Un exmarine rescata un Dodge Charger Rallye de 1972 que había estado abandonado desde 1989 y tiene que lavarlo a presión durante cinco días para limpiarlo
Recibe una segunda vida tras un rescate tan sorprendente como laborioso.

Hay coches que, por mucho tiempo que pasen años olvidados, siempre esconden una historia esperando a ser contada. Eso es precisamente lo que ocurrió con un Dodge Charger Rallye de 1972 que llevaba más de tres décadas abandonado en un bosque de Estados Unidos y que, gracias a la paciencia y la determinación de un exmarine, ha comenzado una segunda vida tras un rescate tan sorprendente como laborioso.
El protagonista de esta historia es Bradley Chrisman, exmarine estadounidense y fundador del canal de YouTube ‘Poor Boys Garage’, quien decidió recuperar este exclusivo coche después de encontrarlo abandonado desde 1989. Lo que parecía un coche condenado al olvido terminó convirtiéndose en una de las versiones más escasas del Dodge Charger Rallye, aunque para descubrir su verdadera identidad primero tuvo que enfrentarse a un trabajo tan paciente como agotador.
A simple vista, el vehículo había sido cubierto por completo con pintura negra en aerosol, había perdido la llave original y contaba con un sistema de arranque improvisado mediante un interruptor auxiliar y un botón conectado con un cable. Para recuperar su aspecto original, Bradley tuvo que dedicar cinco días a un intenso proceso de lavado a presión con el que consiguió eliminar la pintura añadida y sacar de nuevo a la luz la carrocería original.
Con detalles originales en perfecto estado
Lejos de recurrir a métodos agresivos, Bradley optó por aplicar un decapante específico y, posteriormente, utilizar una hidrolimpiadora con distintas boquillas para desprender poco a poco cada capa. El proceso, realizado bajo temperaturas superiores a los 32 grados, se prolongó durante casi cinco jornadas y consumió una enorme cantidad de agua, pero permitió recuperar buena parte de la pintura de fábrica.
Aunque los bajos presentaban importantes daños por el óxido, la estructura principal permanecía sorprendentemente sólida. La inspección en taller confirmó que conservaba su motor V8 de 340 pulgadas cúbicas y la transmisión automática original, así como otros elementos que coincidían con el número de bastidor, un detalle muy valorado entre los coleccionistas de clásicos estadounidenses.
Incluso apareció la factura de compra original, que revelaba un equipamiento de fábrica especialmente completo para la época. En 1972 Dodge fabricó 75.594 unidades del Charger, pero únicamente 4.351 recibieron el paquete Rallye, creado cuando la edad dorada de los muscle cars comenzaba a apagarse por las nuevas normativas sobre emisiones y el aumento del coste de los seguros. Ahora, tras décadas de abandono, este raro ejemplar tiene una nueva oportunidad de volver a rugir sobre el asfalto.
