Juan Carlos I no fue el único: las grandes ausencias en el funeral de Irene de Grecia
La despedida de la hermana de la reina Sofía en su país contó con la presencia de familiares y amigos, aunque fallaron algunos parientes cercanos.

Irene de Grecia era alteza real y princesa, aunque de un país que ya no es un reino. Eso no quita para que se le haya dado una despedida pública en Atenas, cuya Catedral Metropolitana acogió un funeral que contó con el viceprimer ministro, Kostis Hatzidakis, y la ministra de Cultura, Lina Mendoni.
La ceremonia tuvo lugar a las 12:00 horas del lunes 19 de enero de 2026, exactamente cuatro días después de su muerte. El sábado a esa misma hora se había celebrado un responso en su memoria en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid.

Habiendo residido media vida en el Palacio de La Zarzuela, donde falleció, era lógico que se organizara un homenaje en su memoria en la capital de España. Y hasta allí acudieron familiares y amigos, algunos de los cuales ya no viajaron a Atenas para el funeral como la infanta Margarita y Carlos Zurita, Tessa de Baviera, Kyril y Kubrat de Bulgaria, Jaime de Marichalar o los hermanos Urquijo Moreno, sobrinos de Juan Carlos y Sofía.
El gran ausente fue el rey Juan Carlos I, que no viajó a Madrid desde Abu Dabi, y tampoco lo hizo el lunes a Atenas. La versión oficial fue que sus médicos se lo desaconsejaron porque se trataba de viajes muy largos con estancias muy cortas que le pasan factura. Anteriormente ha realizado desplazamientos de estas características y esta es la primera vez que se pone esta excusa.

Pero el emérito no fue el único al que se echó de menos en la despedida a la princesa Irene en Atenas. Es verdad que estuvieron su hermana Sofía, su cuñada Ana María de Grecia, sus tres sobrinos españoles, Felipe VI y las infantas Elena y Cristina, además de Letizia, y los cinco griegos, Alexia, Pablo, Nicolás, Theodora y Philippos, pero faltaron varios parientes.
Del lado español no estuvieron ni Froilán, ni Juan Urdangarin. El hijo mayor de la infanta Elena se quedó trabajando en Abu Dabi, mientras que el primogénito de Cristina de Borbón hizo lo propio en Londres.

Por el lado griego hubo más ausencias. La más llamativa fue la de Marie Chantal de Grecia, esposa de Pablo de Grecia, que no acudió porque como explicó su marido y jefe de la casa real griega, se quedó en Nueva York por una operación reciente de su madre, Chantal Pesantes. El príncipe Pablo también disculpó a su hija mayor, Olympia de Grecia, por motivos de trabajo, y al cuarto de sus vástagos, Odysseas, por sus estudios.
Tampoco viajaron a Grecia ninguno de los cuatro hijos de Alexia de Grecia y Carlos Morales, los nietos canarios de los últimos reyes de los helenos. Si bien el sábado estuvieron en el responso en Madrid, Arrietta y Carlos ya no se desplazaron a Atenas. Mientras tanto, Anne-Marie y Amelia no fueron a ninguno de los homenajes a su tía abuela.

Por otro lado, y aunque es cierto que no es lo mismo un antiguo rey como fue Constantino que Irene, una princesa real de un país sin monarquía, sí resultó curioso que no viajara nadie desde Dinamarca. La princesa Benedicta, hermana de la reina Ana María de Grecia, bien podría haber representado a la dinastía, pero no.
Simeón y Margarita de Bulgaria fueron otros de los ausentes pese a su cercanía con Irene, pero es verdad que ambos son muy mayores y ya estuvo en el acto en Atenas su nieto Simeón Hassan Muñoz, que era ahijado de la princesa griega.

Sí hubo representantes de otras casas reales como Serbia, con los príncipes herederos Alexander y Katherine, muy cercanos a Irene, Sofía de Rumanía, sobrina de la fallecida, Sophia Alexandra y Elisabeth de Baviera y Christian de Hannover, sobrino segundo de la princesa.
Ernesto de Hannover, ni estaba ni se le esperaba
El hijo mediano de Ernesto de Hannover representó a la dinastía a la que pertenecía la madre de la difunta, la reina Federica de Grecia. Además, enviaron una corona de flores firmada por Chantal Hochuli, Ernest August y Ekaterina, Christian y Alessandra de Hannover, es decir, la exmujer, los hijos y las nueras de Ernesto de Hannover.

La ausencia tanto física como en la corona muestra el alejamiento del príncipe de Hannover con su familia cercana y lejana. No se habla con sus exmujeres y tampoco con su hijo mayor ni con la pequeña, Alexandra de Hannover, mientras que sí mantiene contacto con el mediano, presente en el último adiós a Irene de Grecia. Aunque es verdad que a Ernesto, quizá como a Juan Carlos, ni estaba, ni se le esperaba.