Los niños se echan la siesta al aire libre en esta guardería durante el invierno: "Solo tienes que cerrarle bien la cremallera y estará lista"
Duermen bajo la nieve en camas exteriores diseñadas para el invierno

Mientras la nieve cae suavemente y el termómetro marca temperaturas bajo cero, en la guardería Pepeloentje, en el pueblo neerlandés de Groessen, se vive una escena poco habitual para muchos padres del resto del mundo. En el jardín, varios niños duermen plácidamente la siesta al aire libre. “Solo tienes que cerrarle bien la cremallera y estará lista”, explica a un medio local Ruby van Kerkhoff, propietaria del centro.
En el patio de la guardería hay 14 camas al aire libre y a pesar del frío, los pequeños descansan profundamente, protegidos y vigilados en todo momento. A simple vista pueden recordar a pequeñas jaulas, pero están especialmente diseñadas para que los niños duerman fuera con total seguridad.
En el interior hay un colchón aislante, un puf cómodo y mantas gruesas. Además, cada niño lleva un saco de dormir especial para bajas temperaturas. “Absolutamente no pasan frío”, asegura Van Kerkhoff. “No haríamos esto si existiera el más mínimo riesgo”, añade.
Un sueño más profundo y más saludable
Dormir fuera no se hace bajo cualquier circunstancia. En cada aula hay una nota con las condiciones meteorológicas permitidas. Los niños no pueden dormir al aire libre si la temperatura baja de cinco grados bajo cero o si supera los 28 grados. o si el viento es demasiado fuerte. La ropa adecuada es obligatoria y se revisa cuidadosamente antes de cada siesta.
Aunque para algunos pueda parecer extraño, en Pepeloentje esta práctica es habitual desde hace años. “Mis padres empezaron hace veinte años tras verlo en Dinamarca”, cuenta Van Kerkhoff. Cuando ella y su hermana Chrissie tomaron las riendas del negocio familiar, viajaron a Suecia para profundizar en el método.
Según la propietaria, dormir fuera aporta múltiples beneficios: “Los niños producen más vitamina D, que es bueno para los pulmones y entran en un sueño más profundo, por lo que se despiertan más descansados”. Esta práctica, conocida como Somnol Nórdico, ha sido estudiada y se ha demostrado que mejora la calidad del sueño infantil.
En contacto con la naturaleza
Dormir fuera forma parte de una filosofía educativa más amplia. En Pepeloentje, los niños pasan al menos una hora diaria jugando al aire libre, haga sol, nieve o frío. Su objetivo es tener menos pantallas y más naturaleza y es que este método atrae a muchas familias. Cada día acuden unos cuarenta niños, algunos incluso desde ciudades cercanas y Alemania. Eso sí, dormir fuera solo se hace con el consentimiento explícito de los padres.
El servicio municipal de salud pública GGD supervisa anualmente la guardería y exige controles estrictos. Los niños son revisados cada quince minutos y los bebés cuentan con cámaras. Para Van Kerkhoff, estas normas son necesarias y refuerzan su convicción.
