, española y africana, lo que finalmente llevó a que la danza se caracterizara por el ritmo del tresillo. Esto demuestra cómo el tresillo es producto de la transferencia intercultural.
El tresillo consiste en un patrón de “tres-tres-dos” a lo largo de ocho tiempos. Los tres ataques se distribuyen uniformemente a lo largo de esos ocho tiempos, pero no de forma perfecta. El tresillo es un ejemplo clásico de una categoría más amplia de ritmos "máximamente uniformes". Un arreglo es "máximamente uniforme" si sus elementos están distribuidos lo máximo posible dentro de una unidad determinada. En el caso del tresillo, la disposición "imperfecta" suele hacer que estos ritmos "máximamente uniformes" suenen a la vez sencillos y pegadizos.
Además de los tresillos de Bad Bunny, otro ejemplo conocido de ritmos sumamente uniformes aparece en Pyramid Song, de Radiohead, del álbum Amnesiac (2001). El título alude a los ritmos ambiguos, muy debatidos pero fascinantes, creados mediante compases irregulares que hacen referencia a la estructura geométrica de una pirámide.
Las primeras investigaciones sobre la percepción del ritmo han descubierto que los participantes memorizaban y reproducían los ritmos con mayor precisión cuando los intervalos de tiempo entre las notas tenían relaciones simples, como de dos a uno o de uno a uno. En el caso de patrones más complejos, donde los intervalos están relacionados por otras proporciones mayores o menores que dos a uno, los participantes a menudo reproducían estos patrones como si estuvieran más cerca de dos a uno (o de uno a uno).
